Previsión

El FMI alerta que un barril de crudo a 40 dólares reducirá el crecimiento un punto

'El alza de los precios del petróleo es, hoy por hoy, la principal amenaza para la economía mundial'. Así lo asegura el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kenneth Rogoff, en una entrevista concedida a este diario.

El supuesto que maneja el Fondo pasa por 'un alza de 15 dólares por barril, que en parte ya estamos experimentando, por un tiempo de seis meses a un año'. En esas condiciones, 'el aumento global de la producción se reduciría en un punto porcentual'. Rogoff explica que la referencia para estos cálculos son las previsiones del FMI de septiembre, donde la estimación de crecimiento mundial era del 2,5% bajo un supuesto de precio medio del barril de 24,2 dólares. Eso sitúa las nuevas previsiones en el 1,5% de crecimiento mundial si el barril se sitúa entorno a los 39,2 dólares de forma sostenida; y la posibilidad de que así ocurra, asegura Rogoff, 'es alta', dada la amenaza de una guerra en Irak.

Sin embargo, la experiencia de la anterior Guerra del Golfo apunta que esa posibilidad es reducida. Tras la invasión de Kuwait por parte de Irak, en agosto de 1990, el barril de crudo sólo rondó los 40 dólares durante 15 días entre los meses de septiembre y octubre siguientes, y tras el ataque de EE UU contra Bagdad, en enero de 1991, el precio del barril apenas superó los 30 dólares por unos días. Claro que el precio del crudo antes de la invasión iraquí se situaba levemente por encima de los 15 dólares por barril.

Se cumplan o no los pronósticos de Rogoff, lo cierto es que la simple amenaza de guerra ya ha infringido un duro golpe a la economía mundial.

El economista jefe del FMI reconoce, como apuntaron expertos y empresarios reunidos en el Foro Económico Mundial de Davos, que la incertidumbre generada en torno al conflicto, 'por sí misma, ya ha dañado a la economía mundial, ha frenado planes de inversión empresarial y ha renovado el temor por la seguridad en el mundo económico'.

En el fondo, señala Rogoff, subyacen los cambios que imprimió el 11 de septiembre para la economía mundial. 'Nada volverá a ser nunca como en los años noventa, con altos ritmos de crecimiento y una fuerte inversión empresarial. El nuevo concepto de seguridad propicia un entorno de altas y bajas continuas', dice.