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Lladró saca a la luz su pinacoteca

Los hermanos Juan, José y Vicente Lladró crearon hace cuatro décadas la firma de figuras de porcelana que lleva su nombre y, casi al mismo tiempo, empezaron a comprar pintura, preferentemente de autores valencianos. La colección de la empresa -cada hermano tiene, además, la suya particular- sale a la luz en una exposición permanente instalada en la sede de la compañía, situada en Tavernes Blanques (Valencia).

Para la exposición se han escogido las 70 obras más importantes de una amplísima colección que se prolonga, según la importancia de las obras, en los despachos de los directivos, en las oficinas y hasta en los pasillos de la fábrica. Además, en las sedes de Lladró en Madrid, Nueva York y Tokio se han instalado las obras más vanguardistas adquiridas por la firma. La filosofía de la empresa ha sido y es rescatar las obras de pintores valencianos que están fuera de España, por lo que es muy raro que compre cuadros que ya están en España o que puje por pintores no valencianos, aunque hay excepciones.

La colección Lladró es una buena muestra del arte español -con algunas pinturas europeas- desde el siglo XV al XX, 'con algunos ejemplos llamativos de verdadera importancia, que honrarían a cualquier museo', según el ex director del Museo del Prado, Alfonso Pérez Sánchez, que ha clasificado la obra. El catálogo se editará a principios de 2004.

La obra más antigua es un Retablo de la Virgen María, del llamado Maestro de Cubells. Del siglo XV y XVI hay una amplia representación, con Alonso Berruguete, Vicente Maçip y su hijo, conocido como Juan de Juanes, y un Santiago el Menor del taller de El Greco. Del siglo XVII destacan los valencianos Juan Ribalta -hijo de Francisco-, Jerónimo Jacinto Espinosa y José de Ribera. También hay un San Matías del taller de Rubens y, de pintura española, obras de Zurbarán, Valdés Leal, José Antolínez, Claudio Coello y Antonio Palomino.

De los siglos XVIII y XIX hay varios representantes valencianos, como Maella, Juan Bautista Romero, Vicente López, Antonio Cortina, Ignacio Pinazo y José Benlliure. Con Cecilio Pla se entra en el siglo XX, del que Joaquín Sorolla es la figura más significativa. Destaca su obra Yo soy el pan de la vida, de grandes dimensiones, que preside el vestíbulo de la sede de Lladró y que muestra a Jesucristo en un lago Tiberiades muy parecido a la Albufera de Valencia. La colección se completa con otros artistas valencianos, como Vila Prades, José Segrelles y Porcar.

Algunos tesoros

Alonso Berruguete (1490-1561). Virgen con el niño.

Juan de Juanes (Juan Vicente Maçip, 1507-1579). Sagrada Familia, San Jerónimo, San Juan Bautista y Pentecostés.

José de Ribera (1591-1652). Versiones de San Onofre y de San Andrés.

Francisco de Zurbarán (1598-1664). Virgen en meditación y Cristo crucificado.

Juan Valdés Leal (1622-1690). La imposición de la casulla a san Ildefonso.

Antonio Palomino (1655-1726). Inmaculada Concepción.

Joaquín Sorolla (1863-1923) Majo levantino, Huertano valenciano, Jardín del convento, Patio del cabañal, Cocina de la huerta y Yo soy el pan de la vida.