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La Marbella del Egeo

Bodrum es una de las poblaciones turcas más turística y glamurosa. El antiguo pueblito de pescadores se ha convertido en nido de yates, famosos, paparazzi, artículos de marca y curiososViaje

De día, se puede soportar: un sol de justicia garantizado obliga a mantenerse en escondrijos a la sombra. Pero al caer la tarde, el paseo marítimo y sus terrazas se desbordan, regresan los veleros de sus excursiones por bahías transparentes, los pescadores despliegan su mercancía a pie de puerto, los tenderos y artesanos suben el volumen de la música. Y al entrar la noche, las dos o tres calles capitales son un hormiguero humano. Los ricos y famosos nacionales eligieron esta bahía donde se tocan las aguas del Egeo y del Mediterráneo, y ahora Bodrum es un bocado cosmopolita, pura moda.

Y pura sorpresa. La primera de todas es que Bodrum ya fue una de las ciudades más célebres de la antigüedad: la doria Halicarnaso, patria chica del padre de la historia, Herodoto, y sede de una de las siete maravillas del mundo, el mausoleo de Halicarnaso. Palabra universal gracias a Mausolo, sátrapa del siglo IV a. C. que se hizo construir un soberbio monumento funerario de 41 metros de altura, y consistente en un podio sustentando una galería de 36 columnas y una pirámide coronada por un carro ecuestre.

Hoy sólo queda el solar mondo y lirondo; las piedras más interesantes se las llevaron los arqueólogos británicos al British Museum de Londres -hay una fuerte campaña en las calles de Bodrum para que las devuelvan-. Las demás piedras fueron aprovechadas por los caballeros hospitalarios de San Juan (Orden de Malta) para levantar, en 1402, el formidable castillo de San Pedro, una fortaleza inmensa, inexpugnable, que se ha convertido en el logos de Bodrum y una de las estampas más publicitadas de Turquía.

Los españoles tuvieron algo que ver con aquel desmantelamiento. En la capilla gótica del castillo, en los ángulos externos, aparecen burilados (sobre sillares verduzcos del antiguo mausoleo) los nombres de unos cuantos compatriotas responsables del acarreo. De las cinco torres principales del castillo, una se llama de los españoles o de la serpiente. El castillo fue convertido en 1964 en Museo de Arqueología Submarina, no tan deslumbrante como prometen los anuncios.

Pero vale la pena gastar allí una tarde o una mañana. Tampoco hay mucho más que ver o hacer en la ciudad: la gente se va temprano a explorar mares (en excursiones que salen del puerto, a las 10.00 en punto, y que tocan incluso islas griegas), o a visitar ruinas relativamente próximas (la mejor excursión, la que abarca a Pirene, Mileto y Dídima; æpermil;feso o Pamukkale/Hierápolis ya quedan un poco lejos). Pero al declinar el día, la batahola de terrazas y restaurantes (caros, Turquía ha dejado de ser un país barato), las discotecas gigantes (Halikarnas, donde caben 5.000 noctámbulos, o el Bodrum Marine Club, un catamarán convertido en pista flotante, anclado frente al castillo) y sobre todo, la tentación de las compras (de ley, o de marcas imitadas), todo ello devuelve a la vieja Halicarnaso el ruido y el brillo de los días antiguos.

Guía para el viajero

cómo ir

Turkish Airlines (91 548 72 30 y 902 111 235) tiene vuelos diarios a Estambul, con conexiones a Bodrum (el aeropuerto queda lejos, a unos 35 kilómetros del centro). Durante el verano, la mayorista Iberojet fleta vuelos chárter directos, semanales, entre Madrid/Barcelona y Bodrum, pero son vuelos de madrugada, masificados, en aparatos muy incómodos.

alojamiento

En la bahía de Bardakçi, con espléndidas vistas al puerto interior y al castillo, en la calle Salmakis (justo debajo de los molinos de viento), el hotel-resort Salmakis es de lo más aconsejable, un cuatro estrellas muy reciente, de arquitectura mediterránea (algo peliculera) y buen servicio, con playa prácticamente propia. También son recomendables, en la misma bahía, los hoteles Azka y Charm Hotel.

comer

Kortan (Cumhuriyet Cad. 32, la calle de las compras, Tel.: 0252 316 13 00) turístico, magnificas vistas a la playa de levante. Trança (en la misma calle, dos puertas más allá, 0252 316 66 10), cocina turca con énfasis en el pescado.

Secret Garden (Danaci Sokak 20, un callejón frente a la entrada de la Marina, 0252 313 16 41), Helen, la propietaria, propone una cocina gourmet de acento francés.