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La Tate Modern celebra la obra de Frida Kahlo

El poderoso mito de la figura Frida Kalho, nutrido con libros, biografías y hasta una película, amenaza en ocasiones con eclipsar su arte. Por ello, la exposición que se inaugura mañana en la Tate Modern de Londres pretende que sean sus cuadros los que hablen y ayuden a desvelar el enigma de esta artista mexicana, cuya vida estuvo marcada por el sufrimiento y su militancia a favor de la revolución mexicana y el socialismo, señaló Emma Dexter, comisaria de la muestra.

La Tate exhibirá hasta el próximo 9 de octubre 86 pinturas ordenadas cronológicamente, entre las que se hayan algunos de sus más famosos autorretratos, como Las dos Fridas, realizado en 1939, año de su divorcio de Diego Rivera y considerada su obra más importante. En ella aparecen dos versiones de Kalho, una ataviada con el vestido tradicional mexicano, que representa la mujer que Rivera amaba. A su lado, la otra Frida, con vestido de novia de estilo colonial: su corazón está roto y una arteria gotea sangre en su regazo.

Según señaló la propia Kalho, este cuadro representa la dualidad de su personalidad y también hace referencia al conflicto cultural de la raza mestiza mexicana, que no se siente ni europea ni india. 'Me pinto a mi misma porque paso mucho tiempo sola y soy el tema que mejor conozco', dijo una vez Frida Kalho. Su técnica de autorretrato oscila entre la revelación y la mascarada y refleja el amor por México y el análisis del cambiante periodo político y económico que le tocó vivir.

La obra de Kalho está unida al dolor físico. Empezó a pintar a los 18 años, tras sufrir un horrible accidente de autobús de cuyas consecuencias nunca se recuperaría.

En el autorretrato La columna rota, Kalho parece querer transmitir todo su sufrimiento al espectador. Su cuerpo semidesnudo está atravesado por clavos y sostenido por un corsé de metal. Y la espina dorsal ha sido sustituida por una columna de piedra quebrada por varias partes. Las lagrimas surcan el rostro, pero la expresión de sus ojos revela un tremendo coraje.

Frida convivió con la élite artística y política de su época. Con su peculiar vestimenta y joyas, inspiradas en la tradición mexicana, supo crearse una identidad muy particular, que sigue provocando gran fascinación. Pero el reconocimiento internacional de su obra no llegaría hasta mucho después de su muerte, quizá por haber vivido a la sombra de su marido, el genial muralista Diego Rivera.