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Las claves
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Kierkegaard contra la inflación, el fracaso del registro horario y el limbo de los eventuales

Los bancos centrales han decidido aplicar dosis completas de alzas de tipos de interés ante un panorama inflacionario que no son capaces de manejar

Boceto de Kierkegaard realizado por Niels Christian Kierkegaard hacia 1840.
Boceto de Kierkegaard realizado por Niels Christian Kierkegaard hacia 1840.

Como si hubiesen decidido seguir esa máxima kierkagaardiana que advierte de que media dosis puede tener el efecto contrario a una dosis completa, los bancos centrales han decidido apretar el acelerador de las alzas de tipos de interés ante un panorama inflacionario que no son capaces de doblegar. Los reguladores de Reino Unido, Noruega y Suiza anunciaron ayer subidas del precio del dinero, por encima de lo esperado en el caso británico y noruego, en un intento por enfriar unas economías que están aguantando el tipo, pero que luchan con una bestia inflacionaria que parece inmune a los instrumentos de política monetaria. Ni el BCE, que volverá a subir los tipos en julio, ni la Reserva Federal, que parecía lista para hacer un alto en el camino, pero ya ha anunciado dos subidas más para este año, están dispuestos a levantar de momento el pie del acelerador. La gran cuestión, que ni un Kierkegaard podría responder, es cuánto podrán aguantar unas economías sometidas a este nivel de estrés monetario y a una inflación que no termina de obedecer a los bancos centrales antes de que los motores se ahoguen. De momento, la consigna pasa por doblar las dosis, esperar...y ver.

El fracaso del registro horario (o la inocencia sobre el poder de la ley)

Existe un tipo de inocencia, que como casi todas se pierde con el tiempo, que confía en el poder de las leyes para cambiar la conducta humana. La experiencia enseña que la ley puede mejorar ciertos problemas, minimizar otros, ofrecer compensaciones, imponer castigos...y a veces no cambiar absolutamente nada o incluso empeorar las cosas. Los resultados del registro horario que las empresas deben implantar para contabilizar horas extras son un buen ejemplo. Los datos no solo muestran que las jornadas han aumentado tras la aprobación de la ley, sino que el 40% de quienes aseguran hacer horas extras dicen que no han sido remuneradas.

Si quiere que el mercado confíe en su empresa, predique con el ejemplo

La confianza, dicen los gurús empresariales, es un intangible que cuesta mucho atesorar y se pierde en un instante. Sin embargo, hay distintos tipos de confianza, y algunas pueden recuperarse con constancia y ejemplo. Es la estrategia que parecen haber adoptado algunos altos directivos que están retomando la compra de acciones de sus empresas para hacer frente a las dudas del mercado. La nueva presidenta de Cellnex, Anne Bouverot, que ha invertido por primera vez en títulos de la compañía con un total de 137.000 euros, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, que ha comprado títulos por 271.000 euros, y su CEO, Ángel Vil, que lo ha hecho por 70.000, son algunos ejemplos de cómo utilizar el ejemplo (y el bolsillo) para reafirmar el compromiso con la propia empresa.

La frase del día

“Si algo necesita este país es moderación y si algo necesita el mundo de la empresa es respeto”.

Antonio Garamendi, presidente de CEOE

El limbo de los empleados públicos eventuales, de nuevo ante la justicia europea

El taoismo predica que el que se empeña fracasa, mientras la sabiduría occidental insiste en que el que la sigue la consigue. Es la máxima que subyace a los diversos intentos por aclarar la naturaleza del limbo en el que se hallan los empleados públicos que encadenan contratos temporales durante un período indefinido de tiempo, algo común en la Administración española y que no es la primera vez que se lleva ante la justicia europea. En ocasiones anteriores, los jueces comunitarios han declarado abusiva la situación y han señalado que el problema debe resolverse o haciendo fijo al empleado o indemnizándolo. El problema es que los jueces españoles sostienen que la Constitución impide la primera opción, ya que obliga a cubrir las plazas por oposición. Quizá esta vez Europa nos aclarará algo más.








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