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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Emiratos Árabes apuesta por el turismo a Egipto

Inyectará 35.000 millones de dólares en su vecino en tan solo dos meses, a través de un proyecto urbanístico en la costa

Gran Esfinge y Gran Pirámide de Guiza, en Egipto.
Gran Esfinge y Gran Pirámide de Guiza, en Egipto.AMR ABDALLAH DALSH (REUTERS)

Emiratos Árabes está demostrando lo preocupado que está Oriente Próximo por Egipto. El viernes, el país del Golfo declaró que inyectaría 35.000 millones de dólares en su vecino en dificultades en tan solo dos meses, a través de un proyecto de desarrollo urbanístico en Ras El-Hek­ma, a lo largo de la costa mediterránea desde Alejandría. Es una gran apuesta para desbloquear un muy necesitado círculo virtuoso.

Desde la Primavera Árabe de 2011, monarquías del Golfo como Arabia Saudí y EAU han entregado periódicamente miles de millones en forma de efectivo, productos derivados del petróleo y depósitos en bancos centrales para apuntalar la alicaída moneda de El Cairo. Su preocupación por un resurgimiento de los Hermanos Musulmanes en un país con 110 millones de habitantes a sus puertas explica que ofrecieran 8.000 millones en 2013 y 3.000 millones tres años después, pero la dinámica también ha suscitado a veces llamativas contrapartidas. En 2017, el presidente egipcio Abdel Fattah Al-Sisi ratificó un acuerdo para entregar dos islas del mar Rojo a Riad.

El último acuerdo de EAU es mucho mayor. Según el primer ministro egipcio, Mostafa Madbouly, su país recibirá casi el 9% de su PIB en dos meses, incluidos 10.000 millones en efectivo y 5.000 millones mediante la conversión de los depósitos de EAU colocados en el banco central egipcio en inversión extranjera directa (IED) en la primera semana, seguidos de 14.000 millones en efectivo y otros 6.000 millones en depósitos convertidos. También es grande para el donante. Las salidas de IED de EAU a todo el mundo nunca han superado el 6% de su PIB, según Barclays; esta, por sí sola, supone el 7%.

Es proporcional a la difícil situación de Egipto. La inflación subió a cerca del 35% en 2023 y la libra egipcia se desplomó, obligando al Gobierno a fijarla respecto al dólar. El conflicto de Gaza amenaza el turismo, mientras los ingresos del canal de Suez se han hundido. Goldman Sachs calcula que, para evitar el impago de su deuda, en el 96% del PIB, Egipto busca un rescate de 10.000-12.000 millones, de los que unos 7.000 millones procederán del FMI. Así, el dinero de EAU actúa como un parche, y también como un facilitador para el del FMI.

Como es habitual, EAU obtiene algo a cambio. ADQ, uno de sus fondos soberanos, se quedará con la mayor parte de los beneficios de las actividades de Ras El-Hekma, y Barclays señala que aún no está claro si parte de la ayuda se concederá en forma de deuda. Pero el banco calcula que el efectivo que adelanta ADQ asciende al 15% de los activos del fondo. Y tras haber convertido con éxito su propio patio trasero en un centro para los turistas occidentales, es posible que los conocimientos de EAU hagan que el proyecto sea un éxito, generando dinero también para la participación minoritaria de Egipto.

Pero el éxito a largo plazo presupone que Sisi no solo pague sus facturas a corto, sino que gaste el rescate con prudencia. Existe el riesgo de que no lo haga.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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