SpaceX, un gigante espacial con problemas terrenales: su deuda paga tanto interés como un préstamo personal
La empresa abona hasta un 7%, muy por encima de las grandes cotizadas, ante las dudas sobre su capacidad de generar beneficios y su volátil estreno en Bolsa


Nada es gratis en esta vida, y mucho menos el dinero. Pedir un préstamo personal en España puede implicar colas en la sucursal, papeleo interminable y la sensación de estar a merced del banco. Y cuando por fin llega el sí, llega también la cuenta de los intereses con el tipo medio en el 7% TAE, de acuerdo con el Banco de España, aunque con una solvencia impecable se suele bajar al 6% o incluso menos. SpaceX paga ahora casi lo mismo por su deuda pese a haberse catapultado, en menos de un mes en Bolsa y entre vaivenes, hasta situarse entre las 10 empresa más valiosas del mundo, y con una capitalización superior a los dos billones de dólares, o 1,75 billones de euros.
Como muchas compañías en expansión, SpaceX ha recurrido durante años a préstamos para financiar sus inversiones. Tras protagonizar el mayor debut bursátil de la historia, al captar 75.000 millones de dólares (66.000 millones de euros), SpaceX ya ha empezado a financiarse también mediante bonos que cotizan en el mercado. Colocó con éxito la semana pasada 25.000 millones (22.000 millones) en deuda con vencimientos de hasta 30 años. El objetivo es pagar un préstamo recibido a principios de 2026 para fusionarse con xAI, el laboratorio de IA de Musk.
Esta primera tanda de bonos se emitió con intereses de entre el 5,3% y el 6,5%. Pero, una vez en el mercado, los bonos se compran y se venden libremente entre los inversores. En esa reventa, sus precios han caído. Como el inversor que compra la deuda de SpaceX paga menos que el anterior por el mismo título, su ganancia con el cobro de intereses es mayor: hasta el 6% en el bono a 10 años y el 6,9% en el de 30 años, a fecha de este miércoles. Cuanto mayor es el plazo, mayor es el riesgo y, por eso, suele ser más caro. Así pues, si SpaceX busca emitir más deuda, tendrá que ofrecer un interés similar para convencer a los inversores de financiarla, en lugar de especular con los bonos antiguos, que ya no generan nada a la compañía.
“No es inusual que las empresas tengan que pagar rentabilidades más altas en sus primeras emisiones de deuda”, sopesa Adam Darling, gestor de inversiones de renta fija en la gestora inglesa Jupiter AM. Los inversores aún tratan de calibrar hasta qué punto SpaceX es una deudora fiable, sobre todo porque todavía no genera beneficios y sus principales promesas de ingresos, como el despliegue de centros de datos en el espacio, siguen siendo inciertas. Así, la compañía tendrá que asumir inversiones cada vez mayores para alcanzar estos objetivos y, por ahora, con un coste de financiación mucho más alto que el de muchos de sus rivales en la carrera de la IA.
Amazon paga en torno a un punto porcentual menos que la compañía de Musk por su deuda. Traducido a números concretos, en un ejercicio teórico: si la compañía de Jeff Bezos emitiera 25.000 millones de dólares (23.000 millones de euros) en deuda, se ahorraría unos 250 millones (230 millones) al año respecto a SpaceX. Una cantidad suficiente para acometer operaciones menores, pero relevantes, como financiar una start-up o adquirir parte de sus operaciones.
La compañía espacial de Musk tampoco puede culpar al entorno económico de su mayor coste de financiación. Aunque el crédito ya no es tan barato como durante la pandemia, los tipos en EE UU llevan desde finales de 2024 a la baja y el bono del Tesoro a 10 años, referencia para todo el mercado, sigue cerca del mismo 4,4% que hace 12 meses.
Es verdad, SpaceX es un caso particular y los analistas lo reconocen. “El perfil crediticio de esta empresa responde a una narrativa muy poco habitual”, señala Karl Pettersen, codirector de calificaciones corporativas de Scope Ratings. Frente a los vaivenes de la acción de SpaceX, que llegó a dispararse un 25% en los primeros días para después caer por debajo del precio del debut, de 135 dólares (118 euros), y ahora estabilizarse algo por encima de ello, los bonos ofrecen la lectura del riesgo que ven en esta compañía espacial los acreedores profesionales, como los bancos y fondos institucionales.
“Los entusiastas de Musk, que han impulsado la acción de SpaceX sea cual sea la situación financiera de la empresa, pesan menos en el mercado de deuda”, comenta Francisco Quintana, estratega de mercados del grupo ING en España. Los gastos en IA han llevado las cuentas de SpaceX a unas pérdidas de 4.300 millones de dólares (3.774 millones de euros) en el primer trimestre de este año, frente a los 500 millones (440 millones) en el mismo periodo de 2025.
A favor de la compañía de Musk juega que las tres mayores agencias de calificación crediticia del mundo (S&P Global, Fitch y Moody’s) le han otorgado un grado de inversión, un sello que refuerza su credibilidad a la hora de emitir deuda. “Las agencias esperan que el apalancamiento se mantenga bajo control”, estima Rami Boustany, responsable de análisis de renta fija en Edmond de Rothschild. No obstante, se lo han dado en la parte baja de esa categoría, donde también se sitúa empresas como Telefónica o Ibercaja.
“La situación para SpaceX podría ser mucho peor. De hecho, me sorprende que los inversores pidan tan solo el 7% considerando sus gastos con IA”, comenta Quintana, de ING. La compañía tiene un aviso al que prestar atención. Otra gran cotizada tecnológica con una calificación similar a la de SpaceX, la proveedora de capacidad de computación para la IA Oracle, paga más o menos lo mismo por su deuda. Su deuda, cada vez mayor y más cara, ha sido uno de los motivos que ha espantado a los inversores en Bolsa, golpeando así la imagen de esta empresa, que el año pasado rozaba el billón de dólares (880.000 millones de euros) de capitalización y ahora vale menos de la mitad.
El problema del endeudamiento de SpaceX va más allá de la propia compañía, que podría contenerlo si presenta buenos resultados a lo largo de los próximos trimestres. El riesgo, señala Quintana, está más bien en lo que revela sobre el mercado de la IA: “Salir a Bolsa para pedir 75.000 millones y, al día siguiente, pedir otros 25.000 millones me parece un poco abusar del mercado. El bono de SpaceX huele un poquito a mercados demasiado estirados”. Ahí hay otra semejanza con la gente de a pie, porque, cuando los mercados sufren, el barrio también paga las consecuencias, ya sea en los ahorros o en la pensión.