El Mundial de fútbol ofrece un breve respiro a las aerolíneas europeas
El evento podría resultar el equivalente a un saque de esquina: lucrativo en potencia, pero no decisivo

Celebrar un gran evento deportivo en tu propio país puede parecer ideal para una aerolínea. La realidad es más matizada: Air France-KLM sufrió una pérdida de ingresos de 200 millones de euros debido a que los turistas evitaron París durante los Juegos Olímpicos de 2024. La Copa Mundial de Fútbol de este año en Estados Unidos, Canadá y México, que comenzará el 11 de junio, es una oportunidad para que las aerolíneas europeas obtengan beneficios. Pero el evento podría resultar ser el equivalente a un saque de esquina para las aerolíneas: potencialmente lucrativo, pero poco probable que sea decisivo para el partido.
A primera vista, hay mucho que celebrar para Air France-KLM, Deutsche Lufthansa e IAG, propietaria de British Airways e Iberia. Equipos locales como Inglaterra, España, Alemania y Francia se han clasificado para el torneo. Airbnb destacó el día 3 el gran interés de los viajeros internacionales de la generación Z en particular, mientras el presidente de la FIFA, organizadora del evento, ha proclamado una demanda “absolutamente frenética”. Incluso la aerolínea de bajo coste Wizz Air está tratando de entrar en acción, aunque su solicitud para operar vuelos a Estados Unidos es para vuelos chárter en lugar de servicio regular de pasajeros, declaró su CEO, Jozsef Varadi, el 29 de enero.
Norteamérica es un lugar muy conveniente para ello, además. Las rutas transatlánticas suelen ser más rentables para las aerolíneas europeas, gracias a la fuerte demanda de billetes premium y a la limitada capacidad de plazas. Los analistas de RBC prevén que la capacidad en las rutas del Atlántico Norte aumente un 2,6% este verano, frente a un aumento del 3,9% en la demanda, lo que implica poder de fijación de precios. Cualquier avance inesperado de los países locales en las últimas fases de la competición podría desencadenar una avalancha de lucrativas reservas de última hora.
¿Es entonces el momento de que los ejecutivos de las aerolíneas se quiten la camiseta y la agiten sobre sus cabezas, al estilo futbolístico? Probablemente no. Los analistas del Bank of America afirman que los viajeros estadounidenses representarán el 60% de todos los pasajeros transatlánticos entre Estados Unidos y Europa en 2025, lo que significa que la salud financiera de los ciudadanos del país norteamericano, en particular de los más ricos que ocupan los asientos premium de las aerolíneas europeas, seguirá siendo crucial.
Además, las cifras brutas son pequeñas. Tourism Economics previó en noviembre que la Copa del Mundo podría atraer a 742.000 visitantes internacionales adicionales a Estados Unidos, lo que significa viajes que de otro modo no se habrían producido. Si aumentamos esa cifra a, digamos, 900.000 para tener en cuenta el hecho de que EE UU solo acoge tres cuartas partes de los partidos, el número de pasajeros europeos adicionales sería de cientos de miles, en comparación con los más de 100 millones de pasajeros que transportó IAG en 2024.
A diferencia de un evento que se celebra en una sola ciudad, como los Juegos Olímpicos, las grandes distancias entre los partidos podrían beneficiar más a las aerolíneas estadounidenses Delta United y American Airlines. American dijo que iba a añadir 27.000 asientos para hacer frente a la demanda.
Aun así, y aunque los resultados anuales de las aerolíneas europeas dependerán de factores más rutinarios, como los costes no relacionados con el combustible y la mayor demanda de clases premium, así como de si la campaña de inmigración de EE UU frena el interés de los europeos por los viajes transatlánticos, el éxito de la Copa del Mundo podría dar un impulso a los beneficios.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías