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Breakingviews
Opinión

El creciente papel de los superfondos australianos en operaciones como la de Qube

UniSuper pudo obstaculizar la compra del operador logístico por un consorcio en el que participa Pontegadea

Tractor de Qube.Qube Holdings

Activistas como Elliott suelen acaparar la atención como impulsores o frenos de las fusiones. Pero, en Australia, los fondos de pensiones son los que realmente hacen el trabajo pesado. Véase la compra acordada el lunes por 11.700 millones de dólares australianos (7.000 millones de euros) del operador logístico Qube. Macquarie lideró la operación [en la que participa Pontegadea], pero tuvo que lidiar con un posible obstáculo: UniSuper, uno de los cinco principales fondos de pensiones del país, con 166.000 millones (99.000 millones) en activos. Al final, este acabó sumándose a la operación.

UniSuper elevó rápido su participación del 6,5% en noviembre a más del 15%. Podía forzar un alza del precio de una compra que ya ofrecía una prima del 28%; o echarla por tierra. Hay precedentes de ambas opciones. Las fusiones australianas suelen requerir el apoyo de tres cuartos de los accionistas con derecho a voto; si, como suele ocurrir, una parte de los minoristas y otros inversores no hacen uso de su papeleta de voto, un 15% o un 17% puede ser suficiente para frustrar a los compradores.

Un par de años antes, UniSuper ayudó a negociar un precio más alto para la exclusión de Bolsa del aeropuerto de Sídney, además de incorporar sus participaciones a la transacción. Esta vez, solo hizo lo segundo.

Lo que da a este y a otros fondos de pensiones tal peso en Australia es una simple cuestión de matemáticas. Hay unos 4,5 billones (2,7 billones) en activos de pensiones, la mayor parte de los cuales son supervisados por gestores de fondos institucionales. El valor total de mercado de las cotizadas en la Bolsa de Valores de Australia es de 3,3 billones (2 billones). Aunque más de la mitad de los activos de los fondos de pensiones se invierten en el extranjero, eso sigue dejando una gran cantidad de dinero reservado para los jubilados.

Y el poder de estos fondos seguirá creciendo. Primero, porque las empresas tienen que aportar el 12% del salario total de los empleados a sus cuentas de pensiones; segundo, porque el mercado nacional de nuevas cotizaciones, en su mayor parte moribundo, combinado con los ingresos procedentes de un mercado de adquisiciones próspero en los últimos años, significa que tienen aún más dinero que invertir.

Es cierto que quizá no puedan considerarse activistas tradicionales, pero los aspirantes a hacer operaciones corporativas tienen que aceptar que se trata sobre todo de una cuestión semántica.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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