El goteo constante de cotizadas europeas que se mudan a EE UU
Un billón de dólares en acciones podrían dar el salto al otro lado del Atlántico este año

Ese goteo que escuchamos es el flujo constante de cotizaciones de empresas europeas que cruzan el Atlántico. Las causas varían, pero, con diferencia, la razón más lógica para elegir un mercado estadounidense es que la empresa ya obtenga allí la mayor parte de su dinero. Partiendo de esa base, podría producirse otra oleada de traslados de cotización: un billón de dólares en valor de mercado, lo que representa el 8% del índice de referencia Stoxx Europe 600.
El salto al otro lado del charco es cada vez más común. En 2022, el proveedor de fontanería Ferguson (44.000 millones de dólares de capitalización) cambió su cotización de Londres a Nueva York. Al año siguiente, el gigante irlandés del cemento CRH (86.000 millones) y la firma de juego Flutter Entertainment (39.000 millones) trazaron planes similares. La empresa de ingeniería y gases industriales Linde también dejó de cotizar en la Bolsa de Fráncfort.
La tendencia no se ha frenado. Patrick Pouyanné, consejero delegado de la francesa TotalEnergies, sopesó en 2024 la idea de convertir a EE UU en el mercado principal del grupo energético y, el mes pasado, dio el paso –menos radical– de convertir sus American Depositary Receipts (ADR) en acciones ordinarias. Los inversores de la empresa británica de alquiler de maquinaria Ashtead aprobaron el pasado verano los planes para adoptar una cotización principal en Nueva York, que entrará en vigor este año. Wise, el grupo de cambio de divisas con sede en Londres y valorado en 12.000 millones de dólares, sigue aproximadamente el mismo camino. Y AstraZeneca (294.000 millones) reveló recientemente planes para cotizar sus acciones directamente en Nueva York en lugar de utilizar recibos de depósito, lo que podría interpretarse como un primer paso hacia el abandono del Reino Unido como sede principal.
Desde la perspectiva europea, es una tendencia preocupante, y no solo para los banqueros de inversión de Londres y otros lugares, que ven peligrar sus comisiones. A menudo, las empresas ya cotizan a ambos lados del Atlántico, en cuyo caso el salto significa cambiar la sede principal de Europa a Estados Unidos. Hacerlo suele preceder a un desplazamiento del centro de gravedad en la toma de decisiones, sobre todo porque tener la sede central y la cotización principal en EE UU influye en si un grupo cumple los requisitos para entrar en el índice S&P 500, seguido en todo el mundo.
Los políticos están inquietos, temiendo posiblemente una menor recaudación de impuestos por la negociación de acciones y una pérdida de influencia sobre empresas estratégicas. El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que no le gustaría que Total se trasladara a Estados Unidos. El primer ministro británico, Keir Starmer, mantuvo reuniones con AstraZeneca para intentar convencerla de que se quedara. En noviembre, su ministra de Finanzas, Rachel Reeves, presentó un plan para ofrecer desgravaciones fiscales por la compra de acciones en el Reino Unido durante tres años, en lo que pareció un intento de reforzar el atractivo de la Bolsa de Londres.
Hasta ahora, la mayoría de las empresas que han trasladado su cotización principal han sido negocios centrados en EE UU Es cierto que las normas de gobernanza favorables a los fundadores y una mayor liquidez parecen ser un factor de atracción para Wise. Pero el resto simplemente alineaban su mercado de negociación con su mercado más importante. Poco antes del traslado, Norteamérica representaba la totalidad del ebitda de Ferguson y el 75% del de CRH, por ejemplo. Ashtead afirmó en 2024 que obtenía el 98% de su beneficio operativo en Norteamérica. Linde tiene un negocio estadounidense gigantesco y ya cotizaba en EE UU cuando abandonó Fráncfort. En otras palabras, los que han cruzado el charco han sido mayoritariamente empresas estadounidenses que intentaban eliminar la anomalía histórica de tener una acción que cotizaba en otro lugar.
Para los europeos, esto podría sonar a consuelo. No lo es. El enorme tamaño de EE UU y su superior tasa de crecimiento significan que un gran número de grupos europeos dependen ahora de la mayor economía del mundo para la mayoría de sus ventas. Los datos de FactSet, basados en los últimos informes anuales publicados, muestran 32 miembros del índice Stoxx Europe 600 cuya exposición a los ingresos estadounidenses es superior al 50%. Algunos, como Ashtead y Carnival, ya están trasladando su cotización o abandonando las europeas. Otros, como Deutsche Telekom, probablemente nunca se irán gracias a la presencia del Estado como accionista local. Breakingviews excluyó a estos últimos, reduciendo la lista a 24 empresas con un valor de mercado combinado de aproximadamente 1 billón de dólares.
Entre los nombres destacados figuran Universal Music (48.000 millones), que actualmente cotiza en Ámsterdam, y el grupo de ciencia y datos RELX (76.000 millones), que cotiza en Londres; ambos entraron por poco en la lista con una exposición del 50% de sus ingresos a EE UU. RELX afirma que revisa sus cotizaciones “de vez en cuando”, pero que no tiene planes de realizar cambios. Proporciones más altas, cercanas al 70%, corresponden a Experian (42.000 millones), la firma educativa Pearson (9.000 millones) y Fresenius Medical Care (14.000 millones). Muchas ya cuentan con acciones estadounidenses que cotizan como recibos de depósito.
Las grandes farmacéuticas también ocupan un lugar destacado, como la danesa Novo Nordisk (254.000 millones), la británica GSK (105.000 millones) y la biotecnológica holandesa Argenx (50.000 millones). Argenx defiende que no tiene planes de dejar de cotizar en el Euronext. Las farmacéuticas resultaron ser políticamente sensibles durante la pandemia, y muchos gobiernos tienen normas sobre adquisiciones que frenarían una oferta extranjera por algunos de estos nombres. Pero no está claro que los estados europeos puedan impedir que los consejeros delegados se marchen por voluntad propia. AstraZeneca demuestra el riesgo, y también avanza que la lista podría crecer. Estados Unidos representa menos de la mitad de sus ventas en este momento, pero debería alcanzar ese nivel para 2030, según los objetivos de su jefe, Pascal Soriot.
Es cierto que las empresas más pequeñas probablemente se queden donde están, ya que corren el riesgo de perderse en el gigantesco mercado estadounidense. Esto podría aplicarse a Pearson y a Melrose Industries (11.000 millones), que además podrían tener dificultades para cumplir los criterios del S&P 500. Pero para las empresas más grandes, un flujo de inversión más profundo y un mercado más líquido pueden resultar cada vez más tentadores. Esto sugiere que el éxodo europeo está lejos de terminar.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Pierre Lomba, es responsabilidad de CincoDías.