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El MIT, víctima de la innovación

He querido contar la historia del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que es menos famosa', afirma Rosalind Williams, y lo ha hecho en su libro Cultura y cambio tecnológico: el MIT (Alianza Editorial, 2004), que ahora presenta en España. Para Williams, esa historia es la de un centro 'famoso como lugar que crea innovación, pero menos conocido como lugar que también tiene que vivir con la innovación y en donde sufrimos la innovación'.

Williams, profesora del MIT desde 1980, fue decana de Estudios y Alumnos desde 1995 a 2000 y actualmente dirige el Programa Ciencia, Tecnología y Sociedad, un curso en el que la lección básica que aprenden los alumnos es que tecnología y sociedad son inseparables. 'No intentamos que los alumnos se licencien en esta materia', explica, 'pero sí que los ingenieros la utilicen como un elemento más'. Una de esas manifestaciones en la que la innovación se 'sufre' en el MIT es la crisis de identidad de la ingeniería. 'No se puede decir exactamente que los ingenieros sean víctimas de la innovación, eso es muy fuerte, pero el mundo es un mundo que se refleja. Las tecnologías de la información que han creado los ingenieros han ido al mundo y ahora han vuelto al MIT como sistemas de negocios y los ingenieros dicen que no las quieren así. Esas tecnologías que han creado han cambiado la cultura que amaban del MIT, pero son necesarias para gestionar el MIT como un negocio'. Para Williams la profesión de ingeniero tiene que cambiar de forma espectacular, 'debe trabajar de forma más estrecha con personas de distinta formación, abogados, humanistas..., y éstos tienen que entender cómo funciona la ingeniería'.

Una de esas tecnologías que el mundo le devolvió al MIT fue el Proyecto de Reingeniería que se abordó desde 1994 hasta 1999 en el instituto. Se trató de 'un proceso típico de actualización del negocio, pero también supuso una ideología y cultura' explica Williams. El proyecto reveló algo tan paradójico como que muchos creadores de innovaciones no entendían las imbricaciones entre cambios tecnológicos y cambios organizativos. Los padres del cambio se resistían al cambio.

También el hombre y la mujer parecen encontrarse perdidos con sus roles tradicionales ante el cambio tecnológico. 'El paso de la economía industrial a la economía de la información en donde la fuerza física ya no es importante para el trabajo, la biología moderna y las nuevas oportunidades de elección en reproducción están creando bastante incertidumbre en ambos papeles', analiza Williams. El instituto no permanece ajeno a la discriminación por sexo que vive la sociedad. 'Como mujer y humanista pertenezco a las dos minorías del MIT', reconoce esta historiadora de la tecnología.

En su libro revive diferentes momentos de la historia reciente del MIT, desde la muerte de un estudiante por consumo de alcohol, hasta las obras de reforma por problemas de espacio pasando por cómo afrontar la siempre eterna falta de tiempo. 'No intento relacionar estas situaciones con el cambio tecnológico en el sentido de causa y efecto, pero hay una relación entre las tecnologías y las experiencias vividas. Es imposible relacionar la muerte de ese estudiante con las tecnologías de la información, pero nos recuerda que ese suceso supuso grandes cambios en el MIT. Respecto a la crisis del espacio y la falta de tiempo, utilizo el MIT como caso de estudio de lo que yo experimento como un problema más general de la sociedad, es lo que llamo la crisis del modo de vida en el mundo'.