ENTREVISTA

'El inversor debe entender que no todas las acciones valen lo mismo'

El presidente de la Asociación de Defensa de los Minoritarios, Juan Bolás, justifica operaciones como la de Unión Fenosa sin necesidad de que ACS lance una opa, porque 'no se puede obligar a nadie a comprar lo que no quiere comprar'

La opa de Gas Natural sobre Endesa y la compra del 22% de Unión Fenosa por parte de ACS trae de nuevo a la actualidad los problemas de los accionistas minoritarios ajenos al control de las compañías. Miles y miles de pequeños inversores viven pendientes del desarrollo de los acontecimientos y de cómo influirán en la rentabilidad de sus títulos. Pero al contrario que en otros países, con una gran tradición asociacionista, la voz de los minoritarios apenas se hace oír en España. Prueba de ello son las declaraciones del presidente de la Aemec, Juan Bolás, en esta entrevista, en la que pone de manifiesto que la asociación no ha nacido con 'espíritu combativo', que 'difícilmente puede ser algo más que un foro de reflexión' y que 'lo que jamás haría sería proponer una idea o una iniciativa de reforma que pudiera aparentemente ser beneficiosa para el minoritario, pero que a la larga perjudicara a la empresa'.

¿Qué aconseja al accionista de Endesa? ¿Le parecen adecuadas las condiciones ofrecidas hasta la fecha?

Sería una frivolidad que Aemec dijera cuál es el precio correcto de la opa porque no tenemos analistas que puedan fijar lo que ellos consideran el precio razonable. Lo que decimos es que el discurso tendría que centrarse en el aspecto económico de la opa y dejar otras batallas. Hay dos cosas que tendrían que convencer al minoritario para que acepte la opa: una, que el precio es atractivo y no puede ser otro, y dos, que esté bien fijado atendiendo a las circunstancias del momento en que se quiere comprar. Y esto es muy importante, porque no me convence que se quiera comprar a un precio en función de circunstancias tomadas hace meses. El precio lo va a determinar la evolución de las circunstancias económicas del sector eléctrico hasta el momento de cerrar la operación. No se puede olvidar que entre tanto se han producido otras operaciones, como la de Fenosa.

Muchos interpretan que el precio pagado implica una prima de control, ¿cree que se debería forzar a ACS a lanzar una opa sobre el capital de Unión Fenosa para que también se beneficien los pequeños accionistas?

Hay una diferencia muy grande entre lo que es una opa y lo demás. La gente piensa que como tiene una acción de Fenosa y alguien paga un precio determinado y está dando una prima por un paquete determinado todo el mundo debería beneficiarse igual. Pero es que los accionistas no se dan cuenta de que no todas las acciones de una compañía valen lo mismo. Un trocito puede tener un valor estratégico y de control que no tiene el resto de las acciones. En este caso, con esa prima no sólo se paga el valor económico de la acción, sino el valor político. Nadie puede impedir que los ciudadanos libremente compren y vendan acciones. Se bloquearía el mercado. Cuando se compra una participación especialmente significativa que da lugar al control entonces se obliga a hacer una oferta pública de adquisición a todo el mundo. Pero en este caso no se dan los presupuestos para ello, de acuerdo con la ley. No creo que se pueda llegar a la situación extrema de obligar a un señor a comprar lo que no quiere comprar.

Por lo que dice, no parece que haya forma de salvar el divorcio entre la propiedad y el control empresarial.

Siempre ha sido así. Lo que tenemos que hacer es sugerir medidas razonables que eviten los abusos. Lo que creemos es que hay que fomentar otra reforma legislativa, porque la actual genera fisuras por donde se podrían producir irregularidades.

¿Cuáles son sus sugerencias?

Habría que recapacitar sobre si fue un error excluir de la última reforma la obligatoriedad de repartir dividendo, no me parece que un mínimo razonable sea negativo para el desarrollo de la sociedad. Otro punto consistiría en ampliar el plazo de convocatoria a las juntas, porque quince días no son suficientes para que el minoritario pueda agruparse. Otro tema fundamental es facilitar la presencia en las juntas.

¿Cree que debería reformarse la figura del consejero independiente para que realmente sea el vehículo de defensa de los minoritarios en los consejos de administración?

Primero habría que ver qué se entiende por consejero independiente. La propia pregunta encierra una contradicción si se piensa en quién los nombra. Yo no creo que sea un mecanismo concreto de defensa estricta del minoritario. Está para defender la marcha correcta de la sociedad al margen de intereses los consejeros. Pero sería bueno que se rebajara el mínimo requerido para nombrar a un consejero.

Imaginemos un punto de fricción entre los intereses de la compañía y los intereses de los accionistas minoritarios ¿Dónde se sitúa Aemec?

Lo que Aemec jamás haría sería proponer una idea, un mecanismo o una reforma que pudiera aparentemente ser beneficiosa para el minoritario y a la larga supusiese un gran perjuicio para la empresa. Al minoritario, lo que peor le puede resultar es que la empresa quiebre. Lo que más le interesa es que su acción se revalorice y eso sólo es posible en función de la actividad empresarial. Sería absurdo poner palos en las ruedas a la actividad de la sociedad.

Si lo que más le interesa al accionista es que su acción se revalorice y el lanzamiento de una opa es una de las situaciones que más le favorecen, ¿sería bueno eliminar los blindajes para que hubiera más operaciones?

Depende de cada caso. Es verdad que una forma de invertir en Bolsa es seguir el rastro de sociedades que pueden ser objeto de futura opa y que el pequeño accionista pueda hacer plusvalías. Pero no todas las compañías están en el Ibex y es frecuente que aparezcan tiburones financieros en pequeñas empresas que entran para fraccionarlas y venderlas. Tal vez lo que se necesita es una reflexión sobre el campo de aplicación de los blindajes en el sentido de que vaya reduciendo el número de estos mecanismos a media de que las empresas sean más grandes.

'Representamos al pequeño accionista, no al saltimbanqui que va de flor en flor'

Casi desde el momento de su aparición, Aemec ha despertado confusión respecto a los intereses a los que representa. La asociación rompe la dinámica de otras agrupaciones de defensa de minoritarios de espíritu más combativo, como Accter (agrupada para defender los intereses de los accionistas de Terra). Entre sus miembros, además del presidente, Juan Bolás, ex presidente del consejo del notariado, figuran otras personalidades conocidas como el abogado Javier Cremades, Julián García Vargas, ex ministro de Sanidad o Rafael Puyol, ex rector de la Universidad Complutense.

El propósito de la Aemec es convertirse en la voz de los minoritarios de todas las compañías, en general, y no de una sociedad en concreto. Bolás explica que Aemec es una asociación preocupada 'porque la situación de los minoritarios en las empresas, pese a los avances en el buen gobierno, sigue siendo una asignatura pendiente'. Pero reconoce que una cosa es 'ser un foro de reflexión' y otra 'bajar a la arena', una aspiración de la que reconoce que se encuentran lejos. De hecho, por el momento cuentan con 100 socios que representan unas miles de acciones 'cuando lo que necesitamos es tener miles de socios y millones de acciones, porque con 200.000 acciones no hacemos nada'.

Bolás precisa que su compromiso se dirige, sobre todo, 'a aquellos accionistas que creen en una determinada empresa, arriesgan su dinero y tratan de participar en las decisiones, no al inversor saltimbanqui que invierte el dinero el lunes para sacarlo el miércoles, y va de flor en flor'.