Tribuna

Los buenos diablos

Si Arias Cañete, el ministro de Agricultura español, calificó las propuestas de reforma de la política agraria común (PAC) del comisario Fischler como 'demoniacas', ¿qué adjetivo guardará para el Círculo de Empresarios, que considera en su último documento que la reforma propuesta por Fischler es muy moderada?

Una vez que el Gobierno español se ha situado como el máximo opositor a la reforma de la política agraria común, es del mayor interés la lectura del último documento del Círculo de Empresarios, que se titula Agricultura: reflexiones críticas sobre un sector subvencionado (se puede ver en www.circulodeempresarios.org).

En efecto, el documento va desmontando todos los argumentos que se utilizan para defender el mantenimiento de ese aberrante sistema proteccionista que es la política agraria común. Recuerda, por ejemplo, la poca base del argumento estratégico que, apoyado en la importancia de la alimentación, quiere convencernos de la necesidad del auto-abastecimiento.

También critica el uso del argumento ecológico para proteger la agricultura recordando cómo la actividad agraria puede ser una actividad agresiva con el medio ambiente: 'Las talas para obtener tierra de cultivo dan lugar a la deforestación; las especies domesticadas que cultivan suplantan a las autóctonas (que pasan a ser consideradas como malas hierbas o alimañas), cambiando las características del suelo, que precisa la aportación de fertilizantes, poniendo en peligro la biodiversidad, y generando grandes concentraciones de una sola o unas pocas especies, lo que atrae parásitos, enfermedades y plagas que hay que controlar mediante pesticidas'.

El documento explica, además, el insolidario reparto de las ayudas agrarias, ya que el 20% de las mayores explotaciones se quedan con el 80% de las ayudas.

Cuando los ciudadanos europeos apoyan la política agraria común pensando ingenuamente que están ayudando a los agricultores más pequeños, ignoran que a éstos les llega sólo el 20% de las ayudas.

Como dice el Círculo, la reforma propuesta por el comisario Fischler es muy moderada, y aunque se podría entender que el Gobierno español intentase adaptarla a la realidad española, no se entiende que esté liderando una gran coalición para lanzarse a un enfrentamiento radical contra la propuesta de la Comisión Europea.

El documento del Círculo de Empresarios repasa también otras transferencias que el sector agrario recibe en España, como, por ejemplo, las de la Seguridad Social Agraria, cuyo déficit calcula en un billón de pesetas, o las diferencias de precios que paga el sector por el agua utilizada y que el Círculo calcula en otro billón de pesetas.

Todo esto le lleva a proclamar que el sector agrario español pudiera tener un valor añadido neto negativo, esto es, que no sólo no aportaría nada a la renta de España, sino que incluso estaría reduciéndola.

Finalmente, el informe acaba exponiendo el ejemplo de la liberalización de la agricultura acometida en Nueva Zelanda por el Gobierno socialista de aquel país y cómo, a la postre, no ha afectado negativamente a su población agraria.

El documento sobre la PAC prueba una vez más que el Círculo de Empresarios es uno de los pocos think tank económicos españoles cuyas publicaciones merece la pena seguir.

Hay otros cuya producción es de calidad, pero que no se preocupan de traducir al ciudadano común los razonamientos económicos, por no hablar de los que no son más que cajas de resonancia de la propaganda gubernamental o los que se dedican a la defensa de intereses de algún sector determinado.

Es de esperar que el Círculo de Empresarios continúe haciendo propuestas que, aunque les parezcan diabólicas a los miembros del Gobierno, favorecen el bienestar de los españoles. Porque, igual que hay ángeles malos, estos diablos son buenos.