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Popular pone freno a la sangría pero sus acciones no superan los 0,7 euros

Popular pone freno a la sangría pero sus acciones no superan los 0,7 euros

La entidad sube un 11% en la semana

Moody's rebaja la calificación largo plazo de depósitos y deuda senior a Ba3

Popular intenta recuperar parte del terreno perdido la pasada semana y en los últimos cuatro días sube en Bolsa un 10,6%. A pesar de esta mejora, el viernes el banco concluyó con una caída del 1,17%, aunque durante gran parte de la sesión se mantuvo en terreno positivo. Las subidas de los últimos días no son suficientes para que las acciones de la firma recuperen la barrera psicológica de los 0,7 euros, nivel que perdió el pasado 11 de abril. En lo que va de año, Popular se deja un 26,36%, caída que se amplía al 68% desde que en mayo comunicara la última macroampliación.

Las dudas que se ciernen sobre el futuro del banco no se han disipado y los inversores continúan pendientes del plan de la dirección para acabar de una vez por todas con los problemas de solvencia. El mercado aguarda a conocer el importe que finalmente solicite en la ampliación de capital, la segunda en menos de un año. Eso sí, esta vez con una notable diferencia: irá dirigida a inversores institucionales.

Las pérdidas de Popular en Bolsa se intensificaron la semana pasada a raíz de que su presidente, Emilio Saracho, reconociera en la junta de accionistas la necesidad de una nueva recapitalización. Si esto no fuera suficiente para acabar con los problemas, la entidad analizaría otras opciones entre las que se encuentra la venta de activos e incluso la fusión.

La reacción de los inversores a esas noticias no se hicieron esperar y las acciones de la entidad sufrieron en la Semana Santa una caída del 24,8%, la mayor desde finales de mayo de 2016. Estos descensos estuvieron motivados por la desconfianza del mercado sobre la capacidad Popular para sacar adelante sus planes así como por la huida de los inversores que ven en la ampliación una nueva dilución.

Otros, sin embargo,  han aprovechado las dificultades que atraviesa en Bolsa la entidad para ganar dinero con el hundimiento de sus acciones. Las posiciones cortas se dispararon en la última semana hasta el 12,2% desde el 10,7% del cierre de marzo, según la información recogida en la CNMV. Lejos queda ya el 2,27% que registró el 22 de julio 2016 cuando el banco consiguió los 2.500 millones para su ampliación de capital.

Antes de la celebración de la junta de accionistas el pasado 10 de abril, el último capítulo en la tormenta de Popular, tuvo como protagonista a su antiguo consejero delegado,Pedro Larena.El ejecutivo presentó su dimisión a principios de abril, momento en que afloraron unas pérdidas adicionales de 600 millones, con insuficiencias en provisiones por créditos dudosos y con créditos concedidos para la compra de acciones con motivo de la ampliación de capital del año pasado. Siete días después, el consejo de administración designó por unanimidad a Ignacio Sánchez Asiaín como consejero delegado de la entidad.

Venta de activos

El 6 de Popular dio el mandato a Bank of America Merril Lynch para desprender del 49% de su participación en Wizink. Previamente había encargado a UBS la venta de TotalBank. Pero las desinversiones no se limitan a esto. Como parte del proceso de ajuste, la entidad ha retomado la venta de su negocio de banca priva, se ha deshecho de la filial de Portugal así como la venta de una cartera de hoteles a Blackstone. Una vez completado el proceso el banco incrementará su ratio de capital fully loaded en un 2,5% adicional y su ratio de solvencia subiría al 10%.

Moody’s rebaja su calificación

El viernes al cierre del mercado, Popular comunicó a la CNMV que Moody’s le había rebajado aún más su calificación a largo plazo. En concreto la agencia bajó dos escalones de los depósitos a largo plazo y la deuda senior a Ba3 desde B1 y mantiene su perspectiva en negativo. Pero los cambios no quedaron ahí. La firma rebajó las calificaciones de la deuda subordinada y de las participaciones preferentes a Caa1 y Caa3, desde B2 y Caa1, respectivamente. Moody’s sigue los pasado de S&P que hace dos semanas degradó la nota de la entidad a B desde B+.

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