Ir al contenido
_
_
_
_

Vender la deuda de EE UU, el arma de difícil uso de Europa contra Trump

Los gobiernos difícilmente pueden forzar al capital privado a hacerlo, aunque un fondo de pensiones de Dinamarca se desprenderá de sus bonos soberanos. Los inversores sí han iniciado por sí mismos una rebaja de su exposición a EE UU

Scott Bessent

El secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, ridiculizó este martes en el foro de Davos la posibilidad de que Europa replicara con la venta de bonos soberanos estadounidenses al afán expansionista de Donald Trump en Groenlandia. Aseguró que la idea “desafía a la lógica”, aunque el mercado sí parece haber tomado nota de la posibilidad y ha activado la maquinaria vendedora que desvela la debilidad de la mayor economía del mundo: su elevado endeudamiento y el desequilibrio de sus cuentas públicas. La tendencia a un desapego de los activos estadounidenses es ya una realidad entre los inversores, previa a la amenaza de anexión de Groenlandia por parte de la Casa Blanca, pero una oleada vendedora de bonos soberanos en represalia es vista como improbable, además de ser una amenaza para la estabilidad financiera global, también para los países europeos amenazados por Trump.

La tensión ha terminado por aparecer en la deuda soberana estadounidense, como ya sucedió el pasado mes de abril cuando anunció al mundo una andanada de aranceles. Washington está poniendo patas arriba el orden geopolítico global y haciendo uso de los aranceles para sus propósitos expansionistas en Groenlandia: amenaza con una tasa del 10% desde febrero —que podría llegar al 25% más adelante— a los países europeos que han desplegado tropas sobre la isla. Y Europa tantea su respuesta a una amenaza que va mucho más allá de lo comercial y que pone en cuestión a la misma OTAN y a décadas de relación transatlántica. Por lo pronto, la UE se plantea imponer aranceles sobre 93.000 millones de euros a productos estadounidenses y la paralización de la aprobación del acuerdo comercial en el Parlamento Europeo. Pero al mercado ha llegado también la posibilidad de que Europa contraataque a Trump golpeando en uno de sus grandes puntos débiles: la enorme necesidad de financiación de su economía y de que el mundo siga comprando bonos soberanos de Estados Unidos.

Los inversores europeos tienen importantes tenencias de deuda soberana de EE UU. Los inversores de Reino Unido poseen 800.000 millones de dólares; los de Bélgica, 399.000 millones; Luxemburgo, 328.000 millones; Suiza, 243.000 millones de dólares y Noruega, 218.000 millones. Que los inversores europeos dejen de adquirir bonos soberanos estadounidenses sería impensable y provocaría una debacle financiera global. Los bonos del Tesoro de EE UU son referencia planetaria en el mercado de capitales, donde gobiernos y empresas emiten deuda en dólares y el billete verde es la divisa en la que se realiza más de la mitad del comercio mundial y en la que se pagan el oro y el petróleo. Sin embargo, las políticas de Trump están acelerando el desinterés de los inversores por el dólar y los bonos soberanos estadounidenses, en una tendencia de pura lógica financiera, más allá de cualquier represalia política. Este martes, el rendimiento del bono de EE UU a 10 años ha rozado el 4,3%, máximos de agosto, y el del bono a 30 años se acerca al nivel del 5%, la cota capaz de activar la corrección de las Bolsas y las alarmas de los vigilantes de los bonos. “Con el bono al 5%, las valoraciones de las tecnológicas de EE UU no se sustentan”, advierte Roberto Scholtes, estratega de Singular Bank. En la jornada también influyó el contagio por la presión que están sufriendo los bonos de Japón —el de a 40 años alcanzó por primera vez el 4%—, aunque la tensión fue más evidente sobre la deuda pública de EE UU que sobre la europea.

Bonos y acciones estadounidenses en manos de inversores extranjeros En billones de $ Gráfico

Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, reconoció la semana pasada que prevé diversificar sus inversiones y reducir su exposición a EE UU ante la política “impredecible” de Donald Trump. Y el fondo danés que gestiona las pensiones de maestros y académicos desveló ayer que venderá su cartera de bonos soberanos estadounidenses a finales de este mes, que ronda los 100 millones de dólares, de los 25.000 millones que gestiona. “Básicamente, Estados Unidos no tiene un buen crédito y, a largo plazo, las finanzas del Gobierno estadounidense no son sostenibles”, declaró a la agencia Bloomberg Anders Schelde, director de inversiones de AkademikerPension.

Represalia intencionada o decisión financiera, los analistas coinciden en que la venta acelerada de deuda soberana de EE UU por parte de la UE es poco probable, aunque en el mercado sea un activo que ya haya comenzado a perder brillo. “Europa posee 3,6 billones de dólares en bonos del Tesoro estadounidense, lo que supone algo menos del 40% de toda la deuda pública estadounidense en manos extranjeras. El Reino Unido, Bélgica, Luxemburgo y Francia son los que más poseen. Esto crea puntos de presión teóricos para Washington, especialmente dada la sensibilidad política de los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo y el contexto de las próximas elecciones de mitad de mandato”, reconoce Felix Feather, economista de la gestora escocesa Aberdeen. Pero el experto advierte también que vender esos bonos como revancha “sería logísticamente difícil y traería consigo efectos secundarios indeseables para la economía europea”.

Para empezar, una venta agresiva de bonos de EE UU causaría pérdidas a los fondos de pensiones europeos, una factura difícilmente justificable a nivel político. China, archirival de EE UU por el liderazgo económico y tecnológico mundial, es el segundo mayor tenedor extranjero de deuda soberana estadounidense, solo por detrás de Japón, con tenencias por más de 680.000 millones de dólares. Pero no ha llegado a activar el botón de la venta de bonos en represalia por los aranceles: una desinversión masiva no haría sino depreciar de forma radical el conjunto de esta cartera, depreciar el dólar y apreciar el yuan, en perjuicio de las exportaciones chinas.

Además, la mayor parte de la exposición europea a los activos estadounidenses recae en inversores privados, no en gobiernos. “Por lo tanto, los responsables políticos de la UE no solo tendrían que coordinarse con los gobiernos de los Estados miembros, sino que también tendrían que presionar al sector privado para que se desprendiera de sus activos si Europa quiere deshacerse de sus bonos del Tesoro estadounidense. Las perspectivas de superar cualquiera de estos obstáculos son limitadas”, añade Feather. En su opinión “seguimos estando muy lejos de una desinversión masiva de Europa en bonos del Tesoro estadounidense”.

Para Derek Halpenny, responsable de análisis de mercados globales del banco japonés MUFG, “la venta intencionada como forma de represalia parece muy poco plausible. Los gobiernos difícilmente pueden obligar a los inversores del sector privado a vender”. El experto también alude a que muchos de los principales tenedores de deuda de EE UU, como es el caso de Reino Unido, actúan como meros intermediarios de propietarios finales que pueden ser de otros países, por lo que las tenencias reales son mucho menores. “Irlanda posee 238.000 millones de dólares, pero muchas empresas tecnológicas estadounidenses son las propietarias finales“, asegura.

Estados Unidos continúa siendo un polo de atracción para la inversión internacional gracias a su sector tecnológico y a contar con el mercado de capitales más grande y profundo del mundo, sin rival en ninguna otra geografía. La posición de inversión internacional neta que acumula Estados Unidos, tras décadas de déficit fiscal y comercial, muestra un incremento de 3,2 billones de dólares en el tercer trimestre del año pasado. Según explica Chris Turner, experto de ING, aproximadamente la mitad de ese crecimiento se debió a los efectos de la valoración de los activos estadounidenses. “Esos efectos de valoración son la razón por la que los compradores europeos están en los mercados de activos estadounidenses. Y hasta que las perspectivas de rendimiento de esos activos cambien significativamente, es poco probable que veamos una salida significativa de capital europeo de Estados Unidos”, asegura.

Aun así, aunque sea a paso lento, la diversificación en las carteras de deuda de las grandes gestoras sí está en marcha. “Aunque la política fiscal va por buen camino para apoyar el crecimiento este año, no está claro si los inversores en bonos seguirán financiando los elevados déficits y la creciente deuda pública de Estados Unidos con rendimientos aún bajos. El empeoramiento de la situación fiscal, la imprevisibilidad de las políticas de Trump y las políticas de America First podrían desviar parte de la demanda extranjera de los bonos estadounidenses”, sostiene Berenberg. Así este martes, mientras se elevaba la rentabilidad de los bonos de EE UU, España conseguía en su emisión sindicada a 10 años una demanda sin precedentes de 144.900 millones de euros.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
_