Los analistas ven positiva la compra de Webster por el Santander a pesar del impacto de la ampliación sobre las acciones
Las firmas de análisis consideran ambiciosos los objetivos de ahorros de costes y destacan que la entidad gana escala en el mercado estadounidense


Analistas y mercado reaccionan de manera dispar al anuncio del Banco Santander de la adquisición de Webster en Estados Unidos. Mientras las firmas de análisis ponen buena nota a la operación a medio plazo, la acción de la entidad que preside Ana Botín ha retrocedido un 3,5% este miércoles, algo menos de lo que bajó la víspera en Wall Street, ante el miedo de los inversores a una posible dilución por la ampliación de capital. La respuesta dispar entre los análisis y la reacción bursátil entra dentro de lo habitual y puede ser solamente transitoria: los expertos prevén descensos iniciales para la acción, si bien consideran que la compra, a pagar en parte en efectivo y en parte en acciones, es razonable para el Santander en los términos financieros anunciados.
La entidad española viene de un recorrido en Bolsa casi imbatible, con una subida de más del 120% en los últimos 12 meses, y publicó ayer los mejores resultados en la historia de la banca española, 14.000 millones de euros de beneficio. Un viento de cola que está aprovechando para crecer en mercados clave: cerrará este año la compra del británico TSB por 3.000 millones de euros en efectivo, pactada el pasado verano al calor de la opa del BBVA sobre el Sabadell. A ello se suma una compra de Webster que supone otros 6.600 millones en efectivo más otros 3.500 millones en acciones. El banco, eso sí, ha obtenido casi 7.000 millones por su filial en Polonia.
“Si bien entendemos que la reacción negativa del mercado ante el anuncio podría explicarse por el hecho de que el exceso de capital ya no se distribuirá a corto plazo, creemos que Webster Financial ayudará a complementar la presencia y acelerar la transformación del banco en una franquicia minorista completa, capaz de generar un mayor crecimiento y una mejor rentabilidad, lo que contribuirá a remunerar a los accionistas en el futuro”, explica BNP Paribas. El precio de compra “está muy alineado con precios actuales de entidades con una rentabilidad similar”, indica Banco Sabadell. “La parte positiva de la emisión de acciones es que no consume capital, la negativa es que diluirá al accionista”
La clave de estas operaciones está en las llamadas sinergias: ahorros de costes y aumento de ingresos que permitan aumentar el beneficio por encima del precio pagado. El banco espera ahorros de costes de 800 millones, equivalentes al 55% de los costes totales de la entidad adquirida. “Aunque puedan parecer elevadas, creemos que una parte importante de ellas vendrán del negocio actual de Santander en EE UU, como anunció el banco con TSB”, añade BNP. “Aunque es cierto que a día de hoy este compromiso de sinergias es un futurible, valoramos positivamente que el consumo de capital de la operación (140 puntos básicos) se compensará con una generación de capital en 2026 de 70 o 90 puntos. ”Al igual que sucede con TSB en Reino Unido, el movimiento parece destinado a reparar otra unidad de negocio que opera por debajo de sus posibilidades", apuntan por su parte desde Kepler.
Otros analistas son más cautos y apuntan que al banco no le queda mucho recorrido alcista tras el ritmo reciente de subidas. Así, Álvaro Serrano, de Morgan Stanley, ha recortado la calificación sobre las acciones de la entidad desde sobreponderar a igual que el mercado, según recoge Bloomberg. Esta firma de análisis espera que 2026 sea un año de “transición”. En este contexto, Morgan Stanley no espera que la entidad obtenga el “beneficio de la duda” por parte de los inversores, al menos en este periodo de tránsito hasta que se cierre el proceso de integración. La firma considera a Webster una buena operación dentro de la estrategia del Santander, y apunta a que los términos del acuerdo ofrecen una rentabilidad “razonable” para la entidad española.
Las compras en Reino Unido no alterarán los planes de retribución al accionista adelantados por el banco, que se completan con el programa de recompras de 5.000 millones para 2025 anunciado ayer, pero la entidad sí ha rebajado los objetivos propios de capital para 2026 (que aún están ampliamente por encima de las exigencias), y más allá de apuntar que la operación aumentará entre el 7% y el 8% el beneficio por acción, no ha dado más detalles sobre el impacto financiero a corto plazo.
Borja Ramirez, de Citi, también ven “claros” los beneficios para la entidad española de la adquisición de Webster, si bien teme que la operación pueda tener una mala acogida inicial: los inversores “probablemente” preferirían que la entidad utilizara el exceso de capital para financiar ahorros de costes y para realizar pagos adicionales a los accionistas. Con todo, el experto afirma que el cierre con éxito de la integración cambiará esa percepción. En este sentido se manifiesta también Miruna Chirea, de Jefferies: “Es poco probable que el mercado acepte fácilmente la decisión de asignar más capital a EE UU”, escribe, aunque apunta que el impacto financiero del acuerdo y la valoración “no son excesivamente agresivos” para el Santander.
Más entusiastas son desde Kepler: “La combinación de alta rentabilidad, grandes sinergias, dilución limitada y amplio exceso de capital nos lleva a creer que la trayectoria bursátil de Santander acaba de entrar en una nueva dimensión”.
Sergio Ávila, analista de mercados de IG, considera que la compra en EE UU “refuerza escala y presencia en un mercado clave”, si bien el mercado hoy “no premia las compras grandes si no ve sinergias claras, retorno rápido sobre el capital y un impacto controlado en solvencia”.