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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Qatar puede capear el nuevo test de estrés

Su papel de mediador, su amistad con EE UU y su capacidad de producir gas compensan sus relaciones con Hamás

EE UU, Joe Biden, Qatar, Tamim Bin Hamad al Thani
El presidente de EE UU, Joe Biden, y el emir de Qatar, Tamim Bin Hamad al Thani, en enero de 2022 en la Casa Blanca.NICHOLAS KAMM (AFP)

Qatar está acostumbrado a estar al margen. En 2017, el pequeño emirato afrontó a un estricto bloqueo por parte de vecinos poderosos como Arabia Saudí, una tormenta que acabó capeando. El ataque de Hamás en Israel coloca al rico Estado en una posición igualmente expuesta. Pero tiene motivos para el optimismo.

Qatar, con una economía de 250.000 millones de dólares y una población de menos de 3 millones, ocupa un lugar especial en Oriente Próximo. Lleva mucho tiempo tratando de protegerse actuando como mediador en las frecuentes disputas de la región. Es una de las razones por las que los líderes políticos de Hamás tienen su base en el emirato desde 2012.

Estas conexiones han metido a Qatar en problemas en el pasado. Tras la Primavera Árabe de 2011, mantuvo relaciones con islamistas vinculados a Irán, como los Hermanos Musulmanes. Pero Riad y Abu Dabi lo veían como un actor deshonesto a sus puertas, con vínculos con lo que consideran extremistas hostiles a sus conservadoras monarquías. Los brutales atentados de Israel han hecho las relaciones con Hamás aún más difíciles de justificar.

Después de que agentes saudíes asesinaran a Jamal Khashoggi en 2018, los inversores extranjeros se mantuvieron alejados del reino. El riesgo para Qatar es que su fondo soberano sea rechazado de manera similar. La Autoridad de Inversiones de Qatar, de 450.000 millones de dólares, ha hecho inversiones de alto perfil, como la inmobiliaria Canary Wharf, el club de fútbol PSG, o participaciones en Barclays o Volkswagen.

Pero un bloqueo occidental a las inversiones cataríes parece una exageración. EE UU se beneficia de su amistad con el jeque Tamim Bin Hamad Al-Thani, el emir gobernante. Qatar alberga la mayor base aérea estadounidense de la región, y en 2021 usó sus vínculos con los talibanes para ayudar en la evacuación de Afganistán. Doha juega ahora un papel similar en las negociaciones para liberar rehenes israelíes.

Su otra baza es la energía. Su capacidad de producción de gas natural licuado pasará de 77 millones de toneladas anuales a 126 millones en 2027. Según Capital Economics, ello podría aumentar el PIB del país en un 25% y consolidar su estatus como uno de los mayores exportadores de GNL del mundo. Otra razón para pensar que Doha capeará el temporal.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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