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Digi vence el ataque de los fondos buitre y recupera el precio de su salida a Bolsa

La teleco se hundió el primer día un 8%, ante la presión vendedora de varios ‘hedge funds’ especulativos. Barclays, el agente de estabilización, se empleó a fondo, pero fue incapaz de neutralizar la avalancha de órdenes de venta

Serghei Bulgac, CEO del Grupo DIGI Communications, y Marius Varzaru, consejero delegado de Digi Spain, durante el debut en Bolsa de Digi el jueves 16 de julio. Pablo Monge

Grandes esperanzas estaban depositadas en Digi. La filial española de la teleco low cost se estrenó el jueves con un desplome del 8%. Nada hacía prever el naufragio. La demanda se situaba en los 1.300 millones, unas cuatro veces el importe de la oferta, según las fuentes financieras consultadas, y el arranque fue fulgurante con una subida del 7% al marcar el primer precio. Pero la acción fue desinflándose con el paso de los minutos y se hundió al cierre un 8% en el peor estreno desde el de Ecoener en 2021. La última hora de negociación de Digi el jueves fue clave. Una avalancha de órdenes de venta perturbó la acción, mientras que Barclays, el agente de estabilización, fue incapaz de frenar el ataque. Este lunes, la operadora ha recuperado el precio de referencia.

Los bancos colocadores de una Oferta Pública de Suscripción (OPS) y Venta (OPV), como la de Digi, entregan las acciones a inversores de todo tipo: de largo plazo (long only, en la jerga), de medio plazo y también especulativos de ultracorto plazo. La misión de estos últimos es dar liquidez al valor. El riesgo está en que se pongan nerviosos y comiencen a vender títulos (papel, en el argot) de manera masiva, una vez que toman conciencia de que las ganancias masivas y rápidas no se producirán. Esto desata una espiral bajista como la que se produjo en Digi, similar a las sufridas por Ecoener (-15%), Telepizza (-19%) o Talgo (-9%).

Las expectativas eran elevadas. Los informes de los bancos colocadores tasan en hasta 2.300 millones el precio de Digi, como publicó CincoDías. Tanto la matriz como los colocadores habían tomado nota y habían reducido en torno a un 15% la valoración inicial de la teleco desde el entorno de los 2.000 millones de euros (excluyendo la deuda, pero sí computando la ampliación de capital). Las ganancias instantáneas siempre son una tentación para las gestoras más arriesgadas y Digi era una apuesta con (aparente) bajo riesgo.

Un banquero de inversión que ha estado en la primera línea de la operación explica que las ventas vistas el día del debut se ejecutaron a través de un banco que no estaba en el sindicato de entidades colocadoras. Los datos de Bloomberg revelan que Goldman Sachs fue el intermediario más activo, con cerca de 1,6 millones de acciones, casi una cuarta parte de la cuantía que se negoció en la sesión. Barclays, con casi 0,9 millones de títulos, se situó en tercera posición, mientras trataba de detener el torrente de ventas procedentes de los fondos especulativos. Contaba con una munición de más de 7,7 millones de acciones (valoradas en unos 43 millones de euros), equivalentes a la opción de venta adicional (green shoe) en el tramo correspondiente a la OPV.

Las funciones de estabilización están permitidas por la Ley del Mercado de Valores para proteger el precio de la acción en una colocación de este tipo, pero han de cumplir una serie de condiciones. Pese a que Barclays anticipe que una orden muy potente pueda dejar tiritando el precio de la acción, no pudo intervenir hasta que la cotización de Digi se situó en 5,6 euros o por debajo. Esto ocurrió a las 16.15 (hora peninsular española) del jueves, cuando la presión ya era de tal magnitud que la cota se perforó a la baja y las órdenes de venta tomaron el control. “Esa fue la señal; los hedge funds especulativos se pusieron a vender de forma masiva”, indican fuentes financieras.

Entretanto, otros inversores presentes en el libro han ido aprovechando para ir comprando, tanto en esa sesión como en las posteriores, según las fuentes de banca de inversión consultadas, que defienden el buen hacer de las entidades que han intervenido en la operación, si bien recalcan que la demanda insatisfecha no era tan elevada como ellos habían considerado. Así Digi ha recuperado este lunes el precio de salida de 5,6 euros por título y su capitalización inicial de 1.662 millones de euros.

La operadora trabajó en esta transacción con un consorcio integrado por Barclays, Santander y UBS, que actuaron en calidad de coordinadores globales de la operación. Rothschild desempeñó las funciones de asesor financiero independiente del emisor durante todo el proceso de salida a los mercados. Mientras que BNP Paribas y Citi se colocaron como siguientes en el escalón y en tercer lugar aparecieron el BBVA, CaixaBank e ING. Tras aplazar la operación en abril, se ajustó tanto su tamaño (hasta los 287 millones de euros ampliables a 330) como el precio (se prescindió de la clásica banda y se fijó la referencia desde el primer minuto en 5,6 euros por acción).

Otro factor que jugó en contra de Digi fue el bajo porcentaje del capital que cotiza libremente en Bolsa, en el entorno del 14%. La familia dueña de la firma de moda infantil Mayoral controla el 6%, previo pago de 100 millones de euros, y el 80% restante está en poder de la matriz. Por lo tanto, en Digi, la capacidad de mover la acción con una cuantía mínima de dinero es elevada, a diferencia de lo que ocurre en otros valores, como el Santander o Iberdrola, en los que el capital está mucho más fragmentado y es más difícil que un solo inversor pueda mover sustancialmente sus títulos.

Barclays, en su rol de agente de estabilización, tiene capacidad de proteger la acción (siempre que los títulos se sitúen a 5,6 euros o por debajo) hasta el próximo 15 de agosto, pero no más allá. Cierto es que defender la acción con compras en el mercado implica reducir las posibilidades de que se amplíe la operación. Si el banco emplea los 7,7 millones de acciones de la opción de sobreadjudicación para comprar en el mercado.

Lo habitual es que el vendedor en la OPS/OPV (en este caso, léase la matriz de Digi) preste las acciones a los colocadores y que estas acciones se empleen por parte del estabilizador global en comprar las acciones en el mercado si estas caen. Así las adquirirá en Bolsa para devolvérselas a su propietario, en lugar de ejercer la opción de sobreasignación.

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