El plan de Botín: cómo encajará el Santander los dividendos, los niveles de solvencia y el pago por Webster
“No creo que la acción vaya a bajar mucho tiempo”, sentencia la presidenta del Santander

El Santander ha alineado todos sus poderes para reforzarse en EE UU. La compra de Webster por 12.200 millones de dólares (10.300 millones de euros) combina una ampliación de capital por unos 330 millones de títulos, que se entregarán directamente a los accionistas del banco estadounidense, con un desembolso de 6.700 millones de euros. La entidad quiere cuadrar el círculo y que de esta operación salgan casi indemnes los niveles de solvencia y la retribución al accionista en forma de dividendos y recompras. De momento, la acción cede este miércoles en la Bolsa española un 2%, tras hundirse un 6% el martes en Nueva York. Pero la presidenta, Ana Botín, confía en que la corrección será pasajera: “No creo que [la acción] vaya a bajar mucho tiempo”.
Los analistas aseguran que la reacción bursátil del banco es una tormenta en una taza de té. La operación anticipa un crecimiento en un mercado clave, contribuirá a elevar el beneficio por acción entre un 7% y un 8% a partir de 2028, con unos niveles de solvencia más que cómodos y con una emisión de acciones que no tiene como misión recaudar fondos sino el pago directo a los propietarios de Webster, que recibirán 48,75 dólares en efectivo y 2,0548 títulos del Santander. Botín ha explicado cómo lo hará.
El elemento clave de la operación está en el exceso de capital de máxima calidad, CET 1, con el que cerró el año pasado. Fue del 13,5%, frente al 9,8% que le exigen los reguladores y por encima del rango que la entidad se había marcado como objetivo de entre el 12% y el 13%. Esto le permitirá abonar los casi 7.000 millones de euros en efectivo por Webster con un consumo mínimo de 1,4 puntos porcentuales. Y, además, espera recuperar la mitad de ese gasto a lo largo del presente ejercicio con el objetivo, marcado negro sobre blanco, de concluir 2026 con una ratio cercana al 13%. El descenso de solvencia provocado por la adquisición en Estados Unidos se verá compensado con una plusvalía neta de 1.900 millones de euros por la venta del 49% de su antigua filial en Polonia. Aunque también hay que computar los 3.100 millones de euros de la adquisición de TSB en Reino Unido.
La carta en la manga que ha utilizado el Santander está en su espectacular evolución en Bolsa. Con una revalorización del 120% el año pasado y una capitalización actual de 150.000 millones de euros, el pago en acciones le sale muy barato. El desplome del dólar frente al euro ha contribuido a empoderar al banco español frente al estadounidense en términos de valoración. Webster subió en 2025 un 14%, un porcentaje que desaparece casi por completo debido al efecto de la depreciación del billete verde.
Además, la ampliación de capital no variará sea cual sea el precio del Santander. Y la dilución de los accionistas actuales –que no podrán acudir a la emisión porque los títulos nuevos se entregarán directamente a los accionistas de Webster– será mínima. Los analistas calculan que la dilución será de un 2,2% en el segundo semestre, cuando está previsto el cierre de la operación y la llegada al mercado de los nuevos títulos.
Este efecto, a su vez, se verá contrarrestado por las recompras de acciones ya anunciadas por 10.000 millones de euros con cargo a los resultados del año pasado y del actual. “Si baja la acción [del Santander], compraremos más barato y habrá muchos accionistas que estarán muy contentos“, señaló anoche la presidenta de la entidad en la presentación de la operación a la prensa.
Este mismo miércoles ha arrancado la adquisición de 5.000 millones de euros, que se suman a los 1.700 millones ya comprados. En total, serán 3.500 millones en compras de acciones con cargo a resultados y otros 3.200 por exceso de capital gracias a la venta de Polonia. La ejecución finalizará a finales de julio, de manera que quedarán otros 3.300 millones de euros que se invertirán en el segundo semestre de este año y en el inicio de 2027.
El porcentaje del beneficio destinado a retribuir a los accionistas (pay out) “se queda como está”, sentenció Ana Botín. Y este se sitúa ahora en el 50%, un 25% a través de recompras y el 25% restante mediante dividendos clásicos. Según este esquema, para un beneficio de 14.100 millones en 2025, unos 3.500 millones de euros se efectuarán mediante recompras de acciones y la misma cantidad se destinará al pago en metálico. El resto del resultado se destinará a reforzar las reservas para mantener las ratios de solvencia.
El pasado noviembre, abonó dividendos de 1.700 millones en metálico (a razón de 0,115 euros por título) y, de acuerdo a estos cálculos, le quedarían por distribuir otros 1.800 millones de euros en dinero contante y sonante. Esto le abre la puerta a abonar unos 0,122 euros por acción en su próximo pago, previsiblemente en mayo, lo que supondría un aumento del 11% frente al comparable de 2025 (0,11 euros por acción).
En todo caso, el exceso de capital que el Santander había prometido como retribución a sus 3,5 millones de accionistas será menor a corto plazo como resultado de la compra. Y esto ha puesto en guardia al mercado. Pero una mirada más allá, si los planes se cumplen según el previsto, anticipa que la remuneración crecerá, como destacan desde el departamento de análisis de BNP Paribas: “Pensamos que Webster Financial ayudará a complementar la presencia y a acelerar la transformación del banco en una franquicia minorista completa, la cual es capaz de ofrecer un mayor crecimiento y una mejor rentabilidad, lo que ayudará a remunerar a los accionistas en el futuro”, resumen.