La inflación, el gran éxito de la política monetaria común

Hoy se cumplen tres años del iniciode la política monetaria común por parte del Banco Central Europeo, con un balance que ofrece luces y sombras.

El día 3 de diciembre de 1998 el Banco Central Europeo decidió adelantar la aplicación de la política monetaria única para los 11 países que desde el 1 de enero constituían la Unión Económica y Monetaria. Unificó en el 3% los tipos de interés para todos los países (con la excepción de Italia, que los bajó hasta el 3,5% para reducir su excesivo diferencial de inflación). Un mes más tarde marcó la cotización de salida de la divisa de la zona euro y puso en marcha el contador para poner en la calle la moneda europea tres años más tarde. Para eso quedan 28 días.

En estos tres años de política monetaria única, no ha habido tiempo suficiente para marcar una tendencia que consolidase ni la lucha contra la inflación ni el estímulo del crecimiento. Y ahora el control de los precios puede ser aparente, dado que es la contracción económica la que doblega las tensiones inflacionistas, y el crecimiento, pese a unos tipos de interés reales muy ajustados, está cercano a cero.

A pesar de ser tradicionalmente muy estrictos con los precios, por la tradición marcadamente germánica del Banco Central Europeo, el primer movimiento de los tipos se produjo en la primavera de 1999, con un descenso hasta el 2,5% por "los temores fundados de deflación", según reconoció posteriormente el economista jefe de la institución, el alemán Otmar Issing.

A partir de ese momento, la persecución de la inflación forzó subidas sistemáticas hasta llegar al 4,75%, cuando el crecimiento máximo no alcanzó ni siquiera el 4%, y pese a que los índices de precios medios de la zona sólo tocaron el 3,4% en mayo de este año, más empujados por el tirón de los costes del petróleo que por el empuje de la demanda interna.

Ahora, la inflación y el crecimiento se desaceleran, y el Banco Central Europeo va detrás ajustando sus tasas de interés a valores coherentes con los de aquellos, y muchas veces arrastrados por las circunstancias.

Todas estas circunstancias se producen mientras que el precio del euro en los mercados de divisas ha recorrido una verdadera montaña rusa en tan sólo 35 meses. En parte puede ser imputable a la determinación de un primer precio excesivamente caro, especialmente contra el dólar estadounidense; pero a lo largo del camino han aparecido otras cuestiones que han hecho que el tipo de cambio se haya convertido en el principal fracaso de la política monetaria del BCE.

Falta de unión

Desde el 1 de enero de 1999 el euro ha perdido un 24% de su valor respecto al billete verde de los Estados Unidos. Sin despreciar la influencia que haya tenido la imagen de desunión existente en la Unión Europea entre los políticos, los responsables económicos y los de la política monetaria (con rumores incluidos de dimisión del presidente Wim Duisenberg), el dólar se ha fortalecido por el flujo sistemático de capitales hacia EE UU, que han encadenado una década completa de crecimiento económico muy superior al de Europa.

En las últimas jornadas, el presidente de la Reserva Federal anuncia que el euro se va a fortalecer (cosa que ya lo ha hecho la última semana), es la fórmula de Greenspan para bajar al dólar de la nube.

 

Aumentan las emisiones de deuda

En la zona euro, desde que arrancó la moneda europea, las emisiones de títulos de deuda pública nominados en esta divisa han ido aumentando paulatinamente hasta llegar a superar al dólar en volumen emitido. Según los últimos datos disponibles por el Banco Central Europeo, en los doce países miembros de la Unión Monetaria, la deuda en que habían incurrido los sectores no financieros a mediados de 2000 era equivalente a un 180% del PIB. Esta ratio es similar a la ratio correspondiente de Estados Unidos. Sin embargo, hace ahora tres años la diferencia era más significativa.

En 1999, los préstamos bancarios internos representaban un mayor porcentaje del PIB que la financiación mediante emisiones de deuda, que protagonizaban en especial las Administraciones. En la actualidad, el análisis por sectores muestra ratios de deuda más bajos para los sectores privados de la zona euro que para Estados Unidos. Por el contrario, la ratio de deuda de las Administraciones en relación con el PIB fue más elevada en la zona euro (75%) que en EE UU (48%).