TRIBUNA

¿Responsabilidad social corporativa o sólo corporativa?

De un tiempo a esta parte, algunos expertos y directivos empresariales han propuesto sustituir la expresión responsabilidad social corporativa (RSC) por responsabilidad corporativa, eliminando así el término 'social'. El presente artículo pretende exponer brevemente porque, a nuestro modo de ver, es ésta una opción desafortunada.

Una palabra es el sonido o conjunto de sonidos articulados que expresan una idea. Una idea es la imagen o representación mental de un objeto real. Eliminar una palabra no es, por tanto, intrascendente. Al igual que dos líneas rectas, al cortarse, determinaran con precisión un punto en el plano, tres palabras crean una perspectiva y orientan nuestro pensamiento, fijando de este modo el concepto.

¿Responsabilidad social corporativa o responsabilidad corporativa? Desde el punto de vista semántico ambos términos son igualmente válidos. La decisión de usar uno u otro será una cuestión de perspectiva, de amplitud. 'Social' es un adjetivo, y acompaña al sustantivo 'responsabilidad' con el objeto de limitar su significado. Por lógica, la responsabilidad social corporativa es una parte del conjunto de responsabilidades que tiene la compañía -conjunto expresado como idea por la locución responsabilidad corporativa-.

La razón básica para apoyar la eliminación del adjetivo 'social' es que la responsabilidad de la empresa debe abarcar más, siendo 'social' un concepto limitado. De esta forma quedaría clara la inclusión de otros contenidos, como los medioambientales. Este argumento, en apariencia correcto, falla por varias razones.

En primer lugar, se debe considerar que, en su origen, la expresión responsabilidad social corporativa incluye el adjetivo 'social' para distinguirse de otras responsabilidades ya reconocidas como propias de la empresa. La empresa tenía, mucho antes de que se empezara a considerar su responsabilidad frente a la sociedad, el deber de ofrecer rentabilidad a sus accionistas, satisfacer a sus clientes, amortizar sus deudas y pagar a sus empleados.

La novedad que lleva a distinguir la responsabilidad social de la empresa de otras responsabilidades corporativas reside en considerar que la organización tiene un compromiso con unos valores sociales elementales. Este compromiso induce un comportamiento empresarial coherente con dichos valores, más allá del objetivo básico de obtener beneficio económico. Al eliminar el adjetivo 'social' se corre el riesgo de diluir esta idea original entre las responsabilidades corporativas ya establecidas. Si consideramos que la RSC representa un progreso del pensamiento empresarial, la liquidación del adjetivo que da sentido a toda la idea debe considerarse poco menos que una involución.

En segundo lugar, cabe reflexionar sobre el sentido del término 'social'. Social significa relativo a la sociedad. Sociedad se puede definir como el conjunto de personas que conviven y se relacionan dentro de un mismo espacio y ámbito cultural. Plantear que el adjetivo social descuida los contenidos medioambientales demuestra una errónea comprensión del origen de la preocupación ecológica. El medio ambiente es aquello que nos rodea. Son las circunstancias, objetos o condiciones que tenemos a nuestro alrededor. Se plantea la existencia del medio ambiente en la medida en que éste afecta a la sociedad. La preocupación medioambiental es pues una preocupación eminentemente social. Las cuestiones ecológicas de mayor envergadura -como el calentamiento global- suponen una amenaza para la humanidad entera, son un problema de magnitud planetaria que afecta a una joven sociedad mundial, nacida del proceso de globalización.

El origen del conflicto que venimos comentando se encuentra en la idea de sustitución con la cual se ha planteado la desaparición del adjetivo 'social'. Antes hablábamos de responsabilidad social corporativa y ahora se propone hablar de responsabilidad corporativa. En realidad, el concepto de responsabilidad corporativa preexistía -como ya hemos argumentado más arriba- al enfoque social y hoy, revestido de novedad, resurge, merced al éxito cosechado por la propuesta realmente novedosa, la social.

Tratar la responsabilidad de la empresa de forma global es perfectamente aceptable. No obstante nos arriesgamos, eliminando el adjetivo 'social', a perder enfoque. La idea revolucionaria -de relevancia ética e histórica- no es el hecho evidente de que la corporación tiene diferentes responsabilidades. La idea revolucionaria es que surja, se acepte y se extienda la convicción de que existe una responsabilidad de la empresa respecto a la sociedad en su conjunto, determinada por una doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos.