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Liberty tardará en rentabilizar su apuesta por Vodafone

La compra del 5% de la teleco británica puede acabar saliéndole rentable al socio de Telefónica, pero no será pronto

John Malone, máximo responsable de Liberty Media.
John Malone, máximo responsable de Liberty Media.JIM URQUHART (REUTERS)

John Malone no puede mantenerse alejado del panorama europeo de las telecos. Cinco años después de vender a Vodafone la mayor parte de las operaciones de Liberty Global en el continente, el presidente de la compañía de EE UU, de 81 años, está de vuelta. Liberty dijo el lunes que había comprado casi el 5% del conglomerado que cotiza en Reino Unido, atraído por unas acciones baratas y la oportunidad de influir en una eventual escisión. Se une así a rivales del sector como E&, de Abu Dabi, y el fundador de Iliad, Xavier Niel, que también han comprado participaciones en la firma, valorada en 26.000 millones de libras (29.000 millones de euros).

No está claro qué tiene en mente Malone. Liberty se ha comprometido a no lanzar una opa, y afirma que tratará la inversión en Vodafone como una posición a largo plazo. Tiene prohibido hacer operaciones en Reino Unido: Liberty posee el operador de cable y móvil Virgin Media O2 en asociación con Telefónica, mientras que Vodafone negocia una fusión largamente esperada de su negocio en el país con Three UK, de CK Hutchison. Por otra parte, Vodafone y Liberty comparten la propiedad del segundo mayor operador holandés y mantienen una asociación comercial en Suiza. Una posibilidad es que Malone busque un sitio en la mesa si Vodafone se disuelve.

El ejecutivo, conocido como el vaquero del cable por sus más de 40 años en el sector de las telecos y la TV de pago, ha demostrado en el pasado que está dispuesto a jugar a largo plazo con empresas europeas en dificultades. En 2015, Liberty compró el 9,9% de la cadena británica ITV. Las acciones de esta empresa de 3.500 millones de libras (3.900 millones de euros) han caído un 67% desde entonces.

Una inversión en Vodafone, que carece de un CEO permanente tras la dimisión en diciembre de Nick Read, podría empeorar antes de mejorar. Aunque sus acciones languidecen cerca de mínimos de 20 años, los analistas de JP Morgan calculan que las partes del grupo suman solo 100 peniques por acción, apenas por encima de su cotización actual. Además, disgregarla depende del respaldo político y normativo de las autoridades de la UE, que dista mucho de estar garantizado. Para Malone, el daño puede valer la pena en última instancia, pero tendrá que esperar para que su apuesta dé sus frutos.

Vantage Towers

Mientras, Elliott Management, dirigida por Paul Singer, ha acumulado un 5,6% en Vantage Towers, la firma de torres de telefonía de Vodafone que cotiza en Fráncfort, objeto de una opa de 32 euros por acción por parte de un consorcio respaldado por KKR que el año pasado se asoció con la teleco británica. Los postores poseen en torno al 89% de las acciones de Vantage, pero aún no han alcanzado el 95% necesario para excluirla de Bolsa. Aun así, KKR y Vodafone parecen estar a salvo del peor tipo de operaciones en Alemania.

Los compradores extranjeros que buscan objetivos cotizados en el país suelen quemarse los dedos. Las normas de adquisición diseñadas para proteger a los inversores minoritarios han sido utilizadas con astucia por activistas en busca de lucrativos pagos. Elliott y los de su clase puede complicarles la vida a los oferentes que tienen que comprar acciones.

Eso le ocurrió a Vodafone cuando compró Mannesmann en 2000, y de nuevo con Kabel Deutschland en 2013. En ambas operaciones, se vio inmersa en largas batallas judiciales, al tiempo que se veía obligada a pagar a los minoritarios un interés anual para sustituir los dividendos perdidos en virtud de un denominado acuerdo de dominación. En otros casos, Elliott incluso impidió que se produjeran estos acuerdos.

Aun así, KKR –que ha unido fuerzas con Global Infrastructure Partners y co-controlará Vantage con Vodafone– cuenta con algunas protecciones. Los oferentes tienen suficientes acciones para aplicar el régimen de dominación, que cede el control absoluto de los flujos de caja de Vantage mientras la empresa siga cotizando.

KKR y sus socios podrían ofrecer a Elliott y a otros inversores 35 euros por acción de forma inmediata, con un coste de 1.900 millones. Pero si los compradores aplicaran un acuerdo de dominación y pagaran 40 euros por acción dentro de cinco años, la factura total, incluidos los pagos anuales de 1,30 euros por acción, sería de solo 2.500 millones. Retrasar el acuerdo también ayudaría a aumentar la tasa interna de rentabilidad de la inversión de KKR. Y como este fondo de compras va a invertir en Vantage a través de su Diversified Core Infrastructure Fund, una plataforma de capital variable, tiene menos presión para vender que con una operación de capital riesgo normal.

Todo ello coloca a KKR en una posición más fuerte a la hora de negociar con Elliott. Así que el gigante del capital riesgo podría salir de la enfermería de las fusiones alemanas menos perjudicado que otros.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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