COLUMNA

Internet reta a las pymes

La contribución de Internet a la productividad y al crecimiento es relativamente reciente, pero el rápido progreso de las tecnologías digitales y el descenso de los precios de sus equipos ha puesto en manos de los empresarios herramientas poderosas para incrementar la competitividad.

En España el 85% de las empresas disponen de al menos un ordenador y el 70% están conectadas a Internet, pero su utilización en la gestión y en los procesos productivos está poco desarrollada. La disponibilidad de equipos y tecnología no lo es todo, hay que saber sacarles el máximo partido, ya que por ahora la mayoría de las empresas ven en Internet poco más que una vistosa tarjeta de presentación.

Y menos desarrollada está esa cultura de uso entre los autónomos y las microempesas, las pymes con menos de nueve empleados, todo un mundo estratégico que representa más de la mitad de la generación de productos y servicios en nuestra economía. Por eso hay que aplaudir que ese colectivo sea el objetivo de una de las seis áreas de actuación del España.es, el nuevo plan para el fomento de la sociedad de la información que el Gobierno aprobó el 11 de julio.

El desprestigiado plan Info XXI, que pronto se extinguirá tras sus tres años de existencia, sumó a sus muchos errores haberse olvidado del desarrollo del e-business, la integración de Internet y el sector empresarial. Estuvo mal orientado por su hermano mayor, el eEurope 2002 de la UE, que hablaba tanto de la nueva economía como poco de quienes deberían haber sido uno de sus protagonistas principales, las empresas.

Ese error, que no se rectificó a tiempo, quiere evitarse con el España.es y su programa pyme.es destinado a implantar y reforzar las tecnologías de la información en las pequeñas y medianas empresas. Es un plan realista, a corto plazo, con actuaciones y responsables definidos y presupuestos concretos, aunque el del programa pyme.es parece poco generoso y con un liderazgo dudoso.

El contenido definitivo de su programa pyme.es está todavía por definir, pero lo que se conoce sí que apunta por el buen camino.

Se quiere desarrollar aplicaciones y servicios innovadores, en colaboración con prescriptores, para mejorar la gestión interna de las empresas y sus relaciones con los agentes sociales.

Habrá asesoramiento y formación para los pequeños empresarios en el mundo de las nuevas tecnologías.

Las Administraciones públicas implementarán servicios de administración electrónica para pymes, de uso obligatorio.

Se concienciará a las empresas de que es necesario equiparse más para ser activos en la Red y se promoverán plataformas, herramientas y servicios comunes.

Y habrá más información. En España hay un buen régimen fiscal para el equipamiento informático, pero se usa poco, quizá porque muchos ignoren que el 10% de la inversión en Internet puede deducirse de la cuota del impuesto de sociedades.

Disculpen la autocita, pero esas propuestas están mayoritariamente en línea con las que sostuve el 15 de abril en estas mismas páginas, en el artículo Estrategias para el e-business. Allí apuntaba otras medidas que creo que no estarían de más en el programa de pyme.es, como sería ayudar y dar más protagonismo a sus proveedores, las llamadas ASP, que suministran por Internet programas muy actualizados y que muchas veces se pagan según consumo. Son ofertas como la Solución ADSL e-gestión, de Telefónica, que a cambio de una cuota fija mensual pone al alcance de las pymes un software avanzado de gestión de clientes.

Sugería actuaciones como obligar a las empresas a tener una dirección de correo electrónico e implantar sin demora el CIF/NIF digital. Cabría incorporar otras propuestas, como llevar a las grandes empresas a establecer cadenas de suministro electrónicas, lo que arrastraría a las pymes y resucitaría nuestro moribundo B2B.

Conducir a las pymes a Internet y que éstas lo utilicen en sus procesos de gestión y productivo, requiere una actuación integral, en infraestructuras, servicios y formación, pero es un reto ineludible si queremos que España no se descuelgue del objetivo del eEurope, de hacer de la UE la economía más dinámica y competitiva basada en el conocimiento.