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Riesgo de pinchazo de la IA, crudo al alza y tipos subiendo: las amenazas que cercan a la Bolsa

Los inversores contemplan con atención las últimas tensiones geopolíticas para ver si derivan en una corrección bursátil

Un operador de mercado de la Bolsa de Fráncfort (Alemania).picture alliance (dpa/picture alliance via Getty I)

Los riesgos acechan a los inversores. Y cada vez son más notorios. Más evidentes. Unos precios de crudo y gas que se encaminan hacia máximos históricos, unos bancos centrales obligados a maniobrar a contracorriente y subir los tipos de interés —cuando nadie lo esperaba— y la temática de la inteligencia artificial (IA), que algunos días se ve como la gran esperanza de la economía y otros como la gran amenaza para la humanidad.

Por partes. Los precios están subiendo en todo el mundo. En Estados Unidos la inflación ya está en el 3,4% y en la zona euro en el 3,3%. La principal razón es el encarecimiento de los precios de la energía. La situación en Oriente Próximo ha vuelto a complicarse, tras el fallido memorando de paz. Estados Unidos e Irán han vuelto a los bombardeos, inhabilitando el estrecho de Ormuz para el tránsito de petroleros. Además, un oleoducto clave para Arabia Saudí ha sido atacado y los hutíes han ampliado su área de influencia en Yemen y amenazan con cortar otro paso estratégico hacia el Mar Rojo, el de Bab el Mandeb. Y esto no es lo peor.

Luis Urquijo, jefe de la gestora de activos Muza Gestión, recuerda que “además de la delicada situación en Oriente Próximo, no hay que olvidar la guerra de Ucrania, donde se están atacando semana sí, semana también, importantes refinerías, lo que está haciendo subir el precio de la gasolina y el diésel”. El experto recuerda que “aunque mañana acabaran de golpe los dos conflictos, se tardará bastante tiempo en recuperar la capacidad de refino”.

Otra fuente de preocupación es el precio del gas natural. Óscar del Diego, director de análisis de Ibercaja Gestión, reconoce que es la variable que más intranquilidad les produce. “El gas de Qatar también está bloqueado por el cierre del estrecho de Ormuz y los países de la Unión Europea tienen la obligación de mantener sus depósitos de gas al 90% antes del invierno, lo que va a meter mucha presión a los precios, con intermediarios aprovechando esta inflexibilidad”.

Con los derivados del petróleo subiendo de precio, la electricidad también se encarece. El paquete energético hace que se dispare la inflación. Ante este panorama, a los bancos centrales no les queda otra opción que subir los tipos de interés. El BCE lo ha hecho ya en dos ocasiones y se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos lo haga el miércoles. Poner más caro el precio del dinero contribuye a enfriar la economía y reducir la demanda, aun a costa de los hipotecados. Para los mercados bursátiles, siempre es más difícil lidiar con tipos de interés altos.

“Para nosotros, el tema de la inflación es una obsesión”, apunta Luis Urquijo. “Tenemos claro que en los próximos años los precios van a subir entre el 2,5% y el 3% y nuestro compromiso es, no solo batir a la inflación, sino lograr buenos retornos reales para nuestros clientes”. Una de las ideas que tiene la firma en cartera para cubrirse ante este riesgo es la inversión en minería de cobre —a través de la empresa Atalaya Mining, que explota las históricas minas de Río Tinto, en Huelva. También tiene exposición a compañías petroleras como Repsol y la canadiense International Petroleum.

Una IA desatada

A este contexto geopolítico incierto y con inflación al alza, se une ahora la cuestión de la inteligencia artificial. Durante los dos últimos años, la explosión de esta tecnología ha sido el gran catalizador de los mercados. Especialmente el de Estados Unidos, con el fabricante de chips Nvidia disparado y una carrera alocada por obtener el dominio de la IA. Otros mercados, como el de Corea del Sur, también se han revalorizado muchísimo gracias (o por culpa) de esta temática.

Para algunos, la revalorización de algunas compañías está absolutamente inflada, y la burbuja de la IA acabará pinchando. “Es algo muy estudiado. En todas las grandes revoluciones tecnológicas, como internet o el desarrollo de la energía solar, siempre hay ganadores y perdedores. Y el mercado tiene muy difícil prever quién caerá de cada lado”, reflexiona Urquijo.

El caso es que, mientras los cuatro jinetes del apocalipsis (la guerra, la inflación, los tipos altos y las sobrevaloraciones) se aproximan amenazantes, los mercados financieros siguen a lo suyo. Subiendo y subiendo. La Bolsa de EE UU ha sumado en el año un 12%, pese a todo. Igual que el Ibex 35.

Y es que los datos macroeconómicos y empresariales están siendo muy sólidos. “Para muchas cosas, parece como si nada hubiera pasado este año, como si no hubiera habido guerras, ni inflación ni nada”, reconoce Óscar del Diego, de Ibercaja. En los últimos meses ha habido revisiones al alza de las previsiones de beneficios empresariales y los resultados del segundo trimestre han sido bastante buenos. ¿Cómo es posible?

Para muchos, la IA es la principal explicación. El gran soporte de la situación actual. Mark Haefele, director de inversiones de UBS Wealth Management explica en un informe divulgado a clientes que mantienen “una perspectiva positiva respecto a la Bolsa y seguimos posicionándonos para aprovechar nuevas subidas del mercado”.

A su juicio, los inversores deberían plantearse combinar una asignación básica de renta variable diversificada “con una exposición específica a la innovación transformadora”. Desde el banco suizo siguen apostando “por la inteligencia artificial, la energía y las materias primas, así como por las compañías vinculadas a la temática de la longevidad”.

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