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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Italia afronta un accidentado viaje de vuelta por la Nueva Ruta de la Seda

La alianza con China le ha generado pocos beneficios económicos, y se ha vuelto incómoda en lo geopolítico

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni.Nicola Marfisi (AGF/ Universal Images Group/ Getty Images)

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, necesitará unas ágiles dotes diplomáticas para dar un giro de 180 grados a la moderna Ruta de la Seda. Han pasado cuatro años y medio desde que Giuseppe Conte, anterior titular de su cargo, aprobara un memorando de entendimiento vinculado a la iniciativa china del Cinturón y la Ruta (Belt and Road). La alianza produjo escasos beneficios económicos y se ha vuelto geopolíticamente incómoda. Sin embargo, abandonarla puede provocar represalias.

El respaldo público de un miembro del Grupo de los Siete principales países desarrollados fue un triunfo para el plan de infraestructuras de 1 billón de dólares del presidente Xi Jinping. Sin embargo, Italia tiene poco que mostrar en términos de flujos adicionales procedentes de la República Popular. Aunque el memorando incluía planes para 29 acuerdos institucionales y comerciales, la mayoría ya estaban en marcha. Mientras, proyectos como las inversiones chinas previstas en los puertos de Génova y Trieste se han retrasado o paralizado, según un estudio de Francesca Ghiretti, del Instituto Mercator de Estudios sobre China, un think tank alemán.

China invirtió directamente 12.000 millones de euros en Italia entre 2013, cuando se lanzó por primera vez la iniciativa, y 2022, según datos de Rhodium Group. Pero menos del 7% de esa cifra se produjeron tras la firma del memorando (marzo de 2019). Portugal y Grecia, que también se adhirieron al programa, han experimentado descensos similares en la inversión china. Hungría y Polonia, en cambio, han recibido más aportaciones recientes, sobre todo en plantas de baterías.

El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, calificó el mes pasado la decisión de firmar el pacto con China de “acto improvisado y atroz”. Italia tiene hasta diciembre para retirarse formalmente del acuerdo, que de lo contrario se prorrogará cinco años. La retirada reforzaría las credenciales de Meloni ante Estados Unidos y la estrategia del presidente Joe Biden de restringir las exportaciones a China.

Sin embargo, la salida podría acarrear represalias económicas. China ya castigó anteriormente a Lituania tras expresar su apoyo a Taiwán. El fabricante de equipos de telecomunicaciones Ericsson perdió cuota de mercado en la República Popular después de que Suecia prohibiera los equipos fabricados por su rival Huawei. Los artículos de lujo fabricados en Italia son vulnerables en potencia. Tienen poco valor estratégico para China, y tomar medidas enérgicas contra caras extravagancias encajaría con la estrategia de Xi de preferir la “prosperidad común” a los “ingresos excesivos”.

Meloni ha calificado el acuerdo de “paradoja”, pero también ha dicho que Estados Unidos y otras naciones no obligarán a Italia a tomar decisiones. Dar marcha atrás en la Ruta de la Seda podría ser un camino lleno de baches.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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