Pequeños gigantes: Isofotón

Un mundo de luz solar

A punto de inaugurar nuevas instalaciones en Málaga, con las que piensa casi cuadruplicar su producción en dos años, Isofotón sigue con su apuesta de compromiso social y capacidad exportadora

Convertir la luz que emana del sol en energía eléctrica. Esa es la idea con la que nació Isofotón en 1981, a raíz de un proyecto de investigación dirigido y desarrollado por Antonio Luque, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid. La finalidad era desarrollar industrialmente una tecnología de fabricación de células fotovoltaicas a partir de obleas de silicio. La tarea no ha sido fácil, como reconoce José Luis Manzano, consejero delegado de Isofotón: 'Con el tiempo las cosas se han ido asentando, y desde hace ya dos o tres años existe una concienciación y un respeto hacia nuestra actividad. Ahora sí que existe demanda social'.

A punto de cumplir 25 años, el éxito de la empresa puede medirse con varios datos. Por ejemplo, dentro de unos meses inaugurará una nueva fábrica en Málaga, provincia a la que está unida Isofotón desde su creación, que contará con 25.000 metros cuadrados en el Parque Tecnológico de Andalucía, con la que piensa entre triplicar y cuadruplicar su producción en dos años. 'Además, hemos comprado un terreno adyacente de 40.000 metros cuadrados para posibles ampliaciones', resalta Manzano.

Otro aspecto que habla de esta buena situación es su importante presencia internacional. 'Nuestras ventas se distribuyen en países muy desarrollados, con Alemania como cliente principal, y en otras zonas como la UE, el resto de Europa, Norteamérica y Asia, además de países que están en vías de desarrollo', indica Manzano. La empresa exporta cerca del 80% de su producción y está presente en más de 50 países, con filiales en Italia, Ecuador, Estados Unidos, Senegal y China.

El compromiso social es otra de sus características. Las aplicaciones de la célula fotovoltaicas son muy variadas, como alimentar un sistema de bombeo, abastecer de energía un centro urbano o dar energía a instalaciones remotas, por ejemplo, balizamientos marítimos, radares en una montaña, iluminación unifamiliar, rural o, la última novedad, la inyección a red: una especie de minicentral fotovoltaica que se conecta en un punto en la red e inyecta energía continuamente.

Hecho diferencial

'Nuestra aplicación tecnológica está dirigida a la gente más desfavorecida. Si en los países desarrollados el objetivo de nuestras soluciones es producir ahorro energético o no contaminar el medio ambiente, en los países en vías de desarrollo nuestra pretensión es que la población pueda acceder a cosas básicas como, por ejemplo, poder ir a la escuela, obtener un sistema de bombeo o bien conseguir un plan de vacunación. æpermil;sta es nuestra gran aportación', expone José Luis Manzano.

Una energía limpia, no contaminante y que da autonomía al usuario. æpermil;stas pueden ser las notas características de la energía fotovoltaica, que, además, contribuye a que los países cumplan con el Protocolo de Kioto. Por su parte, lo que diferencia a Isofotón de otras compañías es que es la única empresa del mundo que dispone de las dos tecnologías solares de fabricación: la fotovoltaica, ya mencionada, y la térmica.

Pero es que la empresa cuenta, además, con una tecnología propia. Isofotón no tiene necesidad de importar las máquinas y los procesos, que han sido creados por el departamento de I+D+i de la compañía, sino que, por el contrario, exporta dichos avances tecnológicos. 'Hay empresas que ensamblan módulos y otras que cortan, pero somos de los pocos que hacemos todo el proceso desde el principio hasta el final', señala José Enrique Galán, jefe de calidad del área de células.

El proceso de fabricación de células fotovoltaicas es laborioso, complejo y delicado. 'Las obleas son como un cristal fácilmente rompible que requieren un tratamiento adecuado', dice Galán. En todas las etapas del proceso se intenta reducir la manipulación al mínimo, 'para evitar las contaminaciones que entorpecen las siguientes etapas'. Asimismo, se realiza un seguimiento exhaustivo de cada célula, con el fin de conservar la trazabilidad, desde que llega el material de origen hasta el producto final. 'Cuando acaba cada etapa significativa se hace un control de calidad que determina cómo está el material, por si es preciso retirar o reprocesar algo', explica José Antonio Montañez, jefe de calidad del área de módulos.

Tras experimentar temperaturas de 800-900 grados, añadir fósforo que da el característico tono azulado, pasar por máquinas de plasma para separar la cara anterior y la posterior de las obleas (lo que será el polo positivo y el negativo) y sufrir fogonazos de mil vatios, salen las células compuestas en módulos que pueden dar conexiones a 12 voltios o a 24 voltios. Listas para llegar a cualquier rincón del mundo.

Datos básicos:

Cifras

¦bull; Ventas: Las ventas totales previstas para este año son de 180 millones de euros, de los que 136,8 millones corresponderán al mercado exterior. En 2004 las ventas totales fueron de 120 millones de euros, mientras que las de exportación alcanzaron los 96 millones.

¦bull; Trabajadores: El total de empleados en 1994 fue de 610, de los que 514 pertenecen a Málaga y el resto a Madrid.

Procesos

¦bull; Tiempo: Desde que llega el silicio a la fábrica hasta que sale transformado en célula fotovoltaica pasan unas 19 horas aproximadamente.

¦bull; Número: Las células procesadas al año en la fábrica de Málaga alcanzan los 40 millones.

¦bull; Producción: Al año, Isofotón produce 90 MW en energía fotovoltaica y 40.000 m2 en térmica.

Proyectos

¦bull; Los más emblemáticos son una inyección de 290 kW a la red eléctrica en la terminal del aeropuerto de Zúrich; una barrera de sonido fotovoltaica de 1,2 kilómetros para Freinsing (Alemania), al tiempo que genera electricidad que se inyecta a la red; un proyecto de electrificación rural en Ghana, así como un sistema autónomo para las necesidades del Ministerio de Energía y Minas de este país; electrificación de 10.000 viviendas en las islas del delta del Saloum, en Senegal, y Fórum de Barcelona 2004.

José Luis Manzano: 'Produciremos cuatro veces más en dos años'

Con la próxima inauguración de la nueva fábrica, Isofotón piensa dar un paso de gigante en su producción. Un éxito que no esconde, para José Luis Manzano, consejero delegado de la empresa, la incomprensión de los primeros momentos, hace 25 años.

Pregunta. Próximamente se inaugurarán las nuevas instalaciones de Málaga en un contexto donde el fenómeno de la deslocalización está muy vigente.

Respuesta. La nueva fábrica está preparada para que en dos años pueda fabricar entre tres y cuatro veces más que la producción actual. Mientras podamos, trasladar los procesos productivos españoles a otros países, donde las condiciones de trabajo no responden a lo que Isofotón se ha planteado, no lo vamos a hacer. Aunque montemos empresas satélites en otros países, la idea no es deslocalizar. Si instalamos una fábrica en China es para acometer parte de este mercado, pero no quitaremos trabajo en España para llevarlo allí y, luego, traerlo de vuelta.

P. ¿A qué responde?

R. Hay varios motivos: políticos, sociales, energéticos. La sociedad debe dar entrada definitivamente a las energías renovables. No es que vayamos a sustituir nada, sino que será la propia sociedad y los gobernantes quienes decidan qué hacer. Está claro que se va necesitar mucha energía, y las renovables pueden jugar un papel importante.

P. ¿Cuál es la estrategia?

R. Desde el punto de vista de la fábrica, pasa por consolidar y complementar la producción y, por otro lado, está encaminada a la expansión. Un pilar estratégico de la compañía es la electrificación rural. Aunque estamos en los mercados de distribución con los grandes consumidores de energía solar como los países centroeuropeos, Alemania, Estados Unidos o China, nuestra gran apuesta de futuro es seguir con los proyectos de electrificación rural en países en vías de desarrollo.

p. ¿Cuáles son las claves del crecimiento de la empresa?

r. Nos basamos mucho en nuestras señas de identidad. La primera es ser la pionera en nuestro negocio. La sociedad se está empezando a dar cuenta de la importancia y la utilidad de las energías renovables, algo impensable hace 25 años. Durante todo este tiempo hemos sido, aparte de pioneros, bastante incomprendidos. Estamos creciendo entre un 40% y un 45%. Y todo con tecnología propia.