Materiales

Cimpor adquiere las cementeras de Lafarge en Andalucía por 225 millones

Lafarge, el mayor productor mundial de materiales para la construcción, se ha deshecho de sus cementeras en Andalucía como parte de su plan para ingresar 700 millones de euros vendiendo activos. Según comunicaron las dos empresas, la operación está pendiente de autorización por las autoridades de la competencia.

Junto a las plantas cementeras, que tienen una capacidad de producción anual conjunta de 800.000 toneladas de clinker (uno de los componentes del cemento) y 1,38 millones de toneladas de cemento, han sido vendidas una central de molienda en Huelva con capacidad de 600.000 toneladas de cemento y una terminal en Sevilla. El precio, 225 millones, será revisado en función de la deuda que se asuma en el momento en que se materialice la compra.

Cimpor ya estaba presente en España a través de Corporación Noroeste, que tiene dos fábricas en las localidades gallegas de Oural y Toral de los Vados y otras instalaciones en esa comunidad, con una capacidad de 1,6 millones de toneladas. Corporación Noroeste, adquirida por Cimpor en 1992, tiene cerca del 4% del mercado español y más del 50% del mercado gallego. Además, Cimpor participa con un 20% en Cementos de Antequera, donde entró el pasado enero.

El grupo portugués asegura que con la nueva compra se convierte en el segundo productor ibérico, con 9,7 millones de toneladas anuales. La producción total del sector en España fue de 40 millones de toneladas el año pasado.

La capacidad de producción mundial de Cimpor es de 20 millones de toneladas anuales. El año pasado facturó 1.385 millones de euros y tuvo beneficios netos de 137 millones.

La mayor cementera portuguesa fue privatizada en varios tramos entre 1994 y 2001, y tiene entre sus accionistas a Lafarge, con cerca del 10% del capital, y a Holcim. Sus compras en Andalucía son un nuevo paso en una rápida expansión internacional que le ha llevado a producir en Brasil, Marruecos, Egipto, Túnez, Mozambique y en Suráfrica. La compañía dijo ayer en su comunicado que persigue un 'equilibrio entre mercados estables y emergentes'.

Lafarge, que facturó el año pasado 13.700 millones de euros, sigue en España a través de Asland, que mantiene centros en Sagunto (Valencia), Villaluenga de la Sagra (Toledo) y Montcada i Reixac (Barcelona).

Una industria a salvo de desaceleraciones

El fuerte ritmo de la construcción de viviendas en España y las obras públicas incluidas en los planes hidrológico y de infraestructuras han hecho del cemento uno de los sectores de más rápido crecimiento en España pese a la desaceleración de la economía. Según datos de la patronal de empresas del sector, Oficemen, el consumo de cemento aumentó en tasas cercanas al 10% entre 1998 y 2001, un porcentaje que en lo que va de año 2002 se ha moderado hasta el 5,3%.

De enero a septiembre de este año, la producción nacional aumentó un 4,7%, hasta 3,5 millones de toneladas, pero se redujeron exportaciones un 2,2% para atender la mayor demanda nacional. Las importaciones subieron un 13% en los nueve meses.

El sector ha aprovechado esta bonanza para ganar rentabilidad. Las empresas sumaron en 2001 una cifra de negocios de 2.458 millones, un 11% más que en el año anterior, y el resultado agregado antes de impuestos ascendió a 846 millones, nada menos que un 70% más.