Las claves: Mercosur, una nota disonante en un mundo fragmentado
Presionada a diestra y siniestra, la UE da un paso adelante


Los Estados miembros aprobaron el viernes de la semana pasada, tras nada menos que 26 años de conversaciones, el acuerdo Mercosur, al que aún le queda –siempre le falta algo– pasar por el Parlamento Europeo. El pacto, que se firma este sábado, levanta todo tipo de reacciones por todo el Viejo Continente. Francia lidera el grupo del no, mientras que Italia ha acabado cediendo a cambio de concesiones y España es una de las partidarias más claras del sí. O al menos lo son sus Ejecutivos: quien más, quien menos, en el sector agrícola se acoge con pesimismo el pacto.
El alcance de este histórico acuerdo está por ver, así como su impacto en la economía y el campo comunitarios. Lo que sí se puede afirmar en este momento es que se trata de una nota disonante en un orden político y comercial fragmentado. La Unión, pocos días después de que terminase un año cuya palabra ha sido “arancel”, presionada a diestra –China– y siniestra –Estados Unidos–, da un paseo adelante para el establecimiento de la mayor zona de comercio libre del mundo. Solo por ello, Mercosur merece el beneficio de la duda.
Vodafone España adelgaza en busca de un pretendiente que la valore
Zegona ha aplicado a Vodafone España un estricto régimen de adelgazamiento para ponerla en forma de cara a su venta, por la que aspira a obtener 14.700 millones de euros, que triplican tanto el precio que pagó hace casi dos años, como la propia valoración de la matriz. Es un precio quizás disuasorio para potenciales interesados, en un contexto de devaluación global de las operadoras de telecomunicaciones, pero que pretende poner en valor las desinversiones de la compañía en sus redes de fibra, así como el recorte de la plantilla, incluyendo bastantes puestos intermedios. Cualquier operación, en todo caso, deberá someterse al escrutinio de Bruselas y sus exigentes condiciones. Pero ahora una fusión se ve ahora más lejana.
El petróleo y los regímenes políticos hacen equilibrios entre China y EE UU
El petróleo y el gas rusos siguieron circulando hacia Europa a través de Ucrania incluso en plena invasión por parte de Moscú, porque, al parecer, incluso en este siglo XXI un país debe mantener los contratos energéticos que lo vinculan a otro, aunque este lo haya atacado. En la nueva-vieja etapa política de Venezuela, y en la crisis de Irán, tienen también un papel crucial las cadenas de suministro de materias primas, en particular el crudo. El mercado de esta fuente de energía (y el de los metales) se mueve últimamente al son de las amenazas o la contención de Donald Trump. Los regímenes políticos más o menos dictatoriales saben que, para sobrevivir, es importante que hagan equilibrios en sus relaciones con las dos grandes potencias, China y EE UU.
La frase
En definitiva, cuento con que Jay [Powell] sea un buen hombre. Espero que no haya nada que ver aquí, que los sobrecostes en las obras estén relacionados con cosas como el amianto, tal y como él dice. Pero sin duda me habría gustado que hubieran sido más transparentesKevin Hassett, director del consejo económico nacional de EE UU
La dificultad de cambiar de consejero delegado
Resulta curioso cómo, en empresas que tienen miles de empleados por todo el mundo, con estructuras jerárquicas complejas y todo tipo de órganos de decisión, la elección de una sola persona para que en su firma del correo electrónico ponga “consejero delegado” sea tan crucial. Y no lo es en vano: los mercados, por ejemplo, se fijan hasta en la última coma de un informe de resultados, pero puede cambiar más la cotización de una empresa el hecho de que cambie de máximo ejecutivo. Caso reciente es el de Inditex, cuya acción sufrió con el relevo de Pablo Isla. Como un emperador, un CEO no puede controlar cada esquina de su territorio, pero suele ser el que tiene la última palabra sobre si hay que cruzar el río. Por ello es tan difícil encontrar uno, y por eso cobran tanto.