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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El espíritu de Lina Khan persigue al fantasma de la fusión T-Mobile-Sprint

La filial de Deutsche Telekom afronta una demanda de particulares que la acusan de perjudicar a la competencia

Tienda de T-Mobile en Manhattan, Nueva York.
Tienda de T-Mobile en Manhattan, Nueva York.Carlo Allegri (Reuters)

La aversión de Lina Khan a las operaciones corporativas es contagiosa. Los abonados a la telefonía móvil han presentado recientemente una demanda colectiva contra T-Mobile US alegando que la empresa incurrió en prácticas anticompetitivas a raíz del acuerdo de compra de su rival Sprint. Quieren deshacer la fusión de 2020. Su ofensiva se hace eco de las quejas de la presidenta de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), que se está haciendo un nombre persiguiendo a grandes empresas como Amazon y Microsoft. Puede que la demanda sea quijotesca, pero recientes veredictos de jurados ilustran cómo está creciendo la reacción contra las corporaciones.

Un juez federal dictaminó el día 2 que T-Mobile tiene que enfrentarse a siete demandantes de Illinois e Indiana, clientes de AT&T y Verizon Communications, que alegan que la fusión de 26.500 millones de dólares con Sprint, respaldada por Softbank Group, se tradujo en precios más altos para los consumidores, y que reclaman un juicio con jurado. Los abogados de T-Mobile, propiedad de Deutsche Telekom, califican la demanda de “sin precedentes”.

Ya han surgido en el pasado demandas colectivas contra fusiones. Por ejemplo, un grupo de videojugadores interpuso una demanda para detener el acuerdo de 69.000 millones de dólares entre Microsoft y Activision Blizzard, desarrolladora de Call of Duty. Sin embargo, este caso es diferente. Los litigantes quieren deshacer una fusión que ya se ha producido.

Es una posibilidad remota. El Departamento de Justicia, junto con los fiscales generales de varios estados, examinaron a fondo la transacción antes de que se cerrara, y las partes ya acordaron hacer concesiones para apaciguarles. Además, a los reguladores antimonopolio de Washington, que conocen bien los monopolios, les está costando mucho sacar adelante los casos. La FTC perdió su demanda contra la adquisición por parte de Meta Platforms de la startup de fitness de realidad virtual Within Unlimited. El Departamento de Justicia perdió su impugnación de la adquisición de la azucarera Imperial Sugar por parte de US Sugar.

Los demandantes de T-Mobile, sin embargo, tienen un arma secreta: un jurado. Como han demostrado algunos casos recientes, ser juzgado por un panel de pares puede dar lugar a resultados que no son favorables para los que tienen los bolsillos llenos. Hace dos semanas, un jurado condenó a pagar una multa de 1.800 millones de dólares a una poderosa organización que representa a los agentes inmobiliarios, en una decisión que podría poner patas arriba la forma en que la gente lleva décadas comprando y vendiendo casas en Estados Unidos. Y un jurado condenó rápidamente al fundador de la bolsa de criptomonedas FTX, Sam Bankman-Fried, por siete cargos relacionados con fraude electrónico y blanqueo de dinero.

Es posible que el redoble de Khan contra las empresas esté empezando a llegar a oídos de los consumidores. Como mínimo, el caso es una distracción para T-Mobile, a la que sigue costando conseguir abonados. La influencia de Khan está llegando más allá de los límites de Washington DC.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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