Precios

El precio de los alimentos varía hasta un 30% según donde se adquieren

Comprar un mismo alimento puede tener una diferencia de precio hasta de un 30% en función del territorio y comercio en donde se adquiera, según ha detectado el Ministerio de Economía. Madrid, Cataluña y Baleares son las regiones más caras.

El Gobierno está dispuesto a vigilar muy de cerca la evolución de los precios de los alimentos, ante las tensiones inflacionistas que están generando, con un encarecimiento medio del sector que alcanza un punto por encima del IPC general.

Prueba del celo que está poniendo el Ejecutivo, ante las críticas generalizadas por el descontrol de la inflación, es el amplio informe hecho público ayer por el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid Javier Casares, con el aval del Ministerio de Economía. En él se analizan los precios de venta al público de artículos de gran consumo, utilizando como muestra 1.900 establecimientos repartidos por todas las comunidades autónomas.

La primera muestra de datos, recogida durante abril (está previsto otros dos análisis, con los precios de los meses de julio y noviembre) arroja ya conclusiones relevantes. Una de ellas se refiere a la amplia dispersión de precios de un mismo artículo, según se trate de una comunidad autónoma o de otra. La oscilación entre el precio más bajo y el más alto de un mismo producto es mucho mayor en bienes perecederos que en alimentos envasados, artículos de droguería e higiene personal, alcanzando en los primeros niveles de dos dígitos. Concretamente del 23,6% en frutas y verduras, y del 30,2% en artículos de pescadería. En este último caso, por ejemplo, se ha detectado que los precios del pescado en Canarias son un 30% más caros que en Aragón o Cantabria. En frutas y verduras, Madrid tiene los precios un 24% más caros que Canarias. Cataluña, un 17% más.

Los híper son baratos en productos elaborados, pero caros en frutas y verduras

La razón de esta divergencia es muy compleja. Según Casares, influyen elementos tan dispares como el efecto frontera, en provincias limítrofes a Francia y Portugal; los mayores costes de comercialización, en el caso de los archipiélagos, o la propia competencia. No obstante, se detecta un mayor nivel de precios, en general, en comunidades que, a su vez, tienen un mayor nivel adquisitivo. Es el caso de Madrid, Cataluña, Navarra y Baleares.

Por otro lado, aunque no hay una relación directa entre el tamaño del comercio y los precios de los alimentos, sí se da una cierta especialización. Un consumidor tipo, si quiere ahorrarse dinero, debe comprar frutas y verduras en comercios especializados; pescadería y carnes, en pequeños y medianos supermercados, y dejar la alimentación envasada y la droguería para cuando vaya a un hipermercado. Si altera esta relación (ir a un híper para adquirir fruta), estará pagando de más.

El secretario de Estado de Comercio, Francisco Utrera, señaló en la presentación del informe que el Gobierno seguirá 'fomentando la transparencia' en el sector y 'estudiará medidas como la inclusión' de los precios en origen en las etiquetas de los productos. Con todo, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, reconocía desde Bruselas que hay poco margen para intervenir en un mercado liberalizado, salvo que se detecten fallos de competencia. Hoy se reúne el Observatorio de los Alimentos para analizar el problema.

El pequeño comercio reacciona

Las asociaciones del pequeño comercio han reaccionado a la polémica por el aumento de los precios de los productos perecederos señalando que el comercio tradicional no es responsable de esta alza. Tanto la Federación Nacional de Asociaciones Detallistas de Alimentación (Fenada) como La æscaron;nica (Asociación Madrileña de Empresarios de Alimentos y Distribución) consideran positiva la intención del Ministerio de Economía de controlar el encarecimiento de los alimentos. Según José Luis Molina, presidente de La æscaron;nica, esta evolución de precios se debe a la 'propia estructura' de la distribución comercial en España: 'Debido al desequilibrio entre pequeños y grandes comerciantes podemos ver que en las grandes superficies la alimentación fresca es, en algunas ocasiones, el doble de cara que en otros formatos más pequeños', añade. Por su parte, la patronal Copyme pidió ayer al Gobierno una moratoria de cinco años para conceder nuevas aperturas de grandes superficies.