Rio Tinto y Glencore pueden encontrarse a medio camino
Tiene sentido estratégico combinar el sólido balance de una con la lista de prometedores proyectos de cobre a corto plazo de la otra

Rio Tinto y Glencore parecen estar a punto de cerrar su tan esperada unión: ¿a la tercera va la vencida? La minera australiana, valorada en 140.000 millones de dólares (120.000 millones de euros) y dirigida por el nuevo consejero delegado, Simon Trott, tiene hasta el 5 de febrero para presentar una oferta por la intermediaria minera suiza Glencore, dirigida por Gary Nagle. Si ambas se centran en lo que realmente importa, pueden llegar a un acuerdo mutuamente beneficioso.
No es la primera vez que estas dos empresas se plantean una fusión. Ya mantuvieron conversaciones en octubre de 2024 y, en 2014, el entonces CEO de Glencore, Ivan Glasenberg, planteó la idea de una fusión. El punto conflictivo sigue siendo el mismo: encontrar una estructura que evite que los accionistas de ambas empresas se marchen.
Rio es casi el doble de grande que Glencore, lo que dificulta la ingeniería de una fusión entre iguales como la estructura propuesta, sin prima, de Anglo American-Teck. Nagle aspirará a una prima del 3 %. Si Trott la ofreciera, Glencore valdría 104.000 millones (89.000 millones) según su capitalización bursátil del 8 de enero, incluidos 14.500 millones (12.400 millones) de deuda neta.
Pero eso implicaría una valoración de 5,9 veces el ebitda previsto para 2027, según las estimaciones de los analistas recopiladas por Visible Alpha, lo que podría hacer dudar a los inversores de Rio. Su propia valoración es de 5,7 veces, y Glencore ha cotizado en los últimos cinco años a 4,4 veces el ebitda previsto, en promedio.
Rio, por su parte, preferiría una fusión sin prima. Supongamos que Glencore obtiene unos ingresos operativos de 9.600 millones (8.200 millones) en 2031, según Visible Alpha. Eso significaría un rendimiento del capital invertido del 8,7%, incluso sin sinergias, por encima del coste del capital estimado por RBC para Glencore, que es del 8%. Pero eso podría hacer que los accionistas de Glencore, el mayor de los cuales es Glasenberg, se sintieran defraudados.
Trott y Nagle podrían, en cambio, llegar a un acuerdo intermedio. Si Rio ofreciera una prima del 15%, Glencore se valoraría en 5,2 veces el ebitda de 2027, pero los inversores de Rio podrían seguir obteniendo un rendimiento de alrededor del 8%. Trott podría decir a sus inversores que el rendimiento superior de las acciones de su empresa frente a las de su objetivo significa que obtendrán el 65% de la compañía, en lugar del 63% en octubre. Nagle podría decir que sus accionistas obtienen una prima de alrededor del 30% en comparación con el precio de las acciones de Glencore en septiembre de 2024.
Algunos inversores podrían seguir quejándose. Pero tiene sentido estratégico combinar el sólido balance de Rio con la lista de prometedores proyectos de cobre a corto plazo de Glencore. Hay margen para impulsar el valor dividiendo la empresa en un grupo de mineral de hierro y carbón que cotiza en Australia y una estrella de metales de transición centrada en el cobre. Alternativamente, Rio-Glencore, con un valor de 215.000 millones (185.000 millones), estaría en buena posición para superar la oferta de BHP, de 163.000 millones (140.000 millones), en futuras batallas por otros activos de cobre selectos.
Todo esto ignora la otra razón para cerrar el acuerdo: las sinergias. El reciente acuerdo Anglo-Teck tiene como objetivo 800 millones (700 millones) en sinergias de costes, y los analistas de RBC estiman al menos 1.500 millones (1.300 millones) para Rio-Glencore. Tras impuestos y capitalización, eso supone al menos 10.000 millones (9.000 millones) para Trott y Nagle, lo suficiente como para no obsesionarse con los detalles.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad deCincoDías