Índice de actividad española

La demanda interna se acelerará este año y elevará el crecimiento hasta el 2,8%

El Indicador Sintético mensual Eriste-Cinco Días prevé una recuperación de la actividad en España y un recorte del paro, pese a que persisten las dudas

Según el Indicador Sintético mensual Eriste-Cinco Días, el PIB terminó el ejercicio pasado con un crecimiento del 2,4%. Desde hace tres meses hemos mantenido esta previsión, que ha coincidido con la cifra recientemente adelantada por el Banco de España. La suave aceleración registrada en el último trimestre de 2003 se sostiene por el mejor comportamiento de la inversión en bienes de equipo, el mantenimiento del sector constructor y la leve mejoría del consumo privado. Según este indicador, noviembre creció un 2,4% y una décima más en diciembre, mientras que para principios de año el crecimiento podría rondar entre el 2,5% y el 2,7%. Para 2004 mantenemos una previsión de crecimiento de un 2,8%, con la demanda interna acelerándose muy suavemente hasta el 3,4%.

La evolución de los indicadores de la demanda interna privada está siendo coherente con estas previsiones. El consumo privado mantiene una suave recuperación, la inversión en equipos y en otros elementos de capital está adquiriendo un ritmo superior, tras el parón en su recuperación registrado en los últimos meses, y la inversión en construcción se mantiene con leve desaceleración

Pese a la recuperación del comercio mundial, la relativa debilidad de las grandes economías de la eurozona y la fortaleza del euro harán que el crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios registren un crecimiento moderado, pero mayor que el de la segunda mitad del 2003. Las importaciones, sin embargo, seguirán estando impulsadas por el buen tono de la demanda interna.

Todo ello producirá que la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB seguirá siendo negativa, aunque de menor intensidad que en 2003: seis décimas en lugar de nueve.

Se mantienen los mismos riesgos

A pesar del optimismo moderado reinante para 2004, se mantienen las mismas incertidumbres que comentábamos en el mes anterior. Estos riesgos no son otros que la posibilidad de una crisis internacional ligada al terrorismo, tras las estela aún no zanjada del 11-S y la guerra de Irak; la posibilidad de una pérdida de solvencia en las familias (americanas, británicas, españolas y otras muchas) por su alto nivel de endeudamiento. Esta variable puede producirse por el un fin brusco de la burbuja en el mercado inmobiliario, que devaluaría los precios de las viviendas de manera alarmante.

Pero crisis de seguridad aparte, el ritmo al que se produzca la subida de los tipos de interés y la recuperación del mercado de trabajo en los principales países constituyen dos variables claves para determinar la marcha de la economía mundial este año.