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Editorial
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La riqueza se mide también por el talento cualificado

El hecho de que un territorio carezca de un tejido empresarial sólido e innovador propicia que sus profesionales busquen oportunidades en otros lugares

CINCO DÍAS

Entre los rasgos que caracterizan las economías prósperas o que aspiran a serlo figura la capacidad de generar y atraer talento altamente cualificado. En el imaginario colectivo está impresa la imagen de Estados Unidos como tradicional crisol de culturas, refugio de profesionales emigrados, huidos o expulsados de sus países de origen, especialmente durante la primera mitad del siglo XX, y economía rica en oportunidades para emprendedores. El país estadounidense continúa ejerciendo de capital del talento cualificado, también foráneo, pero con nuevos y crecientes rivales. Las economías asiáticas, por ejemplo, ofrecen ventajas fiscales y sociales a los trabajadores con currículos destacados para estimular la vitalidad de la industria, la investigación y el desarrollo.

España ocupa un modesto lugar en la carrera por atraer o retener profesionales cualificados. Los datos de Eurostat sitúan el promedio español en casi un 40%, por debajo del 44% que ofrece de media la UE. La única excepción es Madrid, donde un 46,5% de personas de entre 25 y 64 años trabajan como directivos, profesionales, técnicos y profesionales asociados, lo que sitúa a la región en el número 36 de las 234 que integran la UE en términos de competitividad profesional. Los datos muestran que el año pasado, de las aproximadamente 80 millones de personas altamente cualificadas empleadas en toda la UE, siete millones residían en España.

Las razones que explican el sex appeal de un país o de una región para atraer talento pasan por la diversificación de la oferta de empleo, como también por una fiscalidad atractiva para las grandes empresas, que son las que generan habitualmente un mayor número de puestos de trabajo de alta cualificación. El hecho de que un territorio carezca de un tejido empresarial sólido e innovador propicia que sus profesionales busquen oportunidades laborales en otros lugares. Al mismo tiempo, la concentración de talento cualificado en un mismo lugar genera riqueza, como demuestran los estudios sobre la relación entre talento y productividad. Ambos factores conforman así una suerte de círculo virtuoso de generación-atracción de cualificación y competitividad.

La mejor herramienta para lograr esa dinámica es avanzar hacia una economía abierta, flexible y capaz de ofrecer no solo oportunidades laborales, sino también entornos atractivos para vivir y desarrollar una carrera profesional. Se trata de una receta que beneficia no solo al profesional ni al emprendedor, sino a la riqueza y al conjunto del país.

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