La sombra de las insolvencias amenaza a la banca británica

La previsión de una fuerte subida de la morosidad ha llevado a los grandes bancos británicos a realizar fuertes provisiones por insolvencias, que han aumentado entre un 20% y un 30% en las cuatro principales entidades. Este aumento ha sido uno de los principales lastres de los resultados del primer semestre.

Los resultados de la banca británica en el primer semestre han estado dominados por tres aspectos claves: la rebaja de los tipos de interés, el aumento de las provisiones por insolvencias y la decisión de Competencia de denegar la OPA que Lloyds TSB lanzó sobre Abbey National.

La menos mala de las noticias fue la rebaja por sorpresa de los tipos en agosto. El recorte estimula tanto el consumo como el crédito, aunque también se desprende de la decisión del Banco de Inglaterra un claro nerviosismo sobre la marcha de la economía. El banco emisor recortó hace poco su previsión de crecimiento del PIB al 2% para 2001, el nivel más bajo desde la recesión de principios de los años noventa. Peor sentó a las entidades el fallo de la Comisión de Competencia denegando la OPA de 5,1 billones de pesetas que Lloyds TSB había lanzado sobre Abbey National. De hecho, la decisión ha supuesto un freno en el proceso de racionalización de la gran banca. Cada uno de los cuatro grandes tendrán que afrontar la próxima crisis por sí solo, sin poder echar mano de las fusiones como arma de defensa contra la competencia.

Pero lo más negativo ha sido el fuerte aumento de las provisiones para insolvencias en el último año, que oscila entre el 20% y el 32% para los cuatro grandes bancos.

Horizonte tranquilo

De momento la banca mantiene la calma. Fred Goodwin, consejero delegado del Royal Bank of Scotland, declaró hace unos días que tanto el nivel de inflación como los tipos y el desempleo se mantienen en niveles inferiores hoy que en 1990, cuando estalló la última recesión.

Pero nadie trata de negar que la nota más preocupante sean las perspectivas de una subida de las insolvencias, a pesar de las declaraciones de Matthew Barrett, consejero delegado en Barclays, quien afirma que la banca debe estar en alerta, "pero sin alarmarse". "Un deterioro en la calidad del crédito es inevitable", dijo Martin Cross, analista del broker Teather & Greenwood. "La cuestión clave será su alcance. La economía goza de mejor salud que en 1990, pero sería inconcebible que la banca se escape de una subida de la morosidad si hay una desaceleración del PIB".

El crecimiento de las provisiones para insolvencias obedece más a una política de cautela que a un incremento real de la morosidad. En el primer semestre, el único banco que registró una subida importante en el índice de morosidad (45%) fue Barclays, debido a la inclusión de los problemas que el banco experimentó en su filial brasileña y en el banco de inversión Barclays Capital.

HSBC se destaca como el banco más vulnerable a un deterioro en la calidad del crédito. Y es que su cartera de préstamos hipotecarios, un blindaje eficaz contra la morosidad del sector empresarial, es pequeña frente a los otros tres grandes, mientras que en inversión crediticia con particulares y las pymes supera a sus competidores.

 

El Royal Bank, la estrella del sector

El Royal Bank of Scotland, primer accionista del BSCH, ha sido, para muchos analistas, la estrella del sector. "La absorción de NatWest fue una operación de calidad", dijo Peter Toeman, analista de Morgan Stanley Dean Witter en Londres. "Las sinergias ya arrojan beneficios superiores a 1.000 millones de libras (260.000 millones de pesetas) antes de la fecha prevista y la capitalización del grupo ha subido de 5,33 billones a 12,53 billones de pesetas".

Barclays superó las previsiones de la City con un incremento del 19,3% del beneficio bruto. Los analistas señalan que el cuarto banco por capitalización de los cuatro grandes mantuvo un nivel aceptable de morosidad. "La calidad de los activos es la única parte del negocio que parecía problemática", dijo Hugh Pye, analista de BNP.

La falta de claridad en la estrategia de Lloyds TSB tras su fracasado intento de fusión con Abbey National sigue preocupando a los inversores. Pero la fuerza del balance y el alto rendimiento del dividendo compensan la escasez de oportunidades de crecimiento.