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Viajar sin perder la salud

Un par de días después de volver de su cuarto viaje a la India, Juan comenzó a sufrir ataques de fiebre con tiritonas. Al principio pensó que era una gripe, pero tras la cuarta crisis acudió al médico. Una semana después, diagnosticado de malaria, Juan comprobó en su propia piel las consecuencias de viajar sin realizar la profilaxis de esta enfermedad. El tratamiento, a base de Lariam, le sumió en 48 horas de vértigos y mareos continuos. 'Fue una de las peores experiencias de mi vida', explica.

Situaciones similares a ésta puede sufrirlas cualquiera que inicie un viaje -especialmente a destinos exóticos- sin tener en cuenta las características sanitarias del lugar al que va. Las deseadas vacaciones se pueden convertir así en la antesala de una dolencia grave o incluso mortal. Para evitarlo -o al menos prevenirlo- los médicos aconsejan informarse sobre las vacunas y las condiciones sanitarias del lugar de destino al menos un mes antes del viaje.

Según la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional (Semtsi), la única vacuna legalmente obligatoria es la de la fiebre amarilla, aunque es aconsejable inmunizarse frente a otras muchas enfermedades en función del destino. Sarampión, rubeola y parotiditis, hepatitis A y A+B combinada, poliomielitis y fiebre tifoidea son sólo algunas de ellas. La profilaxis (no vacuna) de la malaria es fundamental en ciertos viajes, ya que es una enfermedad que puede resultar mortal. Para reducir el riesgo hay que usar repelentes de mosquitos y, sobre todo, tomar la medicación prescrita antes del trayecto, que variará según las características del viajero y el lugar de destino.

Otro de los riesgos habituales en los viajes exóticos es la diarrea del viajero, un problema que afecta al 40% de los turistas y que puede prevenirse extremando la higiene en comida y bebida. Además, es conveniente viajar con un seguro sanitario y un certificado internacional de vacunación. Si se viaja en la Unión Europea, en espera de la anunciada tarjeta sanitaria comunitaria, existe un formulario (E-111) de la Seguridad Social que facilitará la asistencia sanitaria. En algunos países el tratamiento es gratuito; en otros debe pedirse la factura y solicitar el reembolso a la Seguridad Social española.

Cada zona tiene sus riesgos

Europa, Estados Unidos y Australia son zonas de riesgo bajo. La Semtsi recuerda, sin embargo, que en ciertos parques de EE UU existe la enfermedad de Lyme, transmitida por las garrapatas. Hay encefalitis por garrapatas en ciertas áreas boscosas de Europa central y del este, malaria en el sureste de Turquía y difteria en Europa del este.

África del norte y austral, Sudamérica templada, Oriente Próximo y Asia del noroeste tienen un riesgo mediano. Hay malaria en el noroeste de Argentina, hepatitis A, enfermedad de Chagas y dengue. La malaria existe también en África y zonas rurales de China.

En África subsahariana y la zona intertropical de América y Asia el riesgo es alto. La malaria es la enfermedad más significativa, excepto en el Caribe, donde existe en zonas restringidas. La enfermedad del sueño, la enfermedad de Chagas en América Latina, el dengue y la fiebre amarilla son riesgos importantes. Hay poliomielitis en el África subsahariana y la India. También hay meningitis y hepatitis B.

A tener en cuenta. Consejos para viajeros con características especiales

Embarazadas. Los médicos aconsejan evitar viajes largos durante el primer trimestre. La malaria es muy grave en estas circunstancias, tanto para la madre como para el feto, por lo que deberán extremarse las precauciones y evitar en lo posible las picaduras de mosquitos. Otro riesgo es el tromboembolismo y las infecciones de orina. Respecto al primero, es importante mover las piernas en los viajes en avión; en cuanto al segundo, hay que beber y orinar con frecuencia.

Diabéticos La diabetes no impide el uso de vacunas ni antimaláricos. La Semtsi aconseja llevar por duplicado (equipaje de mano y maleta) la medicación y el material para controlar la glucosa y su tratamiento. Es importante tener a mano tabletas de glucosa y una ampolla de glucagón para las hipoglucemias. Hay que respetar el horario de comidas y andar diez minutos cada dos horas. En viajes de más de seis horas de diferencia horaria se deben ajustar las dosis de insulina.

Niños Viajar con lactantes (especialmente a lugares exóticos) es poco recomendable, ya que el calendario de vacunación no está completo y algunas de las vacunas recomendadas están contraindicadas. Los pediatras aconsejan mantener la lactancia materna para evitar el peligro de diarrea con los biberones. Hay que evitar que los niños caminen descalzos por la alta probabilidad de adquirir larvas cutáneas. Se debe tener cuidado con las diarreas, los insectos y el sol.

Alérgicos Los viajeros con alergia al huevo deben comunicarlo al médico antes de iniciar el viaje, ya que algunas vacunas -la de la fiebre amarilla es una de ellas- están contraindicadas. La Semtsi aconseja que las personas con alergia a las picaduras de abejas o avispas lleven en un botiquín adrenalina y corticoides para poder hacer frente a las crisis agudas. En general, hay que viajar bien provistos de antihistamínicos.

Botiquín

Analgésicos.

Antidiarreicos.

Sobres de suero oral.

Antihistamínicos para las reacciones alérgicas.

Repelente de mosquitos.

Material de curas (esparadrapo, gasas, tiritas..)

Termómetro, jeringas y agujas desechables.