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Las claves del abandono de la Bolsa holandesa por parte de Ferrovial

La entrada en el Nasdaq 100 propulsa la negociación de la compañía en Estados Unidos, donde concentra su programa de recompras, aunque se mantiene fuerte en España

La cúpula de Ferrovial aplaude después de dar la campanada de inicio en Nasdaq.Ángel Colmenares (EFE)

Ferrovial tiene su domicilio social en Países Bajos, cotiza en Estados Unidos y atiende a los inversores desde España. Estos son los primeros datos que aparecen en la información con los resultados anuales que el grupo que preside Rafael del Pino envía al supervisor estadounidense de los mercados, la SEC. También cotiza en España desde hace más de veintisiete años. Sin embargo, el grupo constructor dejará de negociarse en Ámsterdam a partir del próximo 11 de septiembre, según anunció este jueves. La compañía ha logrado triplicar su negociación al otro lado del Atlántico desde su incorporación al Nasdaq 100 el pasado diciembre, aunque sin llegar a desbancar a su mercado originario, el español. El mercado holandés nunca fue su objetivo en materia de negociación bursátil.

Los datos son elocuentes. La media mensual negociada por Ferrovial de julio del año pasado hasta el mismo mes de este ejercicio alcanzó los 848 millones de euros en España; en Estados Unidos fueron 832 millones; y en Holanda, 7,1 millones de euros. El mercado gestionado por BME mantiene el cetro en el cómputo global de este periodo, de acuerdo con cifras del proveedor de datos BMLL. Pero los números también revelan que el crecimiento en Estados Unidos se ha disparado gracias a la entrada en el índice Nasdaq 100 el pasado 22 de diciembre. Ese mes, negoció cerca de 2.200 millones de euros en Nueva York, más del doble que en Madrid.

La compañía, que ha efectuado la mayor parte de sus últimos programas de compra de acciones en Estados Unidos, asegura que estos no han tenido “un impacto relevante en la negociación” al otro lado del Atlántico, ya que “el número de acciones adquiridas bajo el programa ha sido muy reducido”. A través del iniciado el pasado diciembre, ha comprado cerca de seis millones de acciones por un total de 344 millones de euros, según ha comunicado a la CNMV. El importe total asciende a 800 millones y se ha marcado como fecha límite el próximo 15 de octubre para llegar a él.

Ferrovial sorprendió al mercado el jueves tras anunciar que dejará de cotizar en Ámsterdam. Su último día allí será el 10 de septiembre. Al día siguiente, sus acciones solo se podrán comprar y vender en España o en Estados Unidos. El mercado que gestiona Euronext nunca ha sido de importancia para la compañía que dirige como consejero delegado Ignacio Madridejos. El grupo comunicó en febrero de 2023 su doble intención de trasladar su sede a Países Bajos y de cotizar en Estados Unidos.

Se estrenó en la plaza neerlandesa en junio de 2023 con la gran misión de dar el salto al Nasdaq, después de asegurar que era la mejor fórmula para saltar después a Nueva York. Tanto el Ministerio de Economía, entonces con Nadia Calviño al frente, como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y el gestor de la Bolsa española aseguraron que el movimiento de traslado a Países Bajos era innecesario para cotizar en Wall Street.

Lo cierto es que el salto a Nueva York se produjo 11 meses después de estrenarse en Países Bajos. Lo justificó dentro de un plan de “reorganización corporativa” para alinear su estructura al componente internacional de sus negocios. El 40% de sus ingresos se concentra en Estados Unidos y Canadá, y tan solo un 20% en España. En Países Bajos sí mantendrá la sede, después de excluirse de negociación en Ámsterdam debido a que el volumen allí siempre ha sido mínimo, con una cuota actual del 0,15%, de acuerdo con lo comunicado por la propia empresa.

Cuando la exclusión sea efectiva, el 11 de septiembre de 2026, la cotización holandesa habrá durado tres años y tres meses, de los cuales dos años y cuatro meses fueron ya con el mercado estadounidense funcionando en paralelo y llevándose la liquidez. La empresa ha explicado por escrito a CincoDías que la “exclusión de cotización en Euronext Ámsterdam no afecta a la estructura de liquidación de las acciones de Ferrovial”. La explicación está en que el enlace entre Nasdaq y BME se establece a través de depositarios centrales de valores (CSD, por sus siglas en inglés) y no directamente entre las Bolsas. Esos depositarios centrales son las cañerías por debajo de los mercados que conectan unos con otros.

En resumen, que Ferrovial abandone la Bolsa de Ámsterdam elimina una cotización, pero no el papel técnico de Euroclear Nederland como puente entre el depositario estadounidense (DTCC) y el español (Iberclear), el argumento defendido por Ferrovial para dar su salto a Países Bajos como antesala a cotizar en Wall Street de forma directa. El enlace entre Estados Unidos y España funciona de la siguiente manera: las acciones pasan del estadounidense DTCC a Euroclear Nederland (el CSD neerlandés) a través de Euroclear Bank (que es un participante de la DTCC con una cuenta en dicha entidad) y, desde Euroclear Nederland, se transfieren a Iberclear (el CSD español).

La misión de la compañía era que los inversores vieran a Ferrovial como una gran multinacional. Y para ello, la cúpula del grupo consideró imprescindible cotizar de forma directa en Wall Street en lugar de hacerlo a través de un programa de certificados de depósito (ADS, por sus siglas en inglés), que permiten a las empresas extranjeras cotizar en Estados Unidos de manera sencilla. La compañía quería acciones clásicas en lugar de estos títulos específicos, mediante los que cotizan la mayor parte de las compañías españolas presentes en Wall Street, como Grifols, el Santander o el BBVA. Lo cierto es que la capitalización de más de 40.000 millones de euros de Ferrovial prácticamente se ha duplicado en los últimos tres años, cuando comenzó su andadura hacia Nueva York.

Ahora, la sede social se queda en Países Bajos, un país con una fiscalidad más favorable que, entre otras ventajas, exime de tributación determinados dividendos y plusvalías procedentes de filiales. La compañía estimó que el traslado a Ámsterdam supondría un ahorro fiscal prácticamente inapreciable. Además, defendió que su condición de sociedad neerlandesa cotizada facilitaría una futura admisión a negociación de sus acciones en Estados Unidos y, si se daban las circunstancias adecuadas, su incorporación a los índices bursátiles estadounidenses.

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