Los mercados sucumben a las tensiones comerciales y los inversores aceleran la búsqueda de refugio
El Ibex lidera la corrección de las Bolsas europeas con una caída del 1,3%. Las dudas sobre la política japonesa castigan a los bonos soberanos

Las renovadas amenazas arancelarias de Donald Trump a los países europeos no dan tregua a los mercados, que vuelven a acusar el incremento de la tensión geopolítica. El resurgimiento de las preocupaciones por la guerra comercial frena el apetito por el riesgo y lleva a la renta variable a encajar fuertes pérdidas este martes. A ello se suma el castigo que sufre la deuda japonesa, penalizada por las propuestas electorales de la primera ministra, Sanae Takaichi, que ha llevado la rentabilidad del bono nipón a 40 años a máximos históricos y ha contagiado a los del resto de países. Los estadounidenses se han llevado la peor parte. La debilidad del dólar frente al euro se acelera mientras los inversores aceleran la búsqueda de activos refugio.
La presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para tomar el control de Groenlandia ha inyectado nueva volatilidad en los mercados, reavivando los temores de una confrontación comercial con sus aliados tradicionales. Para aumentar las tensiones, el mandatario republicano ha amenazado con imponer aranceles elevados al champán, después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, haya descartado unirse a una iniciativa de paz en Gaza liderada por Estados Unidos.
La inestabilidad desatada por Trump podría agudizarse con la respuesta que concreten los países europeos. Así, Michael Krautzberger, director de inversiones de Allianz Global Investors, la mayor gestora de activos alemana, ha defendido que “si yo fuera asesor de algunos gobiernos europeos, diría que casi es necesario crear un poco de volatilidad en los mercados, porque a Donald Trump le importa mucho eso, probablemente más que a otros políticos”.
David Kohl, economista jefe de Julius Baer asegura que “para la economía europea, esto implica un mayor deterioro de las perspectivas de exportación”. El experto añade que “en los mercados de capitales, la disposición a tolerar la incertidumbre geopolítica parece haber aumentado de forma significativa. No obstante, la escalada de la disputa se percibe como disruptiva”.
Con este telón de fondo, el Ibex 35 ha liderado los recortes en la renta variable europea con una caída del 1,3% que lo ha llevado incluso a perder por momentos los 17.400 puntos. Tras él, se han situado el resto de índices, con descensos del 1% para el Dax alemán y del 0,6% para el Cac francés, tras ir suavizando los recortes conforme avanzaba la jornada. Al otro lado del Atlántico, el S&P 500 cede un 1% al cierre europeo.
“El riesgo geopolítico y de política económica seguirá siendo una preocupación constante para los inversores, dadas las cambiantes dinámicas de seguridad global y los acontecimientos políticos”, explica Chris Iggo, director de inversiones (CIO) de AXA IM Core, perteneciente a la gestora de BNP Paribas. “Este tipo de sucesos puede provocar volatilidad en los mercados, pero será difícil identificar implicaciones económicas reales a corto plazo”, añade el experto, que considera que “los inversores se centrarán en temas clave como la seguridad, la autonomía y la resiliencia de las cadenas de suministro”.
En la Bolsa española, solo cuatro valores del Ibex han logrado escapar de la quema: Fluidra ha avanzado un 1,9% gracias a un informe positivo de BNP Paribas sobre el valor y Rovi ha subido un 1,4%. Naturgy y Puig se han anotado respectivas alzas del 0,5% y del 0,3%. El resto del índice ha sido presa de las órdenes de venta. Pero hay una compañía que ha sido especialmente castigada: Mapfre. La aseguradora se ha hundido un 8,9% debido a un informe de la firma suiza UBS que inicia la cobertura del valor con una recomendación de vender.
En Europa y tras el batacazo del lunes, el sector del lujo ha protagonizado otra jornada de descensos, con Kering o Hermés cediendo más del 1% en la Bolsa francesa. Tampoco se ha librado de los recortes LVMH, fabricante de marcas de champán como Moët & Chandon, Hennessy, Dom Pérignon, ante la posible imposición de nuevos aranceles a su exportación a EE UU.
A la caída de la renta variable se suma el castigo al mercado de deuda, acelerado tras el colapso de los bonos japoneses a largo plazo. Los rendimientos se dispararon como respuesta a la propuesta electoral de la primera ministra de reducir los impuestos sobre los alimentos, provocando que el ministro de Finanzas japonés haya tenido que salir pidiendo calma al mercado. La rentabilidad de los bonos del Tesoro a 30 años se ha disparado 30 puntos básicos hasta el 3,9%, alcanzando un nuevo máximo histórico, mientras que el bono a 40 años ha superado el 4% por primera vez desde su lanzamiento. Una escalada que tiene un impacto directo en la inversión global. Ole S. Hansen, responsable de materias primas de Saxo Bank, recuerda que “durante décadas, los rendimientos japoneses ultrabajos han actuado como un ancla de liquidez global, impulsando la salida de capitales en busca de rentabilidad y apuntalando el apetito por el riesgo en bonos, acciones y crédito globales. Este anclaje está cambiando ahora”.
El castigo a la deuda japonesa ha repercutido en otras plazas, en especial la estadounidense: la rentabilidad del bono a 30 años de EE UU escala hasta el 4,89% y la deuda a diez años sube a máximos desde agosto. “Si bien el aumento de los rendimientos estadounidenses se debe en parte a una situación macroeconómica, persiste un trasfondo de preocupación por el déficit y una renovada cautela en torno al dólar en medio de las tensiones en Groenlandia”, apuntan los estrategas de ING.
En esta línea se posiciona también el equipo de análisis de Berenberg, que apunta que “sigue siendo cuestionable hasta qué punto la iniciativa actual de Trump, que ha llevado las relaciones transatlánticas a un nuevo mínimo, beneficia realmente a Estados Unidos. Lo que sí está claro es que las políticas de Trump y de su administración probablemente seguirán siendo erráticas y difíciles de planificar más allá de 2026″. Esta incertidumbre pesa especialmente sobre los inversores estadounidenses y explica la renovada presión sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE UU a 10 y 30 años. A ello se suma además la posibilidad de que una parte de los inversores europeos opten por vender activos estadounidenses, la denominada estrategia sell America, ante las aspiraciones de Trump sobre Groenlandia y que ha llevado al fondo soberano danés a desprenderse de los activos estadounidenses a partir de febrero.
Por su parte, la demanda de metales preciosos se ha disparado, ya que los inversores buscan refugios, lo que ha llevado al oro a subir un 3,5% y a superar los 4.700 dólares la onza por primera vez. La plata también alcanza un nuevo máximo en este entorno de búsqueda de inversores refugio.
En el mercado de divisas, el euro se revaloriza un 0,7% hasta los 1,1733 dólares frente al billete verde. Mientras, el petróleo Brent, de referencia en Europa, cotiza estable al filo de los 64 dólares el barril, en medio de una creciente cautela sobre las demandas de EE UU hacia Groenlandia, mientras la atención seguía centrada en cualquier señal de un potencial exceso de oferta en 2026.
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