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La generación de expectativas en Bolsa: por qué Wall Street sorprende más al mercado que Europa

Las empresas estadounidenses baten las previsiones de beneficio por acción en un 79% mientras las europeas se quedan en un 58%

A street sign for Wall Street is seen outside the New York Stock Exchange (NYSE) in New York City, New York, U.S.Andrew Kelly (REUTERS)

Las Bolsas mundiales han superado la temporada de resultados instaladas en zona de máximos históricos. Pero las altas valoraciones que han alcanzado las empresas hacen que ya no baste con vender o ganar más que un año antes. Para conseguir la aprobación de los inversores y que las acciones se revaloricen, tras rendir cuentas es necesario superar las cifras que el mercado anticipa. Y ahí, las compañías estadounidenses superan ampliamente a las europeas.

Adidas es uno de los ejemplos. La firma de ropa deportiva presentó a finales de julio unos resultados que, analizados desde el punto de vista de los ingresos y el beneficio, pueden calificarse como buenos. La compañía elevó un 14% las ventas y el beneficio operativo aumentó un 5%. Pero ese día las acciones se desplomaron un 11% y llegaron a sufrir caídas del 19% durante la sesión. El motivo, unos gastos en publicidad más altos de lo esperado debido al Mundial de fútbol y que la compañía no mejoró la previsión anual de beneficio. El mercado no castigó lo que Adidas había conseguido, sino que no había superado lo que el mercado esperaba.

Igualmente, CaixaBank presentó unos resultados del primer semestre de récord, pero las acciones cayeron un 7%. De nuevo, la razón fue que el banco no revisó al alza su previsión de beneficio para el año y que el margen de intereses, que es el motor de ingresos del banco, había sido algo inferior a lo previsto. “Que no se haya revisado al alza la previsión en este momento es, sin duda, una sorpresa negativa y difícil de entender”, expresó en ese momento Jefferies.

No se trata de casos aislados. Según un estudio de FactSet, durante los últimos 10 años las compañías del S&P 500 han superado las previsiones de beneficio por acción (BPA) en el 78,6% de las ocasiones. En el Stoxx Europe 600 la proporción cae al 57,6%. Son más de 21 puntos porcentuales de diferencia. Y no se trata de una anomalía puntual, porque esta diferencia a favor de las compañías estadounidenses se ha dado en las 38 temporadas de resultados analizadas.

Según los analistas de FactSet esa diferencia no se debe a que las compañías de Wall Street funcionen mejor, sus negocios crezcan más o que estén más expuestas al auge de la inteligencia artificial, que ha sido uno de los motores de las Bolsas. La razón que detectan los expertos es que Estados Unidos y Europa construyen de manera diferente las expectativas sobre las que esas empresas serán juzgadas por el mercado con cada presentación de resultados.

En Estados Unidos existe una cultura empresarial mucho más extendida de proporcionar al mercado previsiones que las propias compañías calculan sobre sus negocios. Según FactSet el 53% de las empresas del S&P 500 publica una previsión de beneficio por acción. Entre las compañías del Stoxx Europe 600 solo lo hace el 5%. La clave está en quién coloca el listón.

Cuando una empresa estadounidense comunica lo que espera ganar, los analistas elaboran sus previsiones a partir de esas cifras. Luego las contrastan con sus propias estimaciones, pero terminan construyendo un consenso que habitualmente se ubica en torno a la referencia que ha establecido la compañía. La empresa tiene incentivos para que esa referencia sea prudente. No porque altere sus cuentas o engañe al mercado, sino porque si incumple los objetivos que ella misma ha proporcionado, deterioraría su credibilidad. En ese sentido puede haber un margen de seguridad, que de superarlo provoca una sorpresa positiva en el mercado y genera subidas en Bolsa.

En cambio, en Europa esas guías son mucho menos habituales. Como las empresas no proporcionan esas cifras, los analistas tienen que construir las estimaciones bajo sus propios modelos y el consenso ya no se va a articular en torno a la cifra proporcionada por la empresa, por lo que habitualmente puede quedar por encima de las cifras que hubiera proporcionado la compañía. En ese sentido, las sorpresas en los resultados pueden ser negativas y provocar los descensos en Bolsa.

Por poner un ejemplo más ilustrativo, imaginemos dos empresas, una estadounidense y otra europea, y ambas ganan 1,07 euros por acción. La compañía estadounidense había comunicado al mercado unas guías en las que esperaba ganar entre 1 y 1,05 euros por título. El consenso de analistas espera un término medio, 1,03 euros. Al anunciar 1,07, supera las expectativas y sube en Bolsa. En cambio, una compañía europea equivalente en cuanto a tamaño, sector y negocio, no da una estimación de beneficio por acción. Los analistas, trabajando de forma independiente, calculan que obtendrá 1,08 por acción. Cuando anuncia exactamente el mismo beneficio de 1,07 euros por título, decepciona al mercado, porque no batió las expectativas.

El informe deja claro que esto no significa que las empresas estadounidenses manipulen sus cuentas o engañen al mercado. Tampoco que las europeas sean más transparentes al dejar libertad para que los analistas calculen sus propias estimaciones. Se trata de dos formas de gestionar las expectativas de los inversores. El resultado es que de media las empresas del S&P 500 anuncian un beneficio que está un 4,85% por encima de lo esperado, mientras que en Europa esa cifra solo está un 1,78% por encima.

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