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Inversión

Limitación del riesgo más allá de los garantizados

Los últimos son tiempos de garantizados y gestión por VAR. Resulta llamativo que otra manera de mantener la exposición a la renta variable de la cartera de un fondo sin incurrir en el riesgo esté siendo prácticamente ignorada por las gestoras. Son los fondos de convertibles, una alternativa a los productos más populares.

Continúan apareciendo en el mercado de fondos nuevas ofertas de garantizados de renta variable, o de fondos que integran algunas de las características de éstos. Sirvan de ejemplo el Morgan Stanley Gran Selección II, un fondo muy similar a otro puesto a la venta previamente por la misma casa que, 'con un plazo de cinco años, garantizaba el 100% del capital invertido, más un cupón teórico anual del 10%, al que se sumaba o restaba el 25% anual de la revalorización positiva o negativa del valor con peor comportamiento de entre una cesta de 25 valores'.

También el grupo Santander ha puesto en circulación la versión II del Fondo Supergestión, que tan buen resultado le ha proporcionado en captaciones durante el mes de febrero. Gestionar sus fondos por VAR y contarlo en las campañas publicitarias, así como en la información a sus clientes, parece haberse convertido en sello de distinción de la marca.

Sorprende que entre la gran cantidad de fondos garantizados convencionales (y de fondos que garantizan la inversión aunque se reserven bastante libertad de movimientos en la gestión) que han salido, salen y seguirán saliendo al mercado no hayan hecho las gestoras españolas casi ninguna incursión en el mundo de los fondos de convertibles.

En total se comercializan en España 27 fondos de convertibles, de los que 13 invierten en Europa y 12 lo hacen de manera global. Los fondos de convertibles invierten en ese tipo de activo, que es un compuesto de renta fija y una opción de compra de acciones de (normalmente) la misma empresa que emite el bono. La cotización del bono convertible está, pues, íntimamente ligada a la de la acción, aunque se producen desajustes que permiten, en ocasiones, afirmar que es más barato 'entrar por convertibles', mientras que en otros momentos es la acción la que está barata respecto al bono.

De los desajustes en precio surgen las oportunidades de arbitraje entres los dos mercados, algo a lo que se han entregado con fruición los hedge funds en los últimos años, dando nacimiento a una especialización entre las estrategias de gestión que suele conocerse precisamente con esas palabras: 'arbitraje de convertibles'. Esta focalización de los hedge funds en los bonos convertibles ha dado lugar a diversas advertencias, desde las más especulativas (intelectualmente hablando) de algunos analistas, como Barton Biggs, de Morgan Stanley, que temen que en algún momento el abandono en tromba de este sector por parte de los hedge funds pueda provocar en él un crac, hasta las del supervisor de los mercados financieros británicos, que detectó prácticas poco ortodoxas entre emisores, brokers y hedge funds en los procesos de suscripción de nuevas emisiones de bonos convertibles.

Inversiones alternativas 'Hedge funds' y volatilidad implícita

El interés de los hedge funds por los bonos convertibles ha provocado el que los volúmenes de emisión de este tipo de activos se dispararan. A la vez, el interés de otros inversores decaía en los últimos años, a causa de la caída en los precios de la Bolsa.Puesto que los bonos convertibles son un producto compuesto de renta fija (que paga de manera periódica un cupón) y de una opción de compra sobre acciones, la caída de las Bolsas provoca el que el valor de la opción se reduzca a cero.Tendencias. Los hedge funds están interesados en el valor que lleva aparejado esa opción, que es función del diferencial existente entre la volatilidad histórica y la implícita. Como la volatilidad ha caído, el interés de los hedge funds ha decrecido.

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