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El Tesoro paga el 2,4% por las letras a seis meses, el tipo más alto desde enero de 2025

España coloca 5.617 millones en deuda a corto plazo y vuelve a constatar la confianza de los inversores en la economía

Fachada del Banco de España, a 24 de noviembre de 2025, en Madrid (España). Europa PressJesus Hellin/STUDIO MEDIA 19 (Europa Press)

La moderación de los precios del petróleo ha contribuido en las últimas semanas a enfriar las expectativas de inflación. Sin embargo, los últimos acontecimientos han vuelto a poner de manifiesto la fragilidad del equilibrio geopolítico. Después de que el brent registrara en junio su mayor caída desde la pandemia, favorecido por el acercamiento entre EE UU e Irán, las tensiones en torno a Omán han devuelto la cautela a los mercados. El crudo vuelve a subir, las rentabilidades de la deuda repuntan y las apuestas por nuevos recortes de tipos pierden intensidad.

Con este telón de fondo, el Tesoro ha acudido al mercado para captar 5.617 millones de euros en deuda a corto plazo con un resultado dispar. Mientras la rentabilidad de las letras a 12 meses registra un ligero descenso, el interés exigido a las referencias a seis meses repunta y alcanza niveles inéditos desde comienzos de 2025. Aunque en el encuentro de banqueros centrales celebrado en la localidad portuguesa de Sintra la presidenta del BCE, Christine Lagarde, insinuó que el ajuste monetario acometido el mes pasado podría ser suficiente, los inversores siguen pendientes de cualquier novedad procedente de Oriente Próximo y su impacto en la inflación.

En un entorno marcado por la incertidumbre, la deuda española mantiene intacto su atractivo. Las sólidas perspectivas de crecimiento económico y los avances en la consolidación fiscal han permitido al Tesoro encarar el segundo semestre con una cómoda posición de financiación. La respuesta del mercado en la primera subasta de julio vuelve a avalar esa confianza: las órdenes de compra alcanzaron los 10.142,7 millones de euros, casi el doble de los 5.617 millones finalmente adjudicados.

El grueso de la emisión, 4.040,97 millones de euros, ha correspondido a las letras a 12 meses. El estallido del conflicto y el consiguiente encarecimiento de la energía se dejaron sentir con fuerza en el mercado de deuda. El repunte de las expectativas de inflación y la revisión al alza de las previsiones de tipos impulsaron las rentabilidades de la deuda a corto plazo, la más sensible a los cambios de política monetaria.

Tras varias subastas marcadas por el aumento de los rendimientos, las dos últimas colocaciones —coincidiendo con el acercamiento entre Washington y Teherán y la moderación del precio del crudo— han registrado una corrección a la baja. No obstante, el descenso sigue siendo limitado. La rentabilidad de las letras a doce meses ha bajado cuatro puntos básicos, hasta el 2,523%, aunque se mantiene por encima del umbral del 2,5%.

Aunque estas rentabilidades quedan lejos de los máximos alcanzados durante el agresivo ciclo de endurecimiento monetario con el que los bancos centrales combatieron la inflación, las letras del Tesoro siguen conservando el favor de los pequeños ahorradores. La combinación de seguridad y rentabilidad continúa resultando atractiva en un contexto en el que escasean las alternativas de riesgo cero. Las peticiones no competitivas, que reflejan mayoritariamente la demanda de los inversores particulares, ascendieron a 1.108 millones de euros, por debajo de los 1.648,67 millones registrados en la subasta anterior.

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Las expectativas de subida de tipos se han moderado en las últimas semanas, pero las presiones sobre los precios energéticos siguen ahí e impiden a los inversores adelantar un entorno de tasas más bajas. Esto sirve de gasolina para las rentabilidades de la deuda a seis meses. El Tesoro ha adjudicado 1.576 millones al 2,409%, ligeramente por encima del 2,398% anterior y el tipo más alto desde enero de 2025. El repunte de la rentabilidad, sin embargo, no evitó el retroceso de la demanda minorista. Las peticiones no competitivas se limitaron a 796 millones de euros, por debajo de los 1.079 millones registrados un mes antes. Más allá de la evolución de los tipos, el calendario desempeña un papel determinante en este comportamiento: tanto en verano como durante la campaña navideña, las solicitudes de los particulares suelen moderarse, coincidiendo con los periodos de mayor gasto de los hogares.

Mientras el mercado sigue calibrando el impacto de las tensiones en Oriente Próximo sobre la inflación y los tipos de interés, el Tesoro continúa financiándose con holgura gracias a una demanda que refleja la confianza de los inversores en la economía española. Esa confianza encuentra respaldo en la continua mejora de las previsiones macroeconómicas. Apenas una semana después de que el Gobierno revisara al alza sus estimaciones de crecimiento, la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) ha elevado en tres décimas su previsión para 2025, hasta el 2,5%.

No obstante, más allá de la fortaleza que sigue mostrando la actividad económica, el principal desafío para el Ejecutivo pasa por sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, que serían los primeros de la actual legislatura. Hasta ahora, la combinación de un crecimiento superior al esperado y una política fiscal más contenida ha permitido reducir la ratio de deuda sobre PIB. El objetivo del Tesoro es que este indicador cierre 2026 por debajo del 100%, un umbral simbólico que España no logra perforar desde antes de la pandemia.

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