Derivados

Opciones en los garantizados

Un tipo de producto que está especialmente de moda en los últimos años es el fondo garantizado. Este producto garantiza, en teoría, la devolución del 100% de capital invertido (en algunas ocasiones es otro porcentaje como el 95% o el 90%, pero es menos habitual) y además ofrece una rentabilidad añadida condicionada a la evolución de un determinado activo o conjunto de activos. Esta rentabilidad suele ser bastante pequeña, ya que queda muy poco margen para invertir, precisamente por estar garantizado el 100% de la inversión original.

Con todo es un tipo de producto que ha tenido mucho éxito últimamente, sobre todo para inversores con perfil conservador o para aquéllos que han perdido 'demasiado' en Bolsa en los últimos años.

Independientemente de lo acertado o erróneo que sea invertir en este tipo de productos (hay opiniones para todos los gustos y sobre todo perfiles de todo tipo), lo que aquí nos atañe es la utilidad de los productos derivados en estos fondos.

La forma de estructurar un fondo garantizado a un plazo determinado es básicamente invirtiendo en renta fija el porcentaje necesario para devolver a vencimiento el 100% del capital. Por ejemplo, si hoy iniciáramos un fondo garantizado a tres años necesitaríamos invertir el 91,5% en un activo de renta fija, de tal forma que en esos tres años nos devolviera conjuntamente entre la inversión y los cupones el equivalente al 100% inicial, suponiendo que los tipos a este plazo estén al 3%.

Con esto, lo que nos queda para invertir en otro activo para obtener la rentabilidad adicional (no garantizada) es aproximadamente un 7,2% (asumiendo unos costes y márgenes correspondientes al lanzamiento, comercialización, gestión, etc., del producto del 1,3%, que puede variar mucho dependiendo del momento, del activo elegido y de la entidad con la que operemos).

Con este porcentaje 'libre' normalmente se invierte en una opción financiera (es decir una call o una put sobre algún activo financiero) que, como hemos comentado en artículos anteriores, suele tener un coste muy inferior respecto a la inversión directa en el activo. Por ejemplo, una opción call (de compra) sobre el índice Ibex 35 a tres años tiene una prima aproximada del 12% (es decir, para estar colocados en una posición equivalente a invertir 1.000 euros directamente en el índice Ibex 35 sólo pagaríamos 120 euros).

Pero, tomando este ejemplo como real, observamos que lo que nos queda libre para invertir es inferior al coste de la opción financiera que hemos elegido (sólo tenemos 72 euros para invertir), por tanto, lo que podremos obtener como rentabilidad añadida es la proporción que obtengamos de invertir el 7,2% en algo que vale el 12%, es decir un 60% (7,2%/12%) de la rentabilidad de la evolución de dicho activo (el índice Ibex 35 para nuestro ejemplo).

Una de las conclusiones inmediatas es que las rentabilidades de este tipo de productos son bastante inferiores a las que se podrían obtener con fondos que invierten libre y discrecionalmente en el mismo mercado o activo que el correspondiente fondo garantizado, pero sin olvidar que el capital invertido está garantizado a un plazo determinado (no en cualquier momento), por lo que no asumimos el riesgo de pérdidas que sí se está asumiendo en los fondos gestionados.

Para concluir, sólo hacer una pequeña observación, muchas personas pensarán que este tipo de productos los pueden 'simular' ellos mismos haciendo las inversiones por separado sin tener que comprar un fondo determinado y, aunque es totalmente cierto, la experiencia dice que es mejor acudir y asesorarse por las entidades gestoras que se dedican a crear y gestionar este tipo de productos profesionalmente.