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Analisis
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El nuevo muro de Alemania: tecnológico y contra China

Berlín da por sentado un vínculo entre la economía china y los servicios de inteligencia de Pekín. Teme el espionaje, el sabotaje y la desinformación

Logo de Huawei en su sede de Dusseldorf (Alemania).
Logo de Huawei en su sede de Dusseldorf (Alemania).Wolfgang Rattay (REUTERS)

Es la nueva guerra fría, advierte el legendario semanario Der Spiegel, de Hamburgo. Berlín reacciona a la nueva geopolítica dando un paso trascendental: levantando un muro a la tecnología china. El Ministerio del Interior controlará todas las redes de telecomunicación para examinar software o componentes sospechosos de colosos chinos como Huawei. Aunque se trate de una operación arriesgada, porque China dispone también de armas contra la industria alemana, el Gobierno está convencido de las advertencias de los investigadores alemanes: “Nuestra dependencia de China es más peligrosa que la de Rusia.” Berlín da ya por supuesto “un estrecho vínculo entre la economía china y los servicios de espionaje de la Administración china”, explica la ministra del Interior Nancy Faesers. “Tenemos claro cuál es el riesgo para la seguridad nacional.” ¿Qué teme exactamente Alemania? El espionaje, el sabotaje y la desinformación.

El político y profesor Ralf Fücks de la Universidad Duisburg-Essen advierte de “Rusia al cuadrado” ante la dependencia de importaciones tecnológicas y de las infraestructuras construidas con tecnología china. Preocupa desde el despliegue de redes 5G a las cámaras de vigilancia de Hikvision, el líder mundial en seguridad cuyos productos son ideales para la pesquisa encubierta y el espionaje, porque reconocen personas, animales, vehículos y matrículas. Hikvision ha entrado también en sectores sensibles del Estado alemán, según ha reconocido el ministerio del Interior. La crisis de Huawei, iniciada en 2018 tras las acusaciones de EE UU de espionaje y ciberespionaje, se extiende en Alemania a todas las infraestructuras o tecnologías chinas.

No obstante, antes de estrangular la entrada de la tecnología china en las redes de telecomunicación alemanas, Alemania hará primero una foto de las redes móviles que utilizan la tecnología de quinta generación. Y en otoño decidirá. El Gobierno podría obligar a la economía a cambiar componentes o software de proveedores como Huawei. Aunque las empresas chinas nieguen que actúen bajo la batuta de su régimen, Berlín teme tanto la dependencia de China como el riesgo de que sus firmas tecnológicas instalen malware o virus troyanos (empaquetados dentro de software legítimo) para sabotear estructuras de telecomunicación y de tecnologías de la información. El ataque a Ucrania ha revolucionado la valoración de lo que significa infraestructura crítica. Y Alemania quiere evitar a toda costa una dependencia como la que tenía respecto al gas ruso.

En 2021 trató de evitar que se expandiera Huawei y otros proveedores chinos a través de sus redes 5G; sobre todo tras las advertencias que le llegaron del servicio de inteligencia alemán BND, de EE UU y de la misma UE. Pero la ex canciller Angela Merkel no quiso conflictos abiertos con China. Según el diario Süddeutsche Zeitung, el ministerio del Interior ha autorizado todas las solicitudes de las empresas de telecomunicaciones para incorporar componentes chinos. Pero ahora, la nueva ley permitirá hacer un control retroactivo para tener en cuenta los nuevos criterios políticos y de seguridad. La empresa Telekom dice que no se inmiscuirá en política. Telefónica Alemania tampoco ha querido comentar el asunto. Y la alemana 1&1 (productos webhosting y DSL) ha declarado que es independiente de los proveedores chinos. En cualquier caso, el 60% de los componentes de la actual red 5G alemana procede de Huawei, según la consulta Strand, de Copenhague, enfocada a la industria de las telecomunicaciones.

El ministerio del Interior alemán no solo se cuestiona Huawei, sino otros productos como los drones del fabricante chino DJI (líder mundial de drones comerciales), la plataforma de vídeo Tiktok o las gruas portarias de ZPMC (un gigante de la maquinaria portuaria que almacena datos sobre el contenido de los contenedores). Por supuesto, las empresas chinas se defienden de estos reproches. Y Alemania se cuestiona hasta dónde frenar porque la tecnología china está por doquier, desde el móvil hasta el puerto.

En algunos aspectos somos extremadamente dependientes de China, sentencia Veronika Grimm, del gremio de sabios que asesora al Gobierno. La razón es que en los últimos decenios ha integrado consecuentemente la obtención y la elaboración de materias primas críticas, y ha subvencionado su industria, generando dependencia. Esa supeditación afecta también a los paneles solares, lo que implica que China podría obstaculizar la transformación verde hacia la neutralidad climática. “China tiene demasiado poder sobre nosotros. Hay que cambiarlo. Además, la industria alemana sigue invirtiendo mucho en China; lo que aumenta nuestro riesgo. Los intereses de la industria no coinciden siempre con los intereses de la sociedad.”

Grimm propone enterrar la ilusión de paz y atar los intereses económicos, energéticos y climáticos a los criterios de seguridad. Su propuesta: una economía y una industria fuertes. “Sin industria no podremos mantener nuestro bienestar y financiar la seguridad.”

El Gobierno ha anunciado que procederá rigurosamente ante gigantes tecnológicos como Huawei y ZTE Corporation. El criterio es descartar que los equipamientos sean utilizados contra la seguridad de Alemania, la UE o la OTAN. Berlín piensa incluso que habrá que endurecer más todavía la normativa que se baraja en este momento. Según el analista de Süddeutsche Zeitung, Georg Mascolo, parte de la industria alemana no está convencida del nuevo golpe de timón.

Los primeros en reaccionar al riesgo de espionaje chino fueron los australianos en 2018 excluyendo a Huawei de la ampliación de las redes 5G. En 2019 les siguieron EE UU, Nueva Zelanda, Taiwán, Japón, Gran Bretaña, y otros países. Washington trata incluso de expulsar a Huawei de la tecnología occidental y del mercado global. La tecnología 5G tiene ventajas indiscutibles y permite aplicaciones en la conducción automática y en la conectividad avanzada del internet de las cosas. Claro está que cuanto más conectado esté el mundo, mayor es el riesgo de ciberataques. Tom Rühling, de la Sociedad alemana de Política Exterior, DGAP, explica que China brinda calidad y buen precio por las subvenciones que perciben o porque los costes energéticos y salariales son más bajos. El resultado es obvio: una de cada tres cámaras en el mundo es Hikvision, uno de cada dos drones es DJI, y el 75% de las grúas portuarias del mundo procede de la china ZPMC.

John Lee, el fundador de la consultora East West Futures especializada en tecnología china, ha declarado a Süddeutsche Zeitung: Hemos encontrado puntos débiles en la ciberseguridad de productos chinos; pero eso no es una prueba de espionaje.” ¿Transfieren datos a la Administración china? “Esa es una sospecha que no podemos refutar.” No obstante, Rühling advierte que más grave todavía es la dependencia tecnológica de China. Huawei es el principio y no el final del debate.

Lidia Conde es periodista y analista de economía y política alemana

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