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Opinión

A la marca de zapatillas ecológicas Allbirds le falta pie para girar hacia la IA

Este tipo de giros extraños funcionan a veces, pero las probabilidades están en contra

Cartel de Allbirds en Manhattan, Nueva York.REUTERS

Tras fracasar en sostener su imperio de zapatillas ecológicas, Allbirds tiene una propuesta aún más disparatada. La firma, que llegó a valer más de 4.000 millones de dólares, vendió en marzo lo que quedaba de su negocio de calzado por solo 39 millones y ahora se lanza a toda prisa al mundo de la inteligencia artificial. Este tipo de giros extraños funcionan a veces, pero las probabilidades están en contra.

Algunos gigantes empresariales modernos han surgido de orígenes muy poco habituales. Samsung exportaba pescado seco, y Nokia dio el improbable salto de fabricar botas de goma a las telecomunicaciones inalámbricas. La india Wipro empezó vendiendo aceite de cocina antes de convertirse en una potencia de las tecnologías de la información. Shell debe su nombre a sus orígenes como tienda de objetos de colección, donde su fundador, Marcus Samuel, vendía conchas decorativas antes de encargar el primer petrolero que cruzó el canal de Suez.

La mayoría de estas ambiciosas metamorfosis fracasan. Sufren por la falta de capacidad de gestión, capital, suerte, competencia y muchos otros factores. Al fin y al cabo, la derrota es el destino final de la mayoría de los proyectos y, cuanto mayor es la apuesta, menor es la probabilidad de éxito. Subirse al último carro de moda, como Allbirds, suele ser poco más que un truco, o algo peor. Long Island Iced Tea Corp, por ejemplo, atrajo inversores en 2021 tras rebautizarse como Long Blockchain para aprovechar la fiebre de las criptos. Luego sus acciones fueron excluidas de Bolsa y la SEC presentó cargos por uso de información privilegiada.

Además de captar 50 millones en financiación convertible, Allbirds pasará a llamarse NewBird AI. Su microscópica cotización se disparó un 620% el miércoles.

No está claro qué puede aportar la empresa a un mundo de centros de datos saturado y con abundante capital. CoreWeave, por ejemplo, vale 400 veces más, mantiene estrechos vínculos con Nvidia y acaba de ampliar grandes acuerdos con Jane Street y Anthropic. Pese a esos avances, tampoco está claro qué ventaja tiene frente a rivales con bolsillos profundos y superioridad tecnológica como Microsoft.

NewBird AI parece una apuesta muy arriesgada. Sus zapatillas pueden haberse extendido por Silicon Valley, pero harán falta algo más que unos pocos dólares y un sueño para dejar de ir a remolque.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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