Una misteriosa firma española multiplica por 18 la inversión de sus clientes en SpaceX
Galdana conecta a clientes ricos con fondos de ‘venture capital’ de tecnología de EE UU


Todas las cifras que rodean a Elon Musk y a su compañía SpaceX dan vértigo. El hombre más rico del mundo. La mayor salida a Bolsa de la Historia. El proyecto de construir una ciudad en la Luna... Ahora que las acciones del gigante aeroespacial están a punto de cotizar en el Nasdaq cualquiera puede invertir en ella. Antes, solo unos pocos privilegiados pudieron acompañar a Musk en el capital. Entre ellos, un puñado de inversores anónimos españoles. ¿Cómo? Gracias a una misteriosa plataforma de venture capital, con sede en Barcelona.
La firma se llama Galdana Ventures y es la encargada de asesorar a los fondos especializados en tecnología de AltamarCAM Partners —una gestora española, adquirida recientemente por el gigante asegurador Marsh—. La exposición a SpaceX se remonta a 2017, gracias a la labor de los socios de Galdana para conseguir acceso a algunos de los principales gestores de venture capital del mundo.
Los fondos de venture capital gestionados por el grupo AltamarCAM Partners y asesorados por Galdana cuentan actualmente con una exposición cercana a 456 millones de dólares a SpaceX —a precio de cierre de 171 dólares por acción, del 30 de junio—. El múltiplo obtenido, en promedio, respecto a la inversión realizada ha sido de 18 veces. Es decir, que las fortunas que pudieron invertir un millón en acciones de SpaceX, ahora tienen 18 millones.
El mundo del venture capital no está abierto a todos los públicos. Se trata de vehículos de inversión que aportan capital a compañías de nueva creación —startups— y empresas emergentes con alto potencial de crecimiento. Muchas de esas sociedades acaban quebrando a los pocos años. Otras, en cambio, lo revientan.
Al tratarse de un tipo de fondo tan arriesgado, solo pueden acceder a ellos clientes institucionales: los family offices de grandes fortunas, grandes grupos industriales, aseguradoras... Los importes mínimos de inversión son altos. Normalmente, de varios millones de dólares. Y el dinero no se puede tocar durante varios años.
Activos exclusivos
“Históricamente, conseguir acceso a los fondos de ‘venture capital’ de primer nivel en Silicon Valley es casi imposible para nuevos inversores, ya que se considera uno de los activos más exclusivos y cerrados de todo el sistema financiero mundial”, explican fuentes financieras.
En este caso, han jugado un papel clave los fundadores de Galdana, muy vinculados al sector tecnológico. Marcel Rafart y Javier Rubió son los creadores de la consultora de telecomunicaciones Cluster, y Didac Lee y Roque Velasco fundaron la firma tecnológica Inspirit.
La exposición de los fondos asesorados por Galdana en SpaceX se ha construido a través de distintas estrategias de inversión en venture capital y mercado secundario a lo largo de diferentes años.
El nombre final de los inversores españoles es un misterio. A través de divisiones de banca privada, ellos meten el dinero en fondos de AltamarCAM. Gracias a los contactos de Galdana, esos fondos invierten a su vez en fondos estadounidenses de venture capital que, finalmente, invierten en compañías como Spacex. Pero también en los colosos de la inteligencia artificial, Anthropic y OpenAI, que están en la rampa de salida de su estreno bursátil. También en Revolut, el neobanco europeo que también ultima su salida a Bolsa.
Marcel Rafart, uno de los socios de Galdana, explica que la inversión en SpaceX es uno de los casos más destacados de creación de las últimas décadas. “Pocas organizaciones han construido una ventaja competitiva tan sólida en un sector tan estratégico, y han logrado redefinir una industria entera”.
SpaceX es el principal proveedor de la NASA y de la Agencia Aeroespacial Europea, liderando los lanzamientos orbitales y la reutilización de cohetes. Además, es propietaria de la compañía de satélites Starlink, que está redefiniendo el sector de las telecomunicaciones.
Más tiempo fuera de Bolsa
Tener acceso a esos fondos primarios de venture capital se ha convertido en algo cada vez más crucial. En los últimos años, las compañías permanecen privadas por más tiempo y, en consecuencia, una parte cada vez mayor de la creación de valor empresarial se produce antes de la salida a Bolsa. Quien no está en esos fondos se pierde la fiesta.
El caso de SpaceX es paradigmático. Desde que se fundó en 2002 ha pasado un cuarto de siglo en manos privadas, sin ofrecer al público general sus acciones. Esta tendencia se originó precisamente en esa época, justo después del estallido de las empresas puntocom. En los años previos, era muy habitual que una pequeña startup, que acumulaba pérdidas tras pérdidas, saliera a Bolsa solo con la promesa de una buena idea.
Los inversores institucionales que sí pueden acceder a esos fondos de venture capital deben asumir horizontes de inversión más largos y procesos de liquidez más graduales. Su dinero va a estar indisponible durante más tiempo, a cambio de una mayor promesa de rentabilidad.
SpaceX forma parte de una cartera de inversiones de los programas de venture capital del grupo AltamarCAM que incluye compañías de distintos sectores tecnológicos, como inteligencia artificial, software empresarial, fintech, salud digital, infraestructura tecnológica y tecnología espacial. Otras de las empresas que tienen en cartera son Databricks (IA), Replit (IA), Notion (software), OpenEvidence (IA para médicos) y Abridge (transcripción de conversaciones médico-paciente).
Galdana ha invertido en fondos de 54 gestoras de venture capital de Estados Unidos, Europa, Israel, China y Corea del Sur que participan a su vez en cerca de 4.000 compañías, de las que 450 son unicornios —una startup que llega a valer más de 1.000 millones de dólares—. Actualmente, la firma está levantando el fondo Galdana Ventures 2026, el cuarto vehículo de este tipo que lanza la firma de la mano de Altamar.