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Breakingviews
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Un festín con los clientes de Credit Suisse

Rivales suizos o de Hong Kong y Singapur atraerán grandes patrimonios del nuevo gigante, y también banqueros

Sedes de UBS y Credit Suisse en Paradeplatz, Zúrich (Suiza).
Sedes de UBS y Credit Suisse en Paradeplatz, Zúrich (Suiza).DENIS BALIBOUSE (REUTERS)

Los rivales hacen cola para hacerse con un trozo del pastel de la gestión de patrimonios de UBS. La adquisición de Credit Suisse, apoyada por el Gobierno, debería sobre el papel permitir al mayor banco suizo aumentar el patrimonio de sus clientes ricos hasta la asombrosa cifra de 3,4 billones de dólares (3,1 billones de euros). Pero el nuevo jefe, Sergio Ermotti, debería planificar una cantidad significativamente menor.

Credit Suisse vio salir por la puerta 110.000 millones de francos suizos (112.000 millones de euros) en el último trimestre de 2022. Eso suponía el 8% de sus activos bajo gestión. Pero una cantidad similar pudo evaporarse en el período previo al rescate de emergencia del 19 de marzo, estima el analista de Vontobel Andreas Venditti. El banco retiró una “gran cantidad multimillonaria” del banco central durante el fin de semana previo a su rescate, declaró el 25 de marzo la ministra de Economía, Karin Keller-Sutter. Dijo que era necesario porque los clientes de Credit Suisse habían vuelto a retirar dinero, y que la cifra superaba los 50.000 millones de francos suizos.

Estas salidas se debieron principalmente al efectivo de clientes adinerados y a algunos depósitos de la unidad bancaria suiza de Credit Suisse. Una parte fue a parar a los bancos cantonales locales, que disfrutan de una garantía estatal para todos los depósitos de los clientes, por encima del límite de 100.000 francos suizos para las cuentas bancarias nacionales. El Zürcher Kantonalbank, el mayor de estos prestamistas, registró 34.000 millones de francos suizos de nuevas entradas netas en 2022, un 31% más que el año anterior. Parte del dinero caliente también se dirigió a competidores extranjeros de Credit Suisse, especialmente de Singapur y Dubái, según una decena de banqueros privados de alto nivel.

Es probable que se produzca una mayor erosión de activos. Las personas con grandes patrimonios suelen tener múltiples relaciones bancarias. A los que tienen cuentas tanto en Credit Suisse como en UBS puede disgustarles demasiada concentración de riqueza. Por lo tanto, tratarán de transferir sus participaciones a rivales como Julius Baer y Pictet, a bancos privados suizos más pequeños o incluso a entidades extranjeras como Morgan Stanley o Deutsche Bank. Las acciones de Julius Baer, que pronto se convertirá en el segundo banco suizo con mayor patrimonio, con 424.000 millones de francos suizos en activos gestionados a finales de 2022, han subido un 14% este año, tras repuntar a principios de año en previsión de más entradas.

Otra fuga de clientes vendrá de los clientes ricos que sigan a los banqueros privados fuera de la nueva UBS. Los rivales del banco ven una oportunidad única en la vida para atraer a los gestores de relaciones con talento de los grandes bancos suizos, dicen ejecutivos de algunos competidores de UBS. Incluso los empleados más leales están tanteando el terreno, declara un alto directivo de un banco con sede en Zúrich.

Estos cambios no se producirán de la noche a la mañana. Los banqueros pueden necesitar meses para cambiar de empresa. El traslado de clientes también requiere escrutar los fondos. Mientras que puede llevar solo una semana aceptar a un nuevo cliente rico suizo, hacerlo en Singapur requiere más de 30 días. Y Credit Suisse apenas tiene incentivos para transferir valores con rapidez.

Por último, la mancha de un segundo rescate bancario suizo 15 años después de la crisis de UBS en 2008 es una portería abierta para los centros financieros rivales. Hong Kong, con 2,3 billones de dólares en activos patrimoniales extranjeros, podría superar este año los 2,5 billones de Suiza: solo haría falta un aumento anual del 10% de la riqueza transfronteriza, calculamos a partir de datos del Boston Consulting Group. Singapur, con 1,5 billones, podría casi igualar a Suiza en 2026.

Aunque el cambio sea más lento, el nuevo goliat bancario suizo tiene muchos davides a los que enfrentarse.

Singapur

Mientras, los asiáticos ultrarricos se apresuran a aparcar su dinero en Singapur. Entre sus atractivos figuran la estabilidad política y un sólido estado de Derecho. Su relativa neutralidad entre EE UU y China, combinada con las crisis bancarias occidentales, la favorecen, ya que los inversores dan prioridad a la seguridad de su dinero frente a la rentabilidad financiera. Los gestores de patrimonios estiman que Singapur contaba con 1.400 family office a finales de 2022, frente a unas 400 en 2020.

Según algunas métricas, todavía hay un margen decente para el crecimiento. Singapur registró cerca de 793.000 millones de dólares en activos patrimoniales a finales de 2020, menos de un tercio lo de Suiza y menos que Reino Unido, EE UU y Hong Kong, según Deloitte. Y su crecimiento de dos dígitos superó al de Suiza y Hong Kong. Ese recuento se centra en los activos gestionados o administrados en un lugar distinto del domicilio del dueño. También hay un riesgo menor de que haya un drama bancario: los activos bancarios de Singapur son 2,8 veces su PIB, frente a más de 5 en el caso de Suiza.

En otros aspectos, sin embargo, ya ha llegado muy lejos. La semana pasada, un grupo de banca privada respaldado por la Autoridad Monetaria de Singapur rechazó una información según la cual el banco central había emitido una directiva a las instituciones financieras para que guardaran silencio sobre los orígenes de los flujos de riqueza. Las fuentes de los flujos globales siguen estando diversificadas, afirmó, desmintiendo comentarios centrados en los fondos procedentes de China. Singapur no quiere que se considere que aprovecha los males de su principal socio comercial.

El otro problema es que los ricos también están acudiendo en masa a la ciudad, tanto a través de family office como de empresas internacionales que buscan en Singapur una base en Asia. La población no residente ha caído un 7% desde 2019, y las llegadas de ricos son un chivo expiatorio fácil para la subida de los alquileres y de los precios de los automóviles.

Las autoridades están tratando de ser un poco selectivas, estableciendo umbrales mínimos de activos y gasto empresarial para las oficinas unifamiliares y exigiéndoles que creen empleo; la acumulación de solicitudes apunta también a un grado de cautela oficial. Los financieros de la ciudad se esfuerzan por marcar diferencias con el tipo de dinero que fluye hacia Dubái, popular entre los rusos.

El sector de gestión de patrimonios de Singapur está prosperando, pero tiene importantes problemas de crecimiento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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