Comercio

Los súper se convierten en el motor del mercado tradicional

Las cadenas de supermercados han pasado de ser los enemigos de los mercados municipales a convertirse en motores de muchos de ellos. Las principales cadenas ya suman más de 40 proyectos con una inversión conjunta que supera los 24 millones de euros. La clave de esta simbiosis está en la modernización del mercado y en la selección de productos por parte de los súper, de modo que no ejerzan una competencia feroz sobre sus vecinos de los puestos municipales.

El Mercado de San Martín, en San Sebastián, está a punto de convertirse en uno de los mercados municipales que sirvan de modelo de modernización en otras iniciativas posteriores. El próximo mes de septiembre se inaugurará un súper de la cadena Uvesco dentro del mercado municipal, que ya cuenta con aparcamiento y accesos para carga y descarga.

Esta es sólo una de las muchas iniciativas de remodelación de mercados de abastos que se están llevando a cabo y que cuentan con el respaldo de una cadena de supermercados. Y es que los súper, que durante un tiempo fueron el adversario de los mercados tradicionales, se han convertido en su aliado y, en muchos casos, en el motor de modernización y dinamización del centro.

No en vano, las principales enseñas especializadas han abierto ya 40 establecimientos en mercados municipales con unas inversiones estimadas en alrededor de 24 millones de euros.

La clave para que el modelo funcione, según fuentes del sector, está en la capacidad de colaboración del supermercado y en el compromiso que adquiere con el resto de los comerciantes. 'Hay algunas cadenas que son más respetuosas que otras; las hay que intentan ser uno más sin convertirse en un depredador del resto de los comerciantes, pero hay otras que no ofrecen tanta confianza', señalan fuentes de los mercados de abastos.

Caprabo, empresa pionera en este tipo de iniciativas, intenta concentrar su oferta en alimentación seca, droguería y perfumería, limitando el producto fresco a una pequeña cantidad que se comercializa bajo el formato de autoservicio. 'Así logramos complementarnos con los puestos y enriquecer la oferta de cara al consumidor', explica Ferrán García, director de desarrollo y gestión corporativa de Caprabo.

Esta misma práctica de dejar la venta al corte para carne y pescado al comerciante independiente mientras el súper busca otra especialidad la han adoptado también otras grandes cadenas como Mercadona.

Caprabo cuenta ya con 15 tiendas de estas características tras las recientes inauguraciones de los mercados de Santo Domingo, en Pamplona, y de Santa Caterina, en el barrio gótico de Barcelona. Los dos, considerados como actuaciones emblemáticas, han requerido de fuertes inversiones por parte de la compañía catalana: 600.000 euros en el establecimiento barcelonés (400 metros cuadrados), y 700.000 euros en la tienda de Pamplona (900 metros en la planta superior del edificio). Estas inversiones, que suelen ser equiparables a las que se realizan en establecimientos urbanos, se pueden ver incrementadas por otra serie de factores como la construcción de un aparcamiento subterráneo o de accesos para camiones.

El papel de las Administraciones

Los barrios mejoran con las nuevas equipaciones y servicios, se favorece el mercado de proximidad y se logran sinergias con el comercio especializado de alimentación. Los inconvenientes suelen provenir de las dificultades para la renovaciones de los puestos, muchos de ellos en manos de comerciantes a punto de jubilarse y que se muestran reacios a nuevas inversiones, así como de la falta de coordinación entre las Administraciones competentes. En todo caso, hay comunidades que están más sensibilizadas que otras. Cataluña se lleva la palma en este tipo de actuaciones.

'En Cataluña no hay una implantación tan salvaje de los hipermercados y la Generalitat tiene un especial cuidado hacia el pequeño comercio, algo que no ocurre en la Comunidad de Madrid', comenta Javier Ollero, presidente de la Confederación Madrileña de Mercados.

Ollero cree que lo ideal es que sean los comerciantes tradicionales quienes gestionen el mercado, 'pero cuando queda una parte libre, entonces puede ser muy positivo que entren otros operadores e incluso franquicias, pero todo eso es necesario regularlo para que no existan prácticas depredadoras'. En este sentido, critica las actuaciones que las Administraciones locales llevan a cabo en los PAU, 'donde sólo dejan espacio para los híper y las grandes cadenas'.

'Si de lo que se habla es de verdadera competencia, hay que mirar a los mercados municipales. Aquí convivimos varios puestos de carne, pescado, frutas...', puntualiza. El reto es el horario que, poco a poco, se va abriendo a las nuevas demandas del consumidor. Para ello, se intenta que los puestos amplíen su tamaño y puedan incorporar a más personal para que puedan rotar.

En los puestos pequeños el comerciante realiza todo el proceso, desde la compra en el mercado central a las cinco de la mañana hasta la contabilidad, y todo ello le impide ampliar el horario.

De Froiz a Ahorramás

Caprabo figura entre los veteranos, pero también hay cadenas más pequeñas con larga experiencia. La gallega Froiz tiene cinco centros en mercados municipales (cuatro en Vigo y uno en Oleiros -A Coruña-) y alguno funciona desde hace 10 años.

Otro gallego, Gadisa, también ha participado en la remodelación de un mercado en Coruña. Pero los más activos son los valencianos y catalanes.

Consum tiene cuatro tiendas de estas características (dos en Barcelona, una en Valencia y otra en Alicante) y no descarta nuevas iniciativas. La otra compañía valenciana, Mercadona, cuenta con seis súper en mercados municipales, incluyendo el próximo que abrirá en Vigo y el proyecto del Mercat del Olivar en Palma de Mallorca.

Condis se circunscribe a su Barcelona natal con tres centros, los mismos que posee la madrileña Ahorramás, que el próximo día 23 inaugurará un súper en el Mercado de Guzmán el Bueno.