Tren

El AVE de Lleida se estrena con un lleno, pero sólo hasta Zaragoza

El sábado se inauguró el nuevo AVE entre Madrid y Lleida. Los trenes tuvieron una ocupación más que aceptable y los viajeros mostraron su satisfacción por la mejora del servicio, en comparación con el que se daba por la línea convencional. Tal vez porque el estreno ha coincidido con la festividad de El Pilar, los viajeros se apearon en Zaragoza y los trenes llegaron a Lleida casi vacíos.

Tomar el AVE tiene algo de cotidiano, como cuando uno se sube en el metro. Es totalmente distinto que utilizar el avión que siempre impone cortas o largas esperas y provoca estrés, alimentado por megafonía, durante el despegue y el aterrizaje. El tren rápido goza de la tranquilidad del llegar y montar.

Este ambiente ausente de tensión y repleto de indolente cotidianidad impregnaba la atmósfera en la estación de Puerta de Atocha de Madrid el pasado sábado, y nada hacía sospechar que esta emblemática terminal era escenario de un acontecimiento trascendente: la puesta en explotación comercial del segundo AVE español, tras 8 años de obras y nueve meses de tensa espera. Como si se tratara de un acto reflejo repetido día a día, los pasajeros subieron al tren minutos antes de la hora de partida, y los rezagados cogieron el convoy cuando, con puntualidad alemana, estaba a punto de emprender la marcha.

Los coches que componen el AVE van repletos. En esta jornada inaugural se detecta la presencia de algunos periodistas. También la de varios hooligans del ferrocarril que no han querido perderse un evento que para ellos marcará la historia.

Ir de Sevilla a Zaragoza en avión cuesta seis horas y 500 euros; en AVE se reduce a cuatro horas y 170 euros

Sorprende que un número importante de pasajeros hayan salido muy pronto por la mañana desde Sevilla, en el otro AVE, el que dio nombre a la red. Aunque no se refleje en la tabla de destinos y tiempos de la nueva línea, parece que buena parte del éxito futuro se va a conseguir con los viajes de conexión entre la ya veterana línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla y la recién estrenada, Madrid-Lleida. Un número no pequeño de viajeros de este trayecto inaugural salió de buena mañana de la estación de Santa Justa, en Sevilla, y se dirige ahora a ver torear al Juli en la plaza de toros de Zaragoza coincidiendo con las fiestas del Pilar.

Gregorio Conejo es amigo de un banderillero de El Juli, que se jubila después de trajinar 3.000 toros, y este viaje inaugural del AVE lo realiza por razones personales, en homenaje a su colega. Pero, en su actividad cotidiana, como empresario de maquinaria agrícola, es un asiduo de la ruta entre Sevilla y Zaragoza. 'La capital del Ebro es un centro de venta de maquinaria agrícola, de la que tan necesitados están en Andalucía -explica-'. Conejo se muestra entusiasmado con el tren. Tiene razones para la euforia. Hasta el sábado, para viajar entre Sevilla y Zaragoza tenía que levantarse a las 5,30 horas de la mañana, y después de dos vuelos, con escala en Madrid, llegaba a Zaragoza a las 11,30 horas. La vuelta era igualmente complicada. Y todo por un precio de 500 euros. El AVE va a facilitar su vida; en cuatro horas llegará desde Sevilla a Zaragoza y podrá regresar en el día, por 170 euros.

El tren sale puntual de Madrid y llega con adelanto de nueve minutos a la estación de Delicias en Zaragoza. Allí hay estampida. Se bajan los taurinos que jalearán al Juli y a su banderillero. También los ferroviarios que no quisieron perderse el viaje inaugural. Se apean los viajeros que serán habituales. Sólo permanecen el tren media docena de periodistas que cubren el evento.

Hay quien recuerda que son las fiestas grandes de Zaragoza y que la Virgen del Pilar convoca a sus devotos. Pero el AVE ha partido de nuevo en dirección a Lleida con una ocupación que no supera el 20%.

Los técnicos de Renfe tenían razón al considerar que la explotación eficiente del nuevo AVE, en esta primera fase, no se logrará entre Madrid y Lleida, sino en los recorridos con origen en Sevilla, parada en Madrid y destino final en Zaragoza.

Pero Fomento manda y el Gobierno impone razones de índole política. El nuevo AVE llega casi vacío a Lleida, pero las elecciones a la Generalitat de Catalunya están a la vuelta de la esquina y no sería de recibo que los AVE se quedaran en Zaragoza, y que sólo los trenes Altaria, servidos con material de Talgo, mucho más modesto, cubran el servicio en el tramo catalán.

El AVE a Lleida ha echado a andar. Los despropósitos de Fomento y el GIF en su puesta a punto no han logrado enterrar el conocimiento de técnicos y empresas en la construcción de líneas férreas veloces, ni tampoco han podido obviar el esfuerzo económico realizado por el erario público que roza 5.000 millones. Aunque su arranque ha sido lento, a 175 km/h, en los próximos meses sólo esperar que la nueva línea aumente rápidamente su velocidad y sea un éxito pleno en el número de viajeros.

Puesta a punto: Cientos de detalles por ajustar

Telefonía: Renfe, Fomento y el GIF han aprendido la lección. En el primer viaje comercial ha evitado hacer cualquier referencia a la situación de falta de cobertura de móvil que padece la línea. De la alocución de bienvenida a los pasajeros han eliminado la mención que hicieron en los viajes promocionales y que desató la polémica. Así evitan que explicar que la falta de servicio celular se debe a la negligencia de Fomento.

Limitaciones: Los técnicos de Renfe que desde febrero controlan el GIF siguen cumpliendo con su cometido. La línea mantiene limitaciones de velocidad como quedan patentes durante el primer recorrido comercial, tanto a la salida de Madrid como en las cercanías de Zaragoza. No obstante el tren va sobrado y no tiene dificultades para cumplir con los horarios que se han fijado.

Ocio: El nuevo AVE con una oferta nula de facilidades de entretenimiento electrónico para los pasajeros. La carestía es tan acusada que ni en los trenes AVE de Alstom ni en el Altaria de Talgo hay un solo enchufe donde alimentar un maldito ordenador.