EDITORIAL

Una Bolsa vulnerable

Si hubo o no manipulación de precios el viernes en la Bolsa española, justo en el último minuto de cierre, o si, como algunos consideran, todo obedeció a un error en la interpretación de las órdenes de clientes por parte de Credit Suisse y Société Générale, es algo que documentará en su momento la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El regulador sancionó en 1997 a Credit Suisse, precisamente, por una falta muy grave cometida el 27 de diciembre de 1995. Entonces, como ahora, las actuaciones con futuros generaron situaciones fuera de los cauces normales con fijación artificial y, en beneficio propio, de los precios.

Preocupa a los participantes en el mercado que ocho años después la Bolsa española no haya sido capaz de corregir su elevado nivel de vulnerabilidad ante situaciones atípicas como las del viernes. En el periodo de tiempo transcurrido, los responsables bursátiles nacionales han introducido la subasta de cierre, que era copia del proceso de armonización de los mercados en lo que su momento fue la configuración de una gran Bolsa europea, para atajar el problema, pero ésta también ha sucumbido.

Es curiosa, así, la premonición de Blas Calzada cuando hace 15 días advirtió en Sevilla de los efectos perniciosos que conlleva la compra masiva de acciones en el último instante del día, asunto que no está contemplado en la legislación actual. El regulador debe emplearse a fondo, por tanto, en suplir las deficiencias y actuar con celeridad en las investigaciones en curso. Bolsa y confianza deben ser sinónimos.