José Luis Molina (AltamarCAM): “Integrarnos en Mercer es como vender tu primera casa”
El CEO de la firma española explica que la combinación crea un gigante con capacidades multiplicadas. El directivo llevará el timón de la división de mercados privados

José Luis Molina, consejero delegado global de AltamarCAM y cofundador de la firma en 2004 junto a Claudio Aguirre, está orgulloso de lo que ha creado y de la operación firmada con Mercer, que dará lugar a un gigante de la inversión en los mercados privados. En marzo, acordó su integración en la multinacional —filial del grupo estadounidense Marsh— para crear un gigante con supercapacidades. “Ha sido una operación desde la responsabilidad y para continuar el legado, para que perdure lo que hemos construido”, explica en una entrevista con CincoDías. “En este caso, la suma de 2 más 2 son 22. La combinación es más potente que seguir operando por separado. Nos dimos cuenta de que, juntos, en mercados privados, si se nos daba un rol de cierto liderazgo en el desarrollo de la estrategia futura, podía ser superinteresante para seguir creciendo y generando más masa crítica, que es fundamental en nuestro mercado y para nuestro equipo”, explica.
Se espera que la operación se cierre en el segundo semestre, una vez haya obtenido todas las autorizaciones, y, pese a la certeza de que es la mejor de las posibles, la nostalgia aflora: “Es como vender tu primera casa, aunque lo haces con una racionalidad”, indica, para después recordar cómo han pasado 23 años desde que volvió a Madrid para crear la firma desde cero: “Empecé con 36 años y ahora tengo 59″.
Molina desgrana en la sede de AltamarCAM situada en el número 91 Paseo de la Castellana de Madrid cómo empezó todo. Fue una cocción a fuego lento; no se entregó un libro de venta a un banco de inversión para que lo repartiera entre posibles compradores. “Mercer se nos acercó durante años. Ellos nos venían a ver y querían conocernos, pero inicialmente no los veíamos como el candidato ideal, no los conocíamos bien, no conocíamos su propia transformación”, revela. Finalmente, después de meses de contactos para conocerse y garantizar que el proyecto no solo se mantendría, sino que se potenciaría, llegaron al acuerdo.
La capacidad de distribución global de Mercer y la experiencia de ejecución de AltamarCAM se unirán en un equipo de unas 600 personas dedicadas a los mercados privados. La firma española aportará activos por 20.000 millones de euros y será la encargada de pilotar la estrategia en esta área de Marsh junto con el equipo de Mercer. “Antes no reportaba nada más que al Consejo; ahora reportaré a un comité ejecutivo y a un Private Markets global head”, reconoce.
El aplomo de Molina, que se muestra confiado en el futuro, es incontestable. De 59 años, es creyente, tiene cuatro hijos, es del Real Madrid, juega al golf, esquía y navega —las estancias de AltamarCAM están plagadas de cuadros con preciosas imágenes de mares y océanos—, aunque su gran pasión por encima de las demás es el trabajo bien hecho. El esfuerzo es innegociable: “Ha sido fundamental crear una cultura donde se busca la meritocracia y la excelencia, pero se valora el trabajo en equipo. No buscamos estrellas, sino esfuerzo colectivo”.
La cultura es de cero frivolidades: “Para nosotros, como profesionales de inversión, es más importante cuánto hemos preservado el capital y qué hemos aprendido de los errores que cuánto hemos ganado”. El dinero es de terceros, e inculcan a todo el equipo el mantra de preservarlo: “La confianza tardas en ganarla y puedes perderla en un minuto”, resume.
Su método de trabajo se remonta a los tiempos en que, después de estudiar Ciencias Económicas y Empresariales en Madrid, comenzó a trabajar en el extinto Crédit Lyonnais en el área de fusiones y adquisiciones. Rememora la Guerra del Golfo, la España de inicios de los 90, con los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, la Expo de Sevilla ese mismo año y, después, la crisis con dos devaluaciones sucesivas de la peseta. La actividad se frenó en seco, y Molina se embarcó en un viaje a Estados Unidos para estudiar un MBA en la Universidad de Columbia (Nueva York). “El nivel de preparación era estratosférico en todo. Ya no solo la parte académica, sino las habilidades sociales, cómo preparar entrevistas, hablar en público, preparar el currículum vitae”, resume.
Después comenzó las prácticas de verano en Lehman Brothers. “Mi experiencia allí fue una cura de humildad”, sentencia. ”Me di cuenta de la importancia de esa excelencia y de la importancia de decir las cosas con claridad". Su paso por uno de los gigantes de Wall Street —que después se convirtió en figura icónica del estallido de la Gran Crisis Financiera de 2008 por su colapso el 15 de septiembre de ese año— le marcó. “La disciplina era increíble. La exigencia era increíble. La tolerancia al fallo era cero. No había una presentación en la que pudiera tener un error; la obsesión por la excelencia iba de arriba abajo. Era increíble”, explica.
Tras unos intensos meses de verano, le ofrecieron quedarse y formar parte del grupo de Tecnología del banco: “En ese momento, en 1995, prácticamente no sabía qué era internet. Viví las salidas a Bolsa de American Online (AOL) y de Netscape”. Otro paso decisivo se produjo en Londres, ciudad a la que se mudó en 1997, cuando cumplió 30 años, para seguir trabajando en Lehman Brothers. Allí le ofrecieron moverse al grupo de ‘Private Equity’. “No era consciente de lo que era el private equity ni tampoco de su exigencia. Es como los marines: hay que tener intuición, estómago. Siempre estás pensando en qué cosas pueden ir mal en una inversión”, relata.
Claudio Aguirre, confundador de AltamarCAM, es otro directivo curtido en la excelencia de la banca de inversión estadounidense, primero en Goldman Sachs y después en Merrill Lynch, al que conoció en unas circunstancias que revelan que también en las altas esferas se valoran los gestos de generosidad. En el aeropuerto, José Luis Molina, ya con la tarjeta de embarque para Londres en la mano, vio que un pasajero, que llegó justo después de él, se quedó sin asiento para viajar a la capital británica. El CEO de AltamarCAM no dudó y preguntó en la ventanilla: “Si me cambian el vuelo para ir a Dublín en vez de a Londres, ¿le darán mi tarjeta de embarque?”. Esa persona a la que cedió el vuelo era Aguirre, el mismo que años más tarde le propuso crear Altamar.
“Claudio me dijo: ¿por qué no te vienes? Entonces, yo en ese momento estaba soltero, y pensé: igual es el momento de venirme a España. Fundamos Altamar, me casé y creé una familia; fue una decisión vital”. Los primeros años fueron difíciles, sin sueldo y financiando todas las inversiones. Hasta que se ganaron la confianza de los clientes. “Partiendo de cero, alcanzamos los 1.000 millones aproximadamente a mitad de esos primeros 15 años —durante los siete primeros ejercicios—, y posteriormente crecimos de 1.000 a 8.000 millones en los siguientes siete u ocho años”. Tomaron decisiones clave, como ampliar su oferta de producto a nuevos tipos de activos, se fueron a Latinoamérica e integraron la alemana CAM Alternatives en 2021.
La estructura de la firma, que otorga el mismo peso jerárquico y de importancia a la captación de fondos, a la inversión y a las operaciones (la tecnología, el cumplimiento normativo y el control de riesgos), fue clave. Gracias a ella han logrado alcanzar los 20.000 millones de euros de gestión actuales y tiene oficinas en Madrid, Colonia, Barcelona, Nueva York, Santiago de Chile, Londres y Munich. En julio de 2023, la gestora británica de private equity Permira compró el 40% de la gestora, y ahora también venderá a Mercer.
Mick Dempsey, presidente global de Inversiones y Jubilación de Mercer, da fe de lo construido: “José Luis, Claudio y el equipo de AltamarCAM han construido una plataforma verdaderamente diferenciada; su experiencia en secundarios y SMAs [cuentas segregadas] encaja estratégicamente de forma excelente con las capacidades que nuestros clientes están demandando. Estamos entusiasmados con nuestra futura integración, que creará capacidades de primer nivel mundial en mercados privados, incluyendo la prestación de soluciones personalizadas de mercados privados a gran escala”.