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Miedo a las relaciones sociales

Cuando la idea de enfrentarse a cualquier relación o situación social provoca temor, rechazo o una exagerada ansiedad es posible que la persona padezca fobia social en algún grado. 'Se trata de un miedo intenso a relacionarse, ya sea en circunstancias específicas, como hablar en público, o en cualquier tipo de situación más general, siempre que ésta conlleve relaciones con otras personas', señala Antonio Cano Vindel, de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. 'Y se calcula que entre el 5% y el 10% de la población tiene este tipo de problemas en diferentes grados', añade.

Aunque casi todas las personas se enfrentan en ocasiones a inseguridades o estados de desasosiego en la vida laboral, personal o académica, si las respuestas ante esos problemas son desmedidas interfieren gravemente en la forma de actuar, señalan los psicólogos. Y una de esas reacciones es 'la ansiedad excesiva ante situaciones que no se pueden evitar', subraya Cano Vindel. En ocasiones, 'eso les lleva a pretender eludir las circunstancias que consideran peligrosas, entonces intentan no dar la cara ante los problemas'.

Y José Luis Catalán, del Centro de Psicología Ramón Llull de Zaragoza, ha catalogado lo que considera los elementos más significativos de la fobia social, que califica como 'un tipo especial de miedo'. Y éstos van desde a la dificultad para confrontarse a los demás en el trabajo al temor a que las posibles intervenciones públicas parezcan ridículas o inadecuadas, sin obviar el total rechazo a que alguien observe el trabajo que se está haciendo o el miedo a convertirse en el centro de atención.

Entre un 5% y un 10% de la población sufre fobia social en algún grado, según los psicólogos

Según los psicólogos es necesario distinguir entre la timidez y la fobia social, aunque aquélla puede considerarse una forma atenuada. Y es preciso marcar las diferencias si se quieren abordar los problemas que implican. Otra de las características de las personas que sufren este último trastorno es su tendencia a 'estar permanentemente evaluándose y suspendiéndose', señala Antonio Cano. 'Hay también una distorsión de los pensamientos: se dicen continuamente que han actuado de forma incorrecta', agrega. Y ese perfeccionismo o excesiva susceptibilidad les aumenta, asimismo, las dificultades en la vida laboral y personal.

Pero las consecuencias no siempre son el fracaso laboral, indican. Y, aunque esas personas acepten responsabilidades, en ocasiones se eliminan muchas oportunidades a sí mismas, en parte por su tendencia a evadirse de ciertos compromisos que le resultan incómodos. La influencia depende más del tipo de trabajo, añade Cano Vindel.

Los afectados suelen exagerar la importancia de las manifestaciones o síntomas físicos que les suscitan las relaciones sociales no deseadas. 'Se centran en ellos', señalan los psicólogos. Y éstos van desde los tics y la excesiva sudoración a la respiración agitada y a las taquicardias. No obstante, no todos los fóbicos experimentan estos problemas de forma conjunta, lo que depende de la ansiedad experimentada ante los que consideran situaciones no soportables.

Relajación y ayuda médica

Hay tratamientos específicos para este mal, por lo que es recomendable acudir al médico, que evaluará el problema de conducta, señala Cano Vindel, quien estima que no se debe buscar soluciones con libros de autoayuda. Por su parte, José Luis Catalán señala que algunas actividades, como la práctica del yoga, pueden mejorar determinadas manifestaciones. No obstante, también indica que en caso que no se obtengan progresos con esos métodos es el momento de acudir a un profesional. En este sentido recuerda que existen psicoterapias que consiguen resultados exitosos.

Entre los tratamientos específicos están las ayudas farmacológicas, que pueden paliar la excesiva ansiedad, pero que siempre deben ser dirigidas por médicos. Una de las experiencias bastante generalizada entre los profesionales es que algunas personas acuden a ellos sin conocer que su problema real es la dificultad para relacionarse. No obstante, sí son conscientes de que algo no va bien por algunas de las posibles reacciones, como el consumo excesivo de alcohol o de otros estimulantes.

La introspección es, asimismo, una técnica recomendada por los psicólogos. Analizar, por ejemplo, que generalmente el miedo que provocan las relaciones sociales es irracional. O la llamada relajación progresiva, que se centra es la gran influencia de la mente en los músculos. Esta técnica permite reducir los síntomas de la ansiedad o la irritabilidad.

Algunos psicólogos son partidarios, especialmente cuando los afectados son personas jóvenes, de propiciar, a través de programas, el desarrollo de habilidades sociales como hablar en público. Es en la adolescencia cuando se suelen iniciar estos comportamientos relacionados con la fobia social, pero es al mismo tiempo cuando es más fácil orientar a los afectados.